Nuevamente, desde la salida de los Kirchner del poder, al peronismo kirchnerista renovador se le presenta la misma dificultad, ese dilema irresoluto que es la conmemoración del Día de la Lealtad, el 17 de octubre, recuerdo de aquella movilización popular que obligó al gobierno de facto a volver a poner al militar Juan Domingo Perón en su gobierno como secretario de Trabajo y Previsión Social, ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación.
Hoy la única líder a la que muchos le deben lealtad es a Cristina Fernández de Kirchner. Ella lo sabe y su hijo Máximo se abusa de esa condición. Fue la expresidenta de la Nación la que hizo que Axel Kicillof llegara a cuanto lugar de poder gozó, aunque la reelección como gobernador la ganó contra su voluntad. Ella lo quería como candidato presidencial. Él prefirió buscar la partitura para una nueva canción.
El gobernador sabe mejor que nadie esta condición. Por eso no contesta ninguna ofensa, agresión o acusación surgida de los voceros oficiales u oficiosos, como pueden ser Máximo Kirchner, Sergio Berni, Mario Ishii o Facundo Tignanelli.
En esta ocasión se acordó de que preside el PJ de la Provincia de Buenos Aires y organizó un acto en González Catán, La Matanza, la capital del peronismo. Al tiempo que le hace un mimo a Fernando Espinoza, siempre hostigado por La Cámpora, intentará realizar un acto que no sea solo del Movimiento Derecho al Futuro. Quizás con esa excusa pueda convocar a los ahora independientes miembros de La Liga, encabezada por un rival seccional como lo es Lomas de Zamora.
Este distrito es conducido por la dupla de Federico Otermín, secundado por Daniela Villar, su esposa, quien también es ministra de Medio Ambiente de Kicillof. Lomas y La Matanza compiten históricamente por la conducción de la poderosísima Tercera Sección Electoral desde la muerte del matancero Alberto Ballestrini en 2010. Antes, la pelea era entre Eduardo Duhalde y Federico Russo. Luego, Alberto Pierri le ganó a Russo y se alió a Duhalde. Esa comunión dominó la política bonaerense hasta la llegada de Néstor Kirchner. Todo es Historia, diría Félix Luna.
Hoy las lealtades se desvanecieron producto de distintas defecciones y traiciones. Se conocen demasiado. Han sido socios en tantas aventuras que, luego de cada una, salieron más desconfiados. Máximo Kirchner se irá a Chaco para compartir junto con Jorge Milton Capitanich su propio acto, en el que volverá a pedir por la libertad de su madre. Para él, como para buena parte de su credo, el peronismo está proscripto porque Ella no se puede presentar a elecciones. No entienden que está presa, inhabilitada y no figura en el padrón. Y hasta ahora no hubo un “nuevo” 17 de Octubre pidiendo por su absolución.
En este recordatorio, quien más incómodo puede aparecer es Sergio Massa. Es el que habla con todos, el que más respeta el Círculo Rojo, pero, al presidir su partido, el Frente Renovador, parece no estar en condiciones de rendirle homenaje a Juan Domingo Perón, ese al que pretendía imitar en su casa de San Martín cuando era adolescente.
Si bien pretende ser el nuevo delegado del voto de Cristina, su hijo y el kirchnerismo en general, Massa se agarra la cabeza cuando escucha a su posible aliado, a quien no elegirá como su candidato a gobernador, cuando dice que revisará lo que están haciendo los inversores extranjeros con el RIGI. O a Ricardo Quintela, “el gitano”, al sostener que revisarán la situación contractual con los organismos internacionales.
Mientras tanto, estas diferencias traban cualquier articulación paralela. La reunión de hace dos meses entre los gobernadores, Kicillof, Massa y Kirchner no tuvo ninguna acción posterior. El tema de las reelecciones de los intendentes, imprescindible para empujar el proyecto nacional desde la Provincia de Buenos Aires, aún no figura en la agenda. Si no hablan, no hay trato. Y para que esto suceda deberán desatarse otras trabas paralelas, como la designación de los jueces de la Suprema Corte provincial y, si siguen estirando los tiempos, las fórmulas del año que viene.
“Es como si todo hubiera quedado parado en el tiempo. Desde hace diez días nadie habla ni dice nada”, confesó un operador multifacético. No puede haber acuerdos ni grandes ni chicos faltando un año. Nadie está dispuesto a fiar luego de tantas traiciones. Bienvenidos al Día de la Lealtad.
Alejandro Cancelare
Fuente: https://www.mdzol.com/politica/2026/10/17/la-lealtad-a-nadie-luego-de-anos-de-traiciones-y-defecciones-1988567.html

El peronismo llega al Día de la Lealtad atravesado por internas, traiciones y desconfianzas, mientras Kicillof, Cristina Kirchner y Massa buscan reacomodarse sin acuerdos a la vista. 