Lunes, 02 Noviembre 2026 11:13

¿Quién pagó el vuelo de Bolsonaro? El bróker de Coral Gables, el hombre de Caputo en Aerolíneas y las órdenes de Washington - Por Mauro Federico e Ivy Cángaro

01 data1El jet que sacó al candidato brasilero derrotado de la Argentina se pagó desde una cuenta en Estados Unidos, a través de un broker cuyo dueño se niega a nombrar, aunque afirma conocerlo desde hace diez años. Data Clave reconstruyó, en los registros públicos de Florida, la red de intermediarios aéreos que rodea a Santiago Caputo. En el centro aparece un nombre que ningún medio vinculó hasta hoy con la fuga: Diego Colunga, el director de Aerolíneas Argentinas que llegó al cargo por gestión del asesor presidencial, socio de Leonardo Scatturice y expresidente de una compañía de intermediación aeronáutica con sede en Coral Gables. Siete meses antes de la fuga, Colunga mudó a Florida una sociedad de repuestos de aviación creada en 2015, casualmente la misma cantidad de tiempo que el propietario de Baires Fly dice conocer al hombre que le pagó. 

Son las 2:50 del miércoles 28 de octubre en Capioví, Misiones. Un control de la policía provincial sobre la Ruta Nacional 12 frena una Toyota Hiace y una Ford Ranger blanca. Las dos son de la Entidad Binacional Yacyretá. La Hiace la maneja Orlando Ignacio Palacios, asesor del ente. La Ranger, Jorge Omar Waisman, su jefe de seguridad. En la primera viaja un hombre que se presenta como "consultor político" y "asesor de Milei". Pide que no lo hagan perder el tiempo. Es Santiago Caputo, que se autopercibe el "James Bond argentino" (aunque se parezca más al Superagente Mojarrita, pero sin gracia alguna). Un policía de pueblo acaba de anotar su nombre en un acta. 

Dos horas y media antes, a las 0:21, había despegado de Puerto Iguazú un Gulfstream G400 matrícula LV-JQW, de la empresa Baires Fly. Llevaba a Flávio Bolsonaro, a su esposa Fernanda y a sus dos hijas. El senador brasileño había perdido el balotaje del domingo contra Lula. El lunes, el juez Alexandre de Moraes le había ordenado entregar el pasaporte en 24 horas. Está investigado en cinco causas, una de ellas por lavado de dinero. El miércoles a las 9:25, hora de Florida, aterrizó en Opa-locka, Miami.

Coral Gables, 1805 Ponce de León

En Argentina, Únicos Air es conocida. Se presenta como broker de vuelos chárter: no tiene aviones propios, intermedia el alquiler de los ajenos. Y no es nueva: Únicos Air S.A. ya publicaba avisos en el Boletín Oficial el 18 de noviembre de 2014. Lleva, por lo menos, doce años en el negocio. Más que los diez que Luis Grande dice conocer a su broker. Su nombre apareció en marzo de 2025 en el escándalo $LIBRA: fue la empresa que contrató el Hawker 800XP con el que Hayden Davis recorrió provincias en noviembre de 2024. Lo operó Royal Class. Lo pagó, dijo la empresa, un asistente de Davis con tarjeta de crédito. Únicos Air también fue la intermediaria de los contratos de Baires Fly con el gobierno de Formosa.

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Lo que aún permanecía inédito es que Únicos Air tuvo una pata en Florida.

En el registro de sociedades del estado, Sunbiz, figura Unicos Air LLC, documento L17000197195, creada el 22 de septiembre de 2017. Domicilio: 1805 Ponce de León Boulevard, Suite 400, Coral Gables, la misma oficina de su agente registrado, la gestora JLG Corporate Services. Gerente: Diego M. Colunga Campo. Dos meses después, el 15 de noviembre de 2017, la LLC se convirtió en Unicos Air Corp, documento P17000092084. Presidente, secretario y director: Diego M. Colunga Campo. Secretario y director: David Rubén Yacobiti. En marzo de 2022 mudó su domicilio a un "c/o" en Palermo Avenue, también en Coral Gables. El 28 de diciembre de 2022 se disolvió voluntariamente.

