La pelea interna en el PRO entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich podría, paradójicamente, producir una polarización en la oposición que beneficiaría a ambos y podría restarles votos a terceros, porque esa contienda se recorta como una de las principales en las PASO del 13 de agosto, y genera una atracción de votos hacia los extremos de la grieta de esa pelea, provenientes de otras fuerzas para impedir que gane uno o la otra.
En principio, esta polarización ya está encolumnando a dirigentes radicales que se van alineando con Larreta y con Bullrich. Esa división en el radicalismo podría vaciar de votos a los precandidatos radicales, Gerardo Morales y Facundo Manes.
El propio Morales y Martín Lousteau se muestran muy cercanos a Larreta. Mientras que Alfredo Cornejo, Carolina Losada, Luis Naidenoff, Rodolfo Suárez, Gustavo Valdés, Rodrigo De Loredo, y Facundo Manes se han sacado fotos con Patricia Bullrich.
Por la manera en que se presentan las cosas, Patricia Bullrich genera adhesiones en aquellos que dentro del PRO e independientes quieren un cambio drástico, como el mismo Mauricio Macri, e incluso en votantes desencantados del PRO que quieren votar a Javier Milei pero en las PASO podrían apoyar a Patricia Bullrich para votar en contra de Larreta y eliminarlo de la contienda, y luego sufragar por Milei en las generales del 22 de octubre.
También Bullrich genera resistencias en los sectores progresistas del PRO y de Juntos por el Cambio y del peronismo que están más cercanos al larretismo. Por lo tanto, eso podría generar votos “prestados” hacia Rodríguez Larreta provenientes de peronistas asustados y de radicales progresistas que la ven a Bullrich como una salida extrema.
También Rodríguez Larreta concita tanto adhesiones como resistencias, dentro y fuera del PRO, con fuertes críticos entre los votantes externos a Juntos por el Cambio, los libertarios fundamentalmente, que no digieren sus posturas conciliadoras, dialoguistas con el peronismo, su discurso antigrieta, y su buena relación con Sergio Massa, Juan Schiaretti o Juan Manuel Urtubey, por ejemplo.
Esto podría beneficiar a Bullrich, que podría captar votos transitorios de otras fuerzas en las PASO del 13 de agosto que en las generales de octubre podrían migrar hacia los libertarios, léase Milei.
Unos podrían votar a Patricia Bullrich para que Rodríguez Larreta no pase a la elección general y eliminarlo en la primera ronda, el voto antilarretista, mientras que otros, los antibullrichistas, podrían votar a Larreta en agosto para que no llegue Bullrich a las instancias definitivas de octubre. Luego podrían votar al peronismo o a la izquierda. Eso podría provocar una fuerte polarización en las PASO de Juntos por el Cambio.
¿Podría esto sumarle más votos a las PASO de Juntos por el Cambio en general? Sin dudas, por lo que marcan las encuestas, la contienda entre Larreta y Bullrich definirá el tipo de liderazgo y conducción que definirá el votante opositor. Un estilo más «paloma» o un estilo más “halcón”. Un trato al peronismo más amigable durante el próximo gobierno de JXC o de Milei, o un trato a cara de perro.
En ese sentido, los grandes perjudicados de esa polarización podrían ser Gerardo Morales, Facundo Manes, Elisa Carrió, cuyos votantes originales podrían optar en esa primera instancia por un “voto útil” hacia Rodríguez Larreta.
Y paralelamente, también podrían perder sufragios en agosto Javier Milei o José Luis Espert, cuyos votantes originales de perfil duro anti K tal vez quieran hacer valer la utilidad su voto para que no llegue Rodríguez Larreta a las elecciones finales del 22 de octubre. Más aún en el caso de Milei, cuyos votantes podrían desquitarse y apoyarlo en las generales de octubre.
No ocurriría tanto con los votantes de Pichetto o de Espert, cuyos adherentes podrían tener sólo una oportunidad para votarlos, en las PASO de agosto. Aunque todo dependerá de las encuestas previas para que sus votantes puedan evaluar si será de utilidad votarlos o si preferirán votar por el “anti”, por pragmatismo, antes que en favor de un candidato propio pero con pocas chances de llegar.
Mariano Obarrio


Votantes duros de otras fuerzas podrían apoyar a Bullrich para eliminar a Larreta, y votantes moderados ajenos a PRO podrían respaldar a Larreta contra Bullrich. ¿Quién gana con la polarización?
