Miércoles, 15 Abril 2020 21:00

Un período de gracia hasta 2024 para volver a hacer pagos de la deuda es inaceptable para los acreedores - Por Pablo Wende

Escrito por

La propuesta que presentará hoy el Gobierno plantea no pagar ni capital ni intereses de la deuda hasta el próximo gobierno. Se trata de algo inédito en este tipo de negociaciones. En el mercado dan prácticamente por descontado que la Argentina entrará en un default total

 

En el marco de una propuesta agresiva para renegociar la deuda, posiblemente la parte de la oferta que resulta imposible de digerir para los bonistas es la idea de esperar al menos cuatro años para volver a cobrar un centavo. El ministro de Economía, Martín Guzmán, propone que el primer pago de cupones se reanude recién a partir de 2024, es decir recién en la próxima administración. Se trata de un enfoque totalmente inédito, ya que los acreedores exigen incluso un pago inicial o empezar a cobrar rápidamente una vez que se concreta el canje.

Este periodo de gracia es sólo uno de los componentes que tendrá la propuesta de renegociación, que ya el Gobierno se apuró en aclarar que será agresiva. Una de las incógnitas es si habrá algún margen de negociación o si es la única opción para los bonistas. Si la idea es hacer una propuesta totalmente inflexible, sin margen alguno de negociación, entonces es casi seguro que se marche a un fracaso estrepitoso.

Aunque no se conocen los detalles finos de la oferta, en términos generales sí se sabe hacía dónde apunta: una quita nominal (podría llegar al 20%), extensión de plazos (siete a diez años), período de gracia (4 años aproximadamente) y baja de la tasa de interés a la mitad (cupones crecientes hasta 4 o 5% anual). También podría incluirse un cupón PBI como se hizo en 2005 que permitiría cobrar a los inversores si la Argentina vuelve a crecer.

Sin embargo, el principal componente de la ecuación para determinar cuál es la quita real de la propuesta es una variable desconocida. Se trata del rendimiento que tendrán los nuevos bonos argentinos una vez que empiecen a cotizar en el mercado. Este “exit yield”, como se lo denomina en la jerga financiera, sería de 7% anual en dólares, de acuerdo a los cálculos de Guzmán. Pero el mercado es mucho menos optimista y en promedio estiman que se ubicará en no menos del 11% o 12% anual de entrada.

Ese número, todavía desconocido, es lo que marcará cuál es la quita real de la oferta. Pero cuanto mayor sea esa tasa a la que cotizarán los nuevos bonos argentinos, más grande será el recorte a los bonistas que ingresen en la propuesta.

Por lo pronto, la expectativa en los mercados es muy negativa, teniendo en cuenta que los bonos cotizan a menos de USD 30. Se trata de un precio que descuenta un default bastante prolongado, es decir que no habría un acuerdo rápido.

La postura de Guzmán y que respaldará el Presidente, Alberto Fernández, es que la Argentina no está en condiciones de afrontar el pago de la deuda y que precisa tiempo para volver a hacerlo. En el orden de prioridades lo primero es volver a crecer y recién después atender los compromisos de la deuda. Se trata de un enfoque ya más que reiterado, pero que se profundizó a partir de la crisis económica del coronavirus.

La semana que viene hay un vencimiento de USD 500 millones que corresponde al pago de intereses de tres bonos emitidos bajo ley extranjera. Pero hay una probabilidad alta de que el Gobierno deje de pagar y haga uso de la cláusula de 30 días para cumplir y no entrar en default. Sería una manera más de ejercer presión y demostrar que se está dispuesto a entrar en cesación de pagos si no se llega a un acuerdo satisfactorio, que básicamente le dé al país varios años para recuperar el crecimiento.

Pablo Wende

Visto 279 veces

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…