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Yacobiti no era un recién llegado a Florida. En 2009 un "David R. Yacobiti" ya presidía Drycom 1 Corp, con domicilio en Aventura, al norte de Miami, disuelta en 2012. Es, además, dueño del 25% de Just Flight S.A., la sociedad que opera en Argentina bajo el nombre de fantasía Royal Class. El otro 75% es de Royal Class Air LLC, que en un trámite ante el Departamento de Transporte de Estados Unidos de julio de 2025 figura 100% a nombre de Leonardo Scatturice. Fue director titular de Únicos Air S.A., en Argentina, hasta el 26 de junio de 2024.

Ese día el Boletín Oficial publicó otra salida del directorio de Únicos Air: la de Hernán Adrián Gómez, que había sido su presidente y representante legal. Para entonces Gómez ya era subsecretario de Transporte Aéreo de Javier Milei. El Ministerio dijo que había dejado la empresa a mediados de 2023. Desde su cargo, Gómez firmó la habilitación de Humming Airways, la aerolínea de veinteañeros que vuela a Tandil con aviones de Royal Class. Data Clave contó en abril de 2025 quiénes eran sus tres socios fundadores, de 20 y 21 años, sin aviones, sin empleados y con las fotos de la web sacadas de bancos de imágenes. Y cómo Federico Sturzenegger la promocionaba en X como emblema de la desregulación aerocomercial.

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Recapitulemos. Un broker aéreo argentino, con sede en Coral Gables entre 2017 y 2022. Presidido por un argentino que hace negocios en Florida. Que ya había intermediado contratos de Baires Fly. Y cuyo socio comparte con Scatturice la propiedad de Royal Class. El perfil que describió Grande no tiene nombre. Pero tiene una dirección posible.

El hombre de Caputo en Aerolíneas

Diego Colunga lleva casi tres décadas en el negocio aerocomercial y lo cuenta con orgullo en las entrevistas. Fue CEO de Macair Jet, la empresa de aviación ejecutiva del Grupo Macri que en 2016 pasó a manos de Avianca. Dice haber liderado el desarrollo de Aerochaco y de Líneas Aéreas de Entre Ríos. Fue director de Aerolíneas Argentinas durante el macrismo. Es hijo de Carlos Colunga, colaborador histórico de la familia Macri en el sector aéreo.

En noviembre de 2024 volvió al directorio de Aerolíneas, esta vez en representación del Estado. Llegó por gestión de Santiago Caputo. Los gremios aeronáuticos resistieron la designación por incompatible: Colunga seguía teniendo intereses en empresas privadas del rubro. El tema se retiró del temario de la asamblea del 13 de febrero de 2025, pero un acta de diciembre ya le permitía seguir activo en compañías competidoras. Él asegura que su rol es ad honorem y que rechazó los honorarios de director.

Cuando estalló el escándalo $LIBRA, su entorno dijo que ya no tenía funciones en Únicos Air. La página web de la empresa todavía lo mostraba como director, y en su perfil de LinkedIn posaba con una gorra de la compañía.

En marzo de 2025, días después de que el Bombardier de Scatturice aterrizara en Aeroparque con las valijas que la Aduana no revisó, Carlos Pagni escribió que Royal Class, la operadora y dueña del hangar donde el avión pasó siete días, estaba en manos de Colunga y de Yacobiti, que se movían “como si fueran socios” de la firma. En junio de 2025, Data Clave contó que Scatturice y Colunga habían sido socios en AJS Jet S.A., junto al comisario Alejandro Elorz. Fue en 2017, el mismo año en que nació Unicos Air en Coral Gables.

El mapa de lealtades, entonces, queda así. Colunga le debe el cargo en Aerolíneas a Caputito. Fue socio formal de Scatturice, el “viejo vínculo” de Caputo al que el asesor le pedía nombres para la Aduana. Comparte con Scatturice, a través de Yacobiti, la operadora que guardó el avión de las valijas. Y presidió el broker que intermedió vuelos de Baires Fly.

