Miércoles, 15 Junio 2022 13:28

La función de Rossi - Por Sergio Crivelli

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El nombramiento de Agustín Rossi al frente de los servicios de inteligencia produjo una nueva extravagancia de un gobierno experto en la materia: un jefe de los espías de alta exposición pública que inaugura sus funciones convirtiéndose en vocero del Presidente. Como si fuera el jefe de Gabinete - ¿dónde está Manzur? - Rossi dio apenas asumió una entrevista en la que bajó línea política y electoral en momentos en que Alberto Fernández atraviesa el peor tramo de su mandato. 

Es evidente que el Presidente necesita toda la ayuda disponible en plena crisis inflacionaria, financiera y cambiaria. Está políticamente aislado, sus ministros le desconfían después de que le soltó la mano a Matías Kulfas y su vice lo zamarrea en público cada vez que tiene la oportunidad. 

De allí que Rossi, que no pudo explicar la presencia del avión con iraníes en Ezeiza y terminó echándole la culpa a los paraguayos, dedicase sus mejores esfuerzos a resucitar la hipótesis de la reelección presidencial. Dijo que sería "antinatural'' que no se la tuviese en cuenta y no se equivocó. Cualquier presidente con fecha de vencimiento se convierte indefectiblemente en el proverbial `pato rengo' y la gobernabilidad se deteriora a medida que se acerca al fin de su mandato.

Quedó claro que el nuevo Señor Cinco no fue puesto en ese cargo para espiar, sino para hablar por Fernández. Un vocero del albertismo tardío o más bien en extinción. Por eso insistió además en otra definición problemática: la necesidad de hacer PASO en el Frente de Todos. Alegó que sería darle ventaja a Juntos por el Cambio no armar una gran interna oficialista.

Traducido: no hay que dejar que Cristina Kirchner use su dedo para elegir la fórmula peronista el año que viene. Paradójicamente al mismo tiempo que proponía sustituir la voluntad de la vice por una interna, opinaba que el conflicto entre los Fernández estaba `desescalando'.

No se privó, asimismo, de contradecir a Cristina Kirchner que le había pedido al Presidente que usase su ``lapicera''. Para Rossi la usó, por ejemplo, para firmar el acuerdo con el FMI que produjo la implosión de la alianza oficialista. Los medios le dieron escasa difusión a sus palabras, que sonaron claramente a revancha presidencial. A una suba de las apuestas. A un desafío por boca de otro.

Le faltó precisión, en cambio, sobre qué hará en su función específica, el manejo de la información. Pidió distinguir inteligencia de espionaje y se supone que el general Milani, acusado de armar una agencia paralela durante el último mandato de Cristina Kirchner, no volverá al ruedo, pero parece lógico que un vocero político del Presidente puesto a manejar los ``servicios'' genere dudas tanto en la oposición institucional como en la peronista. Su antecesora, de poco memorable gestión, se ocupó de investigar al macrismo. Sobre qué pondrá la lupa Rossi, en cambio, es más difícil de anticipar.

Sergio Crivelli   
Twitter: @CrivelliSergio

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