Viernes, 08 Julio 2022 13:10

Apuntalar al Presidente, el objetivo no declarado de la “mesa de los tres” para acallar los rumores - Por Mariano Spezzapria

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Con Fernández aún golpeado por la renuncia de Guzmán, Cristina Kirchner y Massa activaron las conversaciones tripartitas; el péndulo entre la convivencia política y la presión por más cambios 

En medio de tensas jornadas que están cargadas de rumores sobre la estabilidad del Gobierno, que se intensificaron tras el recambio forzado en el Ministerio de Economía, los socios principales del Frente de Todos iniciaron negociaciones reservadas para apuntalar al presidente Alberto Fernández, en un clima de marcada preocupación por la conducta del mandatario que impera entre la dirigencia que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner y al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. 

Las negociaciones, que incluyen encuentros presenciales y diálogos entre Fernández, Cristina y Massa, apuntarían a establecer una mesa política para resolver los litigios de la coalición gobernante, algo que rechazaba el Presidente antes de la inesperada renuncia de Martín Guzmán, que lo golpeó en términos políticos y personales, al punto de llevarlo a suspender agenda compartida con sus ministros. De ahí que surgieran las versiones de renuncia, desmentidas oficialmente por el Gobierno.

Según pudo saber LA NACION, esa preocupación compartida es la que aceleró las reuniones esta semana, tras el acuerdo del último domingo entre el Presidente y la vice para designar a Silvina Batakis en el palacio de Hacienda. Massa, el tercer integrante de la conducción oficialista que pareció desplazado de la toma de decisiones después de haber sido mencionado para ingresar al gabinete, se sumó también a esos encuentros. La “mesa de los tres” se tendió el miércoles al caer la tarde en la quinta de Olivos.

Pese a que los voceros habituales del Fernández, Cristina y Massa se coordinaron para desmentir el encuentro, porque el trío acordó mantener las conversaciones en forma reservada -lo que en rigor es una condición de la vicepresidenta-, lo cierto es que la coalición sigue debatiendo la necesidad de “relanzar el gabinete” para dotarlo de mayor apoyatura política. Como un gesto al jefe de Diputados, también acordaron una visita de Batakis a la Cámara baja y no del tigrense a Economía, con lapicera incluida en la fotografía.

La tregua interna que buscan extender el Presidente, Cristina y Massa no significa que cada uno de los sectores deje de plantear su postura. Ayer por la tarde lo dejó en claro Máximo Kirchner en un acto en Escobar, desde donde cuestionó a los dirigentes oficialistas que “se abrazaron a Guzmán y los dejó tirados”. En la misma línea se había manifestado más temprano el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, al reprochar el acto de “irresponsabilidad” que atribuyó al exministro de Economía.

De Pedro, que también cumplió un rol importante en la designación de Batakis, blanqueó tras una reunión con empresarios de qué se habla entre la principal dirigencia del Frente de Todos: “Queremos que haya una mesa política, como tiene Cambiemos, donde se pueda charlar sobre las cuestiones que hacen a una coalición”, dijo el referente de La Cámpora, que ya no oculta sus aspiraciones presidenciales. Y que no se privó de poner como ejemplo a los principales adversarios políticos del peronismo gobernante.

Ese es, justamente, uno de los principales argumentos de Cristina, Massa y también de Máximo Kirchner para terminar de vencer la resistencia de Fernández a la formación de una mesa colegiada para la toma de decisiones. “Estamos dando ventaja, no solo a la hora de gobernar, sino también de fijar una estrategia conjunta de cara a 2023″, deslizó una fuente al tanto de las conversaciones. El llamativo encierro del Presidente, en los últimos días, le agregó un tinte de dramatismo a la interna oficialista.

Las versiones sobre una supuesta renuncia de Fernández, agitadas con profusión en las redes sociales y en los mentideros políticos, también alcanzaron a Massa, que desmintió ayer su propia dimisión a la Cámara de Diputados a través de la foto de la reunión con Batakis. “¿Curioso no? Cuando se estaba estabilizando el tipo de cambio y subían los bonos argentinos, empezó una cadena de Whatsapp y de cuentas falsas de Twitter a agitar una ola de rumores”, escribió, con estilo filoso, la massista Cecilia Moreau.

Esa es la lectura que se impone en el oficialismo en días en los que se agitan los peores fantasmas para un peronismo que no está acostumbrado a que se dude de que un gobierno de su signo político pueda no completar el mandato. “El Presidente está en control del país”, aseguró la portavoz Gabriela Cerruti en la Casa Rosada, donde las versiones arreciaron durante toda la jornada. La “mesa de los tres” se mueve como un péndulo que oscila entre la convivencia política y la presión por más cambios en el Gabinete.

Mariano Spezzapria

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