Si Santiago Caputo necesitaba que un broker con cuenta en Estados Unidos llamara a Grande un lunes a la noche, no tenía que buscar demasiado.

La sociedad de marzo

El dato más fresco está en un expediente que el Estado de Florida recibió el 31 de marzo de 2026, siete meses antes de la fuga.

Ese día, la gestora Florida Filing&Search Services presentó en Tallahassee los "Articles of Conversion" de Aircraft Parts & Spares, LLC. Según el formulario, se trataba de una LLC organizada originalmente bajo las leyes de California el 9 de diciembre de 2015, que pedía convertirse en sociedad de Florida. Los papeles están firmados el 24 de marzo de 2026 por "Diego Colunga", con el cargo de Manager, dos veces: como representante de la nueva LLC de Florida y como representante de la sociedad californiana de origen. Él mismo figura como agente registrado.

La nueva sociedad quedó inscripta con el número L26000170874 y domicilio en 2800 Ponce de León Boulevard, Suite 1020, Coral Gables. Sobre la misma avenida que la vieja Unicos Air. El 8 de abril de 2026 cambió de nombre: dejó de llamarse Aircraft Parts&Spares y pasó a ser APS South Florida Investments, LLC. De "repuestos de aviones" a "inversiones", pero con las mismas siglas: APS. La enmienda la firmó Diego Colunga el 7 de abril, y en el mismo trámite sumó como gerente a Nuria Fernandes, con el mismo domicilio. Hasta entonces, el único gerente era él. No presentó todavía ningún reporte anual.

Pero hay una coincidencia que pide explicación. Grande dijo que conoce al broker "hace diez años". La sociedad que Colunga mudó a Florida en marzo nació en diciembre de 2015. Hace diez años y diez meses. Y una empresa de repuestos aeronáuticos radicada en Florida encaja con la "cuenta empresaria" que describió Grande. ¿Fue desde ahí? Solo la factura y el giro bancario pueden responderlo.

El imperio aéreo del espía

Detrás de Colunga aparece, otra vez, el pelado ex pata negra de la Bonaerense, otro que se autopercibe trompeta y no llega ni a ser pito. En junio de 2025, Data Clave contó la historia del ex agente nacido en Lanús, que pasó por el Liceo Naval, la Policía y los servicios de inteligencia, sobrevivió al caso "Dark Star", armó sociedades offshore en Panamá desde 2012 y se instaló en Miami en 2020. Desde ahí compró Flybondi, representó a CPAC en la Argentina y su empresa Tactic Global firmó con la SIDE el contrato de 10.000 dólares mensuales que nunca se terminó de rubricar formalmente.

En el registro de Florida, Scatturice figura como gerente o directivo de 50 sociedades, 38 de ellas activas. 46 tienen como domicilio la misma oficina, 333 SE 2nd Avenue, Suite 2810, Miami, y en casi todas aparece la misma co-gerente, Pamela Poveda. Quince son de aviación o logística, y nueve de ellas nacieron este año.

La primera pieza aérea apareció el 29 de febrero de 2024: Royal Class Air LLC, la sociedad que controla el 75% de Royal Class. En octubre de ese año llegó Angel Aviation LLC, y en noviembre, Tactic COC LLC, el lobby que después contrató la SIDE. En 2025 el ritmo se aceleró: Angel G550 LLC en abril, Fly COC LLC en junio, Flybondi US LLC en agosto y COC OCA LLC en noviembre, poco antes de que el grupo comprara el correo OCA. Y 2026 fue el año del despegue: OCA Logistic LLC en enero, Angel G550 II LLC el 1 de abril, Angel GV LLC el 20 de abril, Angel G550 III LLC el 23 de junio, OCA Cargo LLC y OCA Support LLC el 8 de julio, OCA Air LLC el 9 de julio, OCA Leasing LLC el 3 de septiembre y OCA Maintenance Services LLC el 4 de septiembre, siete semanas antes de que Flávio Bolsonaro despegara de Iguazú.

