Domingo, 26 Febrero 2023 10:29

Cristina Fernández de Kirchner ya eligió candidato, el problema es que aguante - Por Rubén Rabanal

Escrito por

La vicepresidenta insiste en que no se presentará. El kirchnerismo duro solo mira a Sergio Massa. La decisión, por ahora, está tomada. El problema es que el ministro de Economía, en estas condiciones, no puede presentarse a ninguna candidatura. 

Cristina Fernández de Kirchner ya definió su candidato para la presidencia. El kirchnerismo más duro no se mueve un centímetro de esa decisión y, aunque con resignación, la banca. La definición es llevar a Sergio Massa en la fórmula presidencial e intentar frenar como sea el impacto de la tormenta económica y social que viene demoliendo al actual Gobierno; que no solo es de Alberto Fernández sino también de Cristina y del propio ministro de Economía. Esa ecuación tiene detrás otra que apunta mucho más a un escenario cierto de poder: el repliegue K a la provincia de Buenos Aires, territorio que presenta una cercanía acorde a la lógica triunfalista del kirchnerismo. 

Con esa misma decisión, que confirma el kirchnerismo duro, Cristina le repite a quienes llegan a hablar con ella que no está dispuesta a ser candidata. “Está cansada”, insisten en lo que podríamos llamar su círculo más íntimo, si es que existe. La frase ya fue reproducida a buena parte de la militancia

¿Significa todo esto que la suerte está echada en el Frente de Todos y que Massa es el único candidato K a la presidencia, quizás acompañado por Eduardo “Wado” de Pedro, que Cristina aceptará? Por ahora sí.

El camino de esa candidatura es complicado aunque hoy sea la única opción que tenga en mente la vicepresidenta que, aún cuando sus propios números estén en baja, sigue creyendo que la lapicera de la decisión la tendrá ella hasta el final.

El ministro de Economía consiguió como pudo en la Cumbre del G20 en la India un mensaje positivo del FMI para el primer trimestre. Consiguió un par de fotos con Kristalina Georgieva y la promesa del organismo (como bien relató Carlos Burgueño en MDZ) de no complicarle la vida al Gobierno con la revisión de metas del acuerdo del primer trimestre de este año. Ese paso es esencial para mostrar algún escenario propicio en la economía en este "annus horribilis" que, parafraseando a la reina Isabel de Inglaterra, vuelve a tener la Argentina. El FMI, otra vez, le estará haciendo un favor al país que no está claro si le conviene demasiado a los argentinos.

Massa insistió en varias ocasiones que un ministro de Economía no puede ser candidato. Con el escenario que mostró el Gobierno en los últimos 15 días es posible que esa afirmación tenga más que ver con un anticipo de la fecha de vencimiento de su cargo antes de la campaña que con una declaración de principios.

Enero no podría haber empezado peor. Hubo, es cierto, algunos períodos de tranquilidad cambiaria, pero siempre bajo la idea de que un dólar blue a $ 380 ya parece demasiado retrasado si se lo compara con el ritmo de la inflación.

El resto de los números son para el olvido y como hacía tiempo no se veían. Son fantasmas que Massa puede enfrentar como ministro pero difícilmente en rol de candidato. Se puede hacer un repaso puntual de las malas noticias de estos días sin necesidad de demasiadas explicaciones:

  • El déficit de enero trepó a $ 204.000 millones, algo que rompe con los seis meses de baja anteriores y complica las metas con el FMI;
  • La inflación febrero está desatada: en tres semanas el estudio de Orlando Ferreres midió 6% contra el dato de enero. Todas las consultoras privadas tienen números similares. Febrero debió haber sido un período de alguna baja en la inflación, antes de marzo que, por los incrementos en precios y tarifas que están previstos, será otro mes más que complicado. La dinámica se acelera y todo parece aún peor: “El primer trimestre está perdido”, es la confesión general del propio kirchnerismo;
  • A la colección de números rojos que trajo el 2023 debe sumarse un dato peligroso: en enero el déficit comercial fue de USD 484 millones, cuando un año antes había un superávit de U$S 300 millones. Hubo caída de exportaciones de casi 12 % y tomando el dato anualizado la baja de todas las expo primarias suma 42,5%. Los números de la sequía no eran solo un mal presagio. Los déficits gemelos pueden haber vuelto para quedarse y el impacto sobre la falta de dólares puede superar los U$S 12.000 millones;
  • Y queda un dato que, quizás, sea el más complicado para el país: la inflación de Estados Unidos volvió a traer preocupaciones. En enero dio 6,4 % anualizado, por encima de las proyecciones y mostrando que aún hay resistencia a la baja. Regresa entonces el temor a otra suba de tasas en la Fed y con un impacto más duro ya que casi ningún economista cree que el incremento de los tipos de interés en Washington pueda continuar sin que tenga un fuerte impacto recesivo en la economía de EE.UU. Es una pésima noticia para un país que debe buscar apoyo externo y que, además, está siempre primero en la fila de los menos confiables.

La política, por otro lado, podría aportar algún alivio, pero no lo hace. Massa podrá ser el candidato aceptado por el kirchnerismo pero el propio oficialismo reconoce que todo el movimiento depende de quién tenga en enfrente en la elección. Y en esto se analiza hasta desde las oficinas de la vicepresidenta que puede haber sorpresas en la oposición. Juntos por el Cambio, que registra récord de lanzamientos presidenciales en los últimos 10 días, pocas certezas da sobre el rol duro o dialoguista que tendrá el elegido. El PRO se lleva la peor parte en esta interna con su pelea sin fin y los radicales ya comenzaron a jugar su juego en las provincias mientras regulan la mirada nacional, algo que frente a la crisis no se puede criticar.

Alberto Fernández hoy no existe en rol de generar poder. El presidente sigue intentando mantener un mandato estable a través de una candidatura presidencial que pocos sostienen. Hasta el encuentro formal con Cristina Fernández de Kirchner que debe darse el próximo miércoles en la Asamblea Legislativa pasó a ser una cuestión reidera.

El inentendible mensaje presidencial desde la Base Marambio no consiguió ni siquiera generar alguna simpatía con la causa de la Antártida Argentina, que tiene apoyo nacional, pero no parece que sea el presidente el indicado para proclamarlo. La descripción de la realidad argentina que los periodistas acreditados en la Casa Rosada deben soportar cuando habla la portavoz presidencial Gabriela Cerruti ya pasó a integrar un clásico del ridículo y alimento esencial de los memes diarios. La visión disfrazada de la crisis económica que presenta el Ejecutivo es insostenible en términos lógicos. Ese país ideal que parece relatar la portavoz hoy no existe, hundido en la peor crisis social de su historia. El primer trimestre así lo indica y no hay optimismo en que por ahora pueda cambiar.

Rubén Rabanal

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…