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Horacio Rodríguez Larreta desperdició la oportunidad de revalidar su estrategia de campaña: proyectar desde la ciudad la figura de un dirigente con dimensión nacional. La oportunidad que se le presentó el fin de semana resultó inmejorable. Tenía enfrente a Cristina Fernández, la principal líder del Frente de Todos. Reducir el traspié del jefe de gobierno porteño a la controversia por las vallas en el domicilio de la vicepresidente supone omitir el desafío al principio de autoridad política implícito en el incidente. 

Si bien se alza e inaugura un ciclo de desobediencia para salvar su pellejo de la Justicia, tras los incidentes en Recoleta, se armó una tregua entre Ella y el Gobierno de la Ciudad. Se asustaron ante un eventual descontrol en la calle. 

En las horas posteriores, hubo miedo y desconcierto entre la dirigencia política. La puja entre "duros" y "moderados" dentro de cada espacio será clave 

El piquete kirchnerista en Recoleta desató la batalla por la candidatura presidencial en Juntos por el Cambio. Los riesgos para la oposición que genera el conflicto entre Larreta, Bullrich y Macri 

La centralidad renovada de la vicepresidenta no anula la necesidad de una buena gestión de Sergio Massa. Ello anida en el deseo de los jefes territoriales para conservar sus terruños. 

Fue luego del episodio de las vallas en inmediaciones de su casa en Recoleta; ante diputados y senadores del Frente de Todos, la vicepresidenta fustigó a la “policía política” de la ciudad de Buenos Aires; cargó especialmente contra Patricia Bullrich 

El costo de la electricidad para esos clientes crecerá entre 290% y 340%. La mitad de eso se traslada a facturas, según estiman expertos. El Gobierno informará el miércoles sobre clientes que mantienen subvenciones parciales y totales. 

El líder piquetero había entrado en fase combativa para reclamar por el Salario Básico Universal y esperaba alguna medida de Massa para los sectores populares, que nunca llegó; “La relación con la vicepresidenta no se modifica”, aseguran cerca suyo 

La dirigencia de Juntos por el Cambio teme que la intención del oficialismo de suspender las PASO pueda ser viable. Saben que perder esa herramienta significa un golpe a la línea de flotación. Por eso ya analizan un plan B para resolver las diferencias internas antes de la primera vuelta.

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