Las sociedades "Angel" llevan nombres de Gulfstream: G550 y GV. Pero en el registro de aeronaves de la FAA ninguna tiene un avión a su nombre. Tampoco Scatturice. Los dos jets que DataClave le atribuyó en 2025 figuran a nombre de un fideicomiso: TVPX Aircraft Solutions Inc., en Utah, "como fiduciario". El Bombardier de las valijas, que después del episodio cambió su matrícula N18RU por N100LA, figura así con un certificado fechado el 24 de enero de 2025. El Embraer Legacy N6GD, el que se vio en Buenos Aires con el ploteo de Royal Class, desde el 25 de abril de 2024. Es la forma habitual de matricular en Estados Unidos un avión de dueño extranjero sin que aparezca el beneficiario.

La matrícula vieja del Bombardier, N18RU, no quedó libre: la reservó el 3 de septiembre de 2025, por un año, una sociedad panameña, Vallellano S.A., con domicilio en el Tower Financial Center de Ciudad de Panamá. Panamá, justamente, es el país donde Scatturice arma sociedades desde 2012.

Cuando COC Global compró Flybondi, en junio de 2025, se informó que el grupo era dueño de "la compañía de charters privados más grande de la costa Este de los Estados Unidos". Nunca se dijo cuál. Y el vuelo de las valijas, según reconstruyeron los fiscales con datos de rastreo satelital, salió de Opa-locka, el aeropuerto ejecutivo de Miami, aunque los papeles decían Fort Lauderdale. El mismo donde aterrizó Flávio.

Tres caminos hacia Baires Fly

El negocio de los vuelos privados en la Argentina es un barrio chico, y entre la familia Colunga y Baires Fly hay por lo menos tres puentes.

El primero se llama Sergio Mastropietro. Es el broker aeronáutico procesado por el juez Ariel Lijo el 16 de octubre en la causa por las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Según el expediente, emitió facturas a nombre de Baires Fly por "compra de kilómetros" para respaldar transferencias de las droguerías proveedoras de la ANDIS: un "circuito de facturaciones cruzadas". Según fuentes aeronáuticas citadas por Letra P, Mastropietro es quien comercializa los vuelos chárter de Baires Fly. Fue, además, uno de los que conectaron a Fred Machado con José Luis Espert. Y su "ladero" en Avianca Argentina, la ex Macair, fue Carlos Colunga, el padre de Diego. Baires Fly dice que Mastropietro "no tiene nada que ver" con la empresa. Él dice que su vínculo era con Baires Jets.

El segundo es Únicos Air. El broker que Colunga presidió en Coral Gables fue el intermediario de los contratos de Baires Fly con el gobierno de Formosa. Es decir: ya hubo, antes de octubre, una relación comercial entre la empresa de Colunga y la de Grande.

El tercero voló en la cabina. Uno de los dos pilotos del LV-JQW aquella noche fue Luciano Grimaldi, nacido en Diamante, piloto de Líneas Aéreas de Entre Ríos desde 1989 y durante más de quince años, según un sumario de la Legislatura entrerriana. Es uno de los seis pilotos civiles habilitados para el Tango 10, el Learjet que traslada funcionarios del Ejecutivo. Colunga dice haber liderado el desarrollo de LAER. Es un dato más que completa el dibujo de un mundo en el que todos se conocen.

En ese mundo, la pregunta no es si Colunga podía llegar a Grande. Es si lo hizo.

La pata de Washington

Nada de esto pasó a espaldas de Estados Unidos. Al contrario.

El 22 de octubre, tres días antes del balotaje brasileño, Christopher Landau, subsecretario de Estado y número dos de Marco Rubio, se sentó con Pablo Quirno en el Palacio San Martín. Lo acompañaban Juan Pablo Segura, el hijo de argentinos que maneja el Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, y el embajador Peter Lamelas. La agenda incluía reuniones con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. El viernes 23 los recibió Milei en la Casa Rosada. "No hay otro país con el que estemos más alineados en el mundo", dijo Landau.

