Miércoles, 19 Agosto 2020 21:00

Pérdida de reservas, expectativas de devaluación y más: las razones del nerviosismo en el mercado - Por Guillermo Laborda

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El acuerdo con los bonistas pasó, se anunció hace 15 días, pero el BCRA siguen perdiendo reservas. La presión sobre el tipo de cambio se mantiene, crece el dólar blue, el dólar Bolsa y el “contado con liqui” y el riesgo país se ubica por encima de los 2.000 puntos cómodamente. ¿Por qué el nerviosismo inversor?

 

En primer lugar, la presión sobre el tipo de cambio oficial se basa en las expectativas de devaluación existentes a mediano plazo. La brecha de 80% entre el dólar oficial y el dólar Bolsa o “contado con liqui” alientan esas apuestas. Al fin y al cabo, siempre que se normalizó la plaza cambiaria, el tipo de cambio oficial se acomodó al nivel de las otras vertientes de la moneda norteamericana. Basta recordar lo ocurrido en diciembre de 2015, apenas asumiera Mauricio Macri.

Pero se suma un hecho puntual aquí, que es la pérdida constante de reservas producto de la demanda de dólar ahorro. En esta segunda quincena de agosto, esta conducta tendrá un impacto menor: las compras de u$s 200 se dan siempre a principio de cada mes, apenas quedan habilitadas nuevamente las personas para operar.

El desafío para el BCRA, entonces, pasa para principios de septiembre. Dado el ruido generado por el propio Gobierno (Alberto Fernández reconoció que habían analizado restricciones al “dólar ahorro”), el 1 de septiembre seguramente se saturarán las “home banking” de las entidades financieras para aprovechar el dólar al cambio oficial.

La apuesta de Martín Guzmán pasa por el cierre formal del acuerdo con bonistas, para que gatille mayor confianza y menor presión cambiaria. Incluye, en ese análisis, el cierre del canje local de la deuda. La realidad es que ya está descontado en los precios de bonos y dólar ese anuncio, por lo que su impacto sería mínimo. Preocupa más a los agentes privados el déficit fiscal y la emisión de pesos del BCRA, en ese sentido.

En segundo lugar, el nerviosismo inversor sobre los bonos argentinos se basa en una economía aún sin plan fiscal ni monetario. Quizás la presentación del Presupuesto 2021 aporte algo de claridad.

Alberto Fernández ayer señaló en un acto de presentación de obra pública en provincias que en el presupuesto “vamos a respetar todos los postulados que nos hemos puesto, desendeudarnos, acumular reservas, tener una moneda competitiva, tratar de equilibrar lo antes posible el desequilibrio fiscal que tenemos”. De que cumpla estas palabras depende la suerte de mercados. Y de la economía.

Guillermo Laborda
Twitter: @GuillermoLabord

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