El kirchnerismo fue una obscena demostración de corrupción sistematizada, organizada, planificada previo a la asunción del gobierno nacional por Néstor Kirchner, llevada a cabo con orden y meticulosidad y continuada a partir del 2011 por la jefa de la asociación ilícita que presidió el país por dos períodos consecutivos, Cristina Fernández, la viuda negra de este país. Es decir, en 12 años se robaron el esfuerzo de 50 años de millones de argentinos, en una verdadera orgía de corrupción, que a la luz de las penalidades que obtuvieron después de 20 años y a la vista de las exiguas condenas que han tenido los pocos que han recibido pequeñas penas por tanto delito (De Vido, Boudou, CFK, López y otros cómplices de esa banda), es más una inversión que una condena propiamente dicha.
Nuestra teoría se ha sostenido en el hecho de que el robo ha sido tanto y tan grande, que cumpliendo las exiguas condenas impuestas (4 años, 6 años a lo sumo) estos delincuentes tienen la posibilidad de cumplir el encierro, en la mayoría de los casos domiciliaria en las mansiones de lujo que supieron conseguir robándole al país o inclusive acortar esas “condenas” con cursitos de manualidades, jardinería y constructores de barquillos de papel, como el caso de Cirigliano, Julio De Vido y otros delincuentes, que han acortado los tiempos de cárcel como si se tratara de un plazo fijo para salir a disfrutar de lo robado por 12 años (como mínimo).
Pero que los principales cabezas de grupo estén “detenidos” no significa que el capital no se haya seguido moviendo en manos de terceros, entre ellos políticos kirchneristas, empresarios kirchneristas y kirchneristas de terceras y cuartas líneas que viven en todo el país y muchos de ellos en Santa Cruz.
La tierra de las oportunidades (o los oportunistas)
¿Por qué en nuestra provincia?, porque ésta es la cuna de la corrupción K, la matriz ideológica de la criatura, la cuna de los malechores (no malvivientes, porque a ellos les gusta vivir bien) y donde la impunidad judicial es la facilitadora de esta huerta germinal de chorros y usufructuadores de aquellos dineros que nos robaron a todos los argentinos delante de nuestra propia cara y hoy aceitan patrimonios de muchos “empresarios”, algunos que surgen como hongos en la geografía santacruceña sin antecedentes previos y otros que “estaban en la lona” y han surgido como el “Ave Fenix”, sin que los empresarios de verdad que hacen su camino con esfuerzo, entiendan cómo en medio de la recesión y la brutal crisis que vive la Argentina y Santa Cruz desde hace tantos años, pueden crecer de manera exponencial.
En esta tierra de oportunidades, hay intendentes que son fieles impulsores de la inversión en estaciones de servicios, cadenas importantes de supermercados, hoteles, allegados al juego, locales de comidas, restaurantes y actividades comerciales diversificadas, que en otro momento, negocios similares fueron verdaderas usinas de facturación trucha que usaba el recordado Lázaro Báez para blanquear los dineros sucios.
Y la muestra de que siempre tuvimos razón respecto de la existencia de testaferros de testaferros, lo dijo públicamente por radio Rivadavia el abogado de Víctor Manzanares, Roberto Herrera, quien aseguró “lo que hoy conoce la Justicia es sólo una parte del saqueo sistemático”, esto alude claramente a dispositivo de blanqueo y lavado de aquella plata que aún está circulando en el país y la provincia.
“Seguramente haya más testaferros fuera del radar de la Justicia. Seguro. Es imposible que no los haya, porque la cantidad de dinero que manejaban era mucha. Manzanares sabe la plata que se manejaba en Río Gallegos a través de él...” una frase clave para entender lo que venimos diciendo desde hace años y que a ningún fiscal o juez preocupa, ocupa o conmueve.
Fuimos testigos de los acarreos
También fuimos el primer medio en descubrir los vuelos de fin de semana que aterrizaban en El Calafate donde pernoctaban Néstor y Cristina quienes recibían “los diarios” y algunos bolsos que les mandaba la patota recaudadora que ventiló Centeno. No eran pocas las veces que el T-10 o el T-03 volaban de El Calafate a Río Gallegos y nadie entendía cuál era el objetivo. Obvio, el dinero físico necesitaba mucho espacio y solo en el lugar en el mundo de la jefa de la banda, era imposible ensilar el producto de tanto afano.
Reencauzar los negocios
Por eso también dijimos que el pedido de los abogados e Lázaro Báez para lograr la domiciliaria en su casa de El Calafate, era clave para que el testaferro de Néstor y Cristina pudiera manejar y ordenar los fondos que aún permanecen cautivos en manos de terceros y sociedades que nadie se ocupa en buscar y descubrir.
En El Calafate y Río Gallegos asoman como hongos “inversionistas” de las más variadas versiones que no dudan en “invertir” 2 o 3 millones de dólares en determinados negocios de llamativa atracción como las expendedoras de combustibles con anexos integrales de comidas, bares y servicios, negocios inmobiliarios, agencias de autos, etc.
Y Manzanares ratifica lo que ya sabíamos: la corrupción residual continúa viva y coleando, porque políticos, fiscales y/o jueces son parte del entramado (por acción u omisión) de complicidad o silencio, de hecho en Santa Cruz no hay una sola causa por corrupción instruída por la justicia provincial o iniciada aquí y girada a la justicia federal con actores propios de esta provincia.
No hay otro motivo por el cual Santa Cruz siga siendo la quinta fértil de los corruptos y la guarida perfecta para lo que atesoran capitales deshonestos que multiplican como los panes, en manos de terceros que no pueden explicar su explosión patrimonial, aún queriendo disimular sus pasado de fracasos comerciales y de pronto, justificar una increíble racha de buena suerte comercial cuando a todos los que arriesgan inversión y trabajo genuino les va pésimo. Manzanares lo dijo y a confesión de parte relevo de pruebas; es solo cuestión de observar y de parte de la Justicia: actuar, cosa que no hace.