Cuatro días después, esas dos áreas fueron las que pusieron los recursos del operativo: Cancillería, la camioneta con patente diplomática; Seguridad, Migraciones y la PSA. La tercera fue la SIDE de Santiago Caputo. Oficialmente, en aquellas reuniones se habló del Corredor Andes-Atlántico, de narcotráfico, de ciberseguridad y de Malvinas. Nadie desmintió que también se hablara de Brasil.

Lo que sí está documentado es el papel de Washington en la llegada. El Departamento de Estado le avisó a la familia, un día antes del viaje, que podría entrar a Estados Unidos. El avión esperó en Iguazú ese aval. Y Flávio no entró con visa: según registros migratorios citados por medios brasileños y estadounidenses, lo hizo con estatus DT, un parole humanitario temporal válido hasta octubre de 2027. Un permiso así no lo tramita un róker. Lo otorga el gobierno de Estados Unidos.

Rubio no es un actor neutral en esta historia. En julio de 2025 le revocó la visa a Alexandre de Moraes, el mismo juez que el 26 de octubre le retuvo el pasaporte a Flávio, por lo que llamó la “caza de brujas” contra Jair Bolsonaro. Un ex agente de la SIDE se lo resumió a Perfil, sin nombre: “La orden vino de Estados Unidos”.

El 29 de octubre, 25 diputados demócratas encabezados por Sydney Kamlager-Dove y Dina Titus le mandaron a Rubio quince preguntas. Una de ellas: si funcionarios estadounidenses en la Argentina o en Ecuador coordinaron el itinerario de Flávio. Tiene plazo hasta el 13 de noviembre para contestar.

Que Washington haya dado la orden y el aval no resuelve, sin embargo, la pregunta de la plata. Un gobierno que concede un parole no necesita pagar un chárter. Y un asesor que quiere recomponer lazos con sus viejos contactos de Washington tiene un incentivo para regalar el vuelo.

El rastro de la plata

Los 150.000 dólares dejaron huellas en por lo menos cinco lugares, y todas están al alcance de un juez.

La primera está en Baires Fly. La factura del vuelo lleva el nombre del broker, y la propia empresa admitió que lo entregará si se lo pide la Justicia. No hace falta abrir una causa nueva: el juez Ariel Lijo ya tiene a Baires Fly en el expediente de la ANDIS, donde procesó a Mastropietro el 16 de octubre.

La segunda está en el sistema bancario. Una transferencia de 150.000 dólares desde un banco estadounidense viaja con un mensaje SWIFT que identifica al ordenante y a su banco. Como es el cobro de un servicio prestado a un cliente del exterior, Baires Fly tuvo que liquidarla en el mercado de cambios. Queda registrada en el Banco Central y respaldada por una factura de exportación en ARCA. El nombre de la sociedad que pagó está ahí.

La tercera está en la SIDE. Agustín Rossi, Rodolfo Tailhade y Ramiro Gutiérrez le mandaron catorce preguntas a través de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia. Una es si se usaron fondos reservados. Otra, cuáles son los vínculos del organismo con Baires Fly. La comisión la preside Sebastián Pareja, el alfil de Karina Milei que no tiene ningún interés en cuidar a Las Fuerzas del Cielo.

La cuarta está en los teléfonos. La diputada Marcela Pagano pidió preservar los planes de vuelo, las listas de pasajeros y el contrato del chárter. El registro de llamadas entrantes de Baires Fly del lunes 26 a la noche dirá desde qué número se anunció al broker.

La quinta está en Coral Gables. En los papeles de APS South Florida Investments, y en los de la sociedad californiana de 2015 que la precedió, figuran quienes manejan la empresa que Diego Colunga mudó a Florida siete meses antes de la fuga. Sus cuentas bancarias están a un oficio judicial de distancia.

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Todo lo que Data Clave pudo reconstruir apunta en la misma dirección. Un pedido que se anunció desde el entorno de Santiago Caputo. Un broker con un pie en cada orilla, como el que presidió Colunga. Una aerolínea con la que ese broker ya había hecho negocios. Y una sociedad de aviación de Colunga, recién instalada en Florida, con la antigüedad exacta que describió Luis Grande.

