Domingo, 18 Abril 2021 08:33

Un cóctel con ideología, mentiras y falta de calle - Por Néstor O. Scibona

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Con el explosivo incremento de los contagios por Covid ocurre lo mismo que con la alarmante escalada de la inflación: el gobierno de Alberto Fernández actúa sobre los efectos sin reconocer causas ni errores propios. Sus divergencias internas de diagnóstico acentúan la mala praxis y lo obligan a correr detrás de los acontecimientos con cambios sobre la marcha.

Pero a esto se suma el enfoque ideológico-electoralista para encarar uno y otro drama -sanitario y socioeconómico-, con omisiones, mentiras o acusaciones que generan más desconfianza y no solo ensanchan la grieta entre oficialismo y la oposición, sino entre el relato y la realidad.

El modus operandi es cristinismo explícito de trazo grueso: las culpas son siempre de los otros. Así, los contagios en la CABA redimen a los que se registran en el conurbano bonaerense, la base electoral kirchnerista. Los aumentos de precios responden a la perversidad de las empresas privadas, que resisten la doble obligación de mantenerlos fijos y producir al máximo aunque sus costos suban todos los meses, por lo cual deben ser controladas. Y el sistema de salud privado se “relajó” por destinar camas de internación o terapia intensiva a otras enfermedades que no fueran Covid.

Para acentuar esta polarización, el paro de los gremios docentes afines al kirchnerismo en reclamo de la suspensión de clases presenciales en la CABA no alcanzó a las escuelas bonaerenses. Y la comparación entre prepagas y hospitales públicos tiene el tufillo de la reforma del sistema de salud propuesta por Daniel Gollan y Nicolás Kreplak (responsables del área en el gobierno de Axel Kicillof), que Cristina Kirchner consideró públicamente como prioridad meses atrás. Todo esto ocurre, además, pocos días antes de la audiencia de conciliación entre la Casa Rosada y el gobierno porteño por la quita de fondos coparticipables a la CABA dispuesta por la Corte Suprema, que ahora suma el amparo presentado por Horacio Rodríguez Larreta por el sorpresivo cierre de escuelas.

Nadie podría asegurar hoy que el 30 de abril habrá un punto final para la suspensión de clases presenciales, las restricciones comerