Miércoles, 31 Agosto 2022 12:30

Los errores de Larreta - Por Sergio Crivelli

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Los disturbios frente a la casa de Cristina Kirchner se convirtieron en una prueba de temple que Horacio Rodríguez Larreta no superó. Debió mostrar decisión para preservar el orden público y responder a la barbarie con la policía, pero temeroso de aparecer como “represor” prefirió negociar con el kirchnerismo que, como era previsible, lo estafó.

No satisfecha con eso la Vicepresidenta además le dio lecciones sobre cómo se debe ejercer la autoridad. Ahora tiene dos problemas: sigue con la turba en la calle y retrocedió varios casilleros en la carrera por la candidatura presidencial. De nada sirve que salgan a apoyarlo sus ministros ni que el de seguridad, el señor D'Alessandro, prometa que no le temblará el pulso en el futuro; ya le tembló. Y eso no hubiera ocurrido si su jefe hubiese optado por el estricto cumplimiento de la ley en lugar de la rosca entre dirigentes. Una oportunidad valiosa para mostrar el camino y ejercer liderazgo que desperdició por falta de decisión y que difícilmente se le vuelva a presentar. 

Rodríguez Larreta vive en el ghetto político y de poco sirve lo que gaste en encuestas de opinión. Para qué quiere saber lo que los porteños piensan, si no lo toma en cuenta. Harto de los piquetes y de las patoteadas financiadas con dinero público, el habitante de la ciudad ha repudiado en el 99 por ciento de las ocasiones que tuvo a su principal promotor, el peronismo. Ni siquiera ante esa evidencia el jefe de Gobierno porteño se animó a aplicarle la ley a los provocadores. Cree como muchos en Juntos por el Cambio, en especial los radicales, en la superioridad de la transa y de las maniobras urdidas a puertas cerradas. Cree que puede utilizar en una ciudad en la que los ciudadanos tienen conciencia e información sobre lo que les pasa los mismos procedimientos que en La Matanza.

Pero el fallido intento de desalojar el carnaval violento de Juncal y Uruguay no fue el único error de Rodríguez Larreta. Mandó a subordinados y aliados a que atacaran a su adversaria, Patricia Bullrich. La acusaron de oportunista y de ser funcional al kirchnerismo. Otra equivocación. En primer lugar, porque demostró su afinidad con la Vicepresidenta que jamás asume una responsabilidad, siempre la culpa es de otro. En segundo término, porque es más funcional al kirchnerismo dejarse torcer el brazo que criticar a quien se lo deja torcer. Y, por último, si HRL presentó un flanco tan débil ante su rival en la interna, ¿qué pretendía? ¿Que lo felicitaran?

También se equivoca en apuntar contra Bullrich cuando su principal competidor es Mauricio Macri. No hay rosca con los radicales, con Massa o con quien sea que lo proteja del peligro que constituye para su candidatura que el expresidente siga creciendo a medida que el gobierno peronista se enreda con la la crisis. Si Macri decide entrar a la cancha para jugar el segundo tiempo, Rodríguez Larreta deberá volver al banco de suplentes de donde no parece poder salir.

Sergio Crivelli 
Twitter: @CrivelliSergio

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