Cronología

La historia empieza mucho antes de octubre. El 9 de diciembre de 2015 se constituyó en California Aircraft Parts & Spares LLC. En 2017, Diego Colunga y Leonardo Scatturice fueron socios en AJS Jet S.A., y el 22 de septiembre de ese año nació en Coral Gables Unicos Air LLC, con Colunga como gerente. El 15 de noviembre se convirtió en Unicos Air Corp, con Colunga como presidente y David Yacobiti como director. La sociedad se disolvió el 28 de diciembre de 2022.

El 29 de febrero de 2024 Scatturice inscribió en Miami Royal Class Air LLC. El 26 de junio de ese año el Boletín Oficial publicó la salida de Yacobiti y de Hernán Gómez del directorio de Únicos Air S.A., cuando Gómez ya era subsecretario de Transporte Aéreo. En noviembre, Colunga volvió al directorio de Aerolíneas Argentinas por gestión de Santiago Caputo. En febrero de 2025 la SIDE contrató a Tactic Global y aterrizó en Aeroparque el Bombardier de Scatturice con las valijas, que quedó guardado en el hangar de Royal Class. En julio, Marco Rubio le revocó la visa a Alexandre de Moraes.

El 24 de marzo de 2026 Diego Colunga firmó la conversión de Aircraft Parts & Spares en sociedad de Florida. Quedó inscripta en Coral Gables el 31 de marzo, y el 8 de abril pasó a llamarse APS South Florida Investments LLC.

El 22 y el 23 de octubre, Christopher Landau y Juan Pablo Segura se reunieron con Pablo Quirno y con Javier Milei. El domingo 25, Lula ganó el balotaje. El lunes 26, Moraes le retuvo el pasaporte a Flávio, Caputo viajó a Misiones y desde su entorno se anunció a Baires Fly el pedido del róker. El pago, de entre 140.000 y 150.000 dólares, llegó por adelantado. A las 23:45 aterrizó el LV-JQW en Iguazú.

El martes 27 fue el día de la desinformación oficial. Caputo tuiteó El gran truco y a las 22:50 la familia Bolsonaro cruzó el Puente Tancredo Neves. El miércoles 28, a las 0:21, despegó el avión hacia Guayaquil. A las 2:50, Caputo quedó identificado en el control de Capioví. A las 9:25, Flávio aterrizó en Opa-locka con un parole humanitario.

El jueves 29, 25 diputados demócratas le escribieron a Rubio, y el peronismo pidió informes a la SIDE en la Bicameral. Rubio tiene hasta el 13 de noviembre para responder.

Las preguntas que alguien tiene que responder

A Luis Grande, que dijo conocer a su broker hace diez años y que le cobró 150.000 dólares desde una cuenta empresaria en Estados Unidos: ¿ese broker es Diego Colunga, el hombre que presidió en Coral Gables la empresa que ya le había intermediado contratos a Baires Fly?

A Diego Colunga, director de Aerolíneas Argentinas por el Estado: ¿para qué mudó a Florida, el 24 de marzo, una sociedad de repuestos aeronáuticos nacida en California en diciembre de 2015, y por qué dos semanas después la rebautizó como empresa de inversiones? ¿Habló con Santiago Caputo el lunes 26 de octubre?

A Santiago Caputo, que esa noche dormía en Misiones y a las 2:50 del miércoles viajaba en una camioneta de Yacyretá: ¿quién llamó desde su entorno a Baires Fly para anunciar al broker? ¿Quién autorizó a Orlando Palacios y Jorge Waisman a llevarlo en vehículos del ente binacional?

A Cristian Auguadra, titular de la SIDE, que tiene sobre su escritorio catorce preguntas de la Bicameral: ¿cuántos agentes de su organismo trabajaron en Iguazú entre el 26 y el 28 de octubre, y con qué fondos?

A Pablo Quirno, cuya Cancillería puso la camioneta con patente diplomática: ¿qué se habló de Brasil con Christopher Landau y Juan Pablo Segura el 22 de octubre en el Palacio San Martín?

