Domingo, 22 Octubre 2023 11:12

Fuerte incertidumbre electoral y un incipiente caos económico - Por Sergio Crivelli

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La despolarización que mostraron las PASO volvió incierto el resultado de las generales. Desde entonces la crisis económica se agudizó, sin embargo las encuestas ponen a Massa en el balotaje. 

Hoy se celebrarán elecciones presidenciales marcadas por la incertidumbre como pocas veces desde 1983. Por el caos económico se prevé la derrota del oficialismo, pero la división opositora plantea un final abierto, hasta el punto de que no debe descartarse por completo un eventual éxito del candidato “K” Sergio Massa si llega a la segunda vuelta.  

La “superencuesta” de las PASO arrojó tres candidatos muy parejos, dos de los cuales, Javier Milei y Patricia Bullrich capitalizaron casi el 60% del voto opositor, mientras Massa quedó en tercer lugar. Pero muchas cosas pasaron desde entonces: la profundización de la crisis, la corrida cambiaria que casi duplicó el precio del dólar, el descontrol inflacionario, el entendimiento de Milei con el sindicalista Luis Barrionuevo y la sospecha de un pacto de gobernabilidad entre el peronismo y el libertario que carece de estructura partidaria y de fuerza en el Congreso, como así también de dirigentes para llenar los casilleros de la burocracia estatal.

El candidato de La Libertad Avanza es un emprendedor que se encontró de pronto con las llaves de la Casa Rosada al alcance de la mano y no se sabe con quién va a entrar. Sigue machacando con la motosierra y la dolarización, pero sus últimos movimientos en dirección del pragmatismo plantean la sospecha de que puede terminar convirtiéndose en una pieza clave para la preservación del “statu quo”. El conocido cambiar todo para que todo siga como está.

De todas maneras y a despecho de la confusión general hay unas pocas certezas. La primera es que resulta poco probable que la carrera a la Presidencia de la Nación termine hoy. O puesto en otros términos, que Milei llegue a los 40 puntos, con Bullrich y Massa por debajo de los 30, como profetizan los libertarios y los medios repiten sin inocencia.

Contra ese pronóstico se alzan los números disponibles. En las PASO hubo 23,5 millones de votos positivos. De acuerdo con los antecedentes, en las generales debería sumarse a esa cifra un 8% de electores, lo que haría un total de 25,5 millones de votos. El 40% de ese número son unos 10 millones, 2,8 millones más de los que Milei sacó en las PASO y un millón más que el número total de votantes que se incorporarían en las generales. Conclusión: el libertario debería sumar no sólo todos los nuevos votantes, sino también sacarle votos a Bullrich o Milei para ganar en primera vuelta. No parece fácil.

Ante este cuadro, Bulrrich y Massa quemaron las naves para entrar al balotaje. La primera prometió poner de jefe de gabinete a Horacio Rodríguez Larrreta, desdibujando su perfil opositor a cambio de los pocos votos que podría sumarle quien fue su derrotado en las primarias. Tan justos deben estar los números que le acercan.

Massa, por su parte, no se privó de nada. No sólo prometió un gobierno de unidad incorporando también al larretismo, sino que acudió a la campaña “del miedo” con falsos anuncios sobre aumento de tarifas del transporte si ganan los candidatos de JxC o LLA. Algo parecido hizo Duhalde en 2003 a favor de Néstor Kirchner haciendo correr la versión de que Ricardo López Murphy (que quedó por poco fuera del balotaje) echaría empleados públicos en masa.

El tigrense trató además de desentenderse de las consecuencias negativas del “plan platita” que lanzó para fidelizar el voto kirchnerista. Llegó a extremos desopilantes. Por ejemplo, el jueves en el acto de cierre de campaña en Pilar aseguró “mi gobierno será distinto a este” como si no hiciera más de un año que ejerce el poder absoluto tras haberse hecho cargo del Ministerio de Economía y mandado a Alberto Fernández a pasear a Dylan; como si no hubiese devaluado, generando una corrida cambiaria que no cesa y quemado las reservas del Banco Central con una temeridad que hace que Milei se parezca a Otto von Bismarck.

Pero la campaña terminó y a partir de mañana comenzará a jugarse una transición también imprevisible. Hay un extendido temor de que el cambio de manos del poder acelere el estallido económico. El desconcierto entre el “establishment” no es menor que entre los políticos.

El escenario más tenido en cuenta por los consultores es el de un posible balotaje entre Milei y Massa. En ese caso, si las chances de ganar son de Milei lo corrida continuará y la presión para devaluar antes de la segunda vuelta será difícil de contener. En caso de que Massa aparezca con chances de llegar a la presidencia, la devaluación podría hacerse de forma más pausada. Si Milei gana en primera o Massa queda fuera de la segunda vuelta el colapso se aceleraría. Pocos creen ya en una salida gradualista. El shock con sus duras consecuencias sociales y políticas resultaría inevitable.

Sergio Crivelli 
Twitter: @CrivelliSergio

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