Sábado, 01 Agosto 2020 21:00

¿Cómo será el manejo cambiario de aquí a las elecciones de 2021? – Por Domingo Cavallo

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Aumenta la incertidumbre hacia el futuro, no sólo porque la cuarentena parece extenderse indefinidamente como pivote de la lucha contra la pandemia, sino porque el gobierno, en lugar de avanzar hacia una mejor organización de la economía y la sociedad, instala debates que oscurecen el panorama político y muestran que el presidente cambia de opinión según la ocasión.

 

Entre las cuestiones que generan incertidumbre está la duda de si el gobierno logrará evitar un salto devaluatorio antes de la elección del 2021.

Hay dos tipos de argumentaciones que llevan a pensar que el gobierno podría decidir un salto devaluatorio en el segundo semestre de este año o a principios del año próximo.

Uno tiene que ver con mi argumento de que, si el gobierno se decidiera a encarar una buena reorganización de la economía y fuera capaz de formular un plan integral de estabilización y crecimiento que inspire confianza, debería comenzar con un sinceramiento de la estructura de precios relativos, la que, sin duda, debería incluir un salto cambiario inicial.

Otro, es el que sugieren los funcionarios y analistas que piensan que convendría reproducir los superávits gemelos que generaron las decisiones de Duhalde a principios de 2002, para conseguir resultados de desinflación y reactivación como los que se lograron a partir de 2003.

El primer tipo de argumentación sería relevante sólo si el presidente Alberto Fernández cambiara radicalmente su discurso y su forma de gobernar, desprendiéndose de la ideología estatista, intervencionista y aislacionista que caracteriza al Kirchnerismo de Cristina. No veo posibilidad de que ello ocurra.

El segundo tipo de argumentación está siendo discutido en este momento, entre los economistas del gobierno y algunos analistas externos que consideran que la experiencia de Duhalde-Lavagna (y los dos primeros años de Kirchner), es deseable y reproducible.

Mi impresión es que el primer tipo de argumentación, ni siquiera será tenido en cuenta y el segundo tipo de argumentación será descartado por que, al no contar la economía en 2020 con los colchones de ahorros acumulados en el sistema bancario que existían al final de 2001, no encontrarán la forma de hacerlo compatible con la praxis populista de la coalición que hoy gobierna.

Por esta razón, estimo que el manejo de la economía, hasta las próximas elecciones, se basará en controles de todo tipo, que procurarán reprimir la inflación y redistribuir ingresos, aún a costa de acumular una situación insostenible para después de las elecciones. Una suerte de Plan Gelbard en versión Kicillof-Moreno.

La gran duda es si semejante estrategia, podrá mantenerse durante los próximos 14 meses y evitar un agotamiento antes de las elecciones.

Domingo Cavallo
Fuente:www.cavallo.com.ar/

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