Y a Marco Rubio, que le revocó la visa al juez que le retuvo el pasaporte a Flávio y cuyo Departamento de Estado le abrió la puerta de Estados Unidos con un parole humanitario: ¿quién le pidió a la Argentina que pusiera la pata?

Santiago Caputo volvió de Misiones convencido de que había hecho el gran truco. En la película de Christopher Nolan, el truco tiene tres actos: la promesa, el giro y el prestigio. El último es cuando el público aplaude sin saber cómo se hizo. Acá el público ya sabe bastante: el avión, el puente, las camionetas, el acta. Falta una sola cosa para que el truco se termine de desarmar.

Una factura. Y está en un cajón de Baires Fly.

El Peaky Blinder del Martindale volvió a Buenos Aires tuiteando una imagen de El gran truco. Y el truco, hasta ahora, funcionó: en una semana de cobertura se supo quién viajó, en qué avión, por qué puente y en qué camionetas. Lo que nadie pudo responder es la pregunta más vieja del periodismo. ¿Quién pagó?

La factura que nadie quiere mostrar

Lo único que se sabe del pago lo dijo Luis Grande, fundador de Baires Fly, en una entrevista telefónica con la agencia AFP. La hizo desde Florida, donde tiene una sociedad activa desde 2013, Baires Fly S.A. Corp, con domicilio en Sunny Isles Beach.

Grande contó que lo contrató "un broker" que conoce "hace diez años". Que ese intermediario vive en Estados Unidos y tiene doble nacionalidad, argentina y estadounidense. Que le pagó 150.000 dólares desde una cuenta empresaria en un banco estadounidense, transferidos a un banco argentino. Que no sabe quién era el cliente final. Y que no va a dar el nombre.

La Nación agregó detalles desde adentro de la empresa. El pedido llegó el lunes 26 a la tarde, a un directivo de Baires Fly que estaba en Estados Unidos. Pedía un avión esa misma noche en Iguazú para "ocho pasajeros brasileros". Como no había relación comercial previa con ese cliente, la empresa exigió el pago por adelantado: unos 140.000 dólares, que llegaron en dos horas. El nombre del broker figura en la factura. Baires Fly no lo revelará "a menos que la Justicia lo pida".

Hay una contradicción en esos dos relatos que nadie señaló. Si Grande conoce al broker hace diez años, ¿por qué la empresa lo trató como un cliente nuevo y le exigió la plata antes de despegar? Una posibilidad: el broker era viejo conocido, pero la cuenta desde la que pagó no.

Sobre el origen de esa plata circulan dos versiones.

La primera viene de Washington. El New York Times y el Wall Street Journal publicaron que el avión lo gestionó Jason Miller, asesor de comunicación de Donald Trump y viejo aliado de la familia Bolsonaro, con la ayuda de Eduardo, el hermano de Flávio que vive en Texas. Ni la Casa Blanca ni Grande lo confirmaron.

La segunda viene de Buenos Aires. Marcelo Bonelli escribió en Clarín que Santiago Caputo pagó el vuelo con fondos reservados de la SIDE. Que los agentes hablaban en clave y le decían "el paquete" a Flávio. Que la SIDE "aportó" las combis y el Gulfstream. Esto último no es así: el avión es de Baires Fly y las camionetas eran de Yacyretá. Pero el monto coincide.

Las dos versiones pueden ser ciertas a la vez. Que Washington haya pedido el operativo no dice nada sobre de qué bolsillo salió la plata. Y para que la versión de Bonelli funcione, alguien tuvo que convertir fondos argentinos en una transferencia desde una cuenta empresaria en Estados Unidos. Hace falta, en otras palabras, un intermediario con un pie en cada orilla.

Mauro Federico e Ivy Cángaro   
Fuente: https://www.dataclave.com.ar/picado-fino/-quien-pago-el-vuelo-de-bolsonaro--el-broker-de-coral-gables--el-hombre-de-caputo-en-aerolineas-y-las-ordenes-de-washington_a6ae660abfddfb09b60f66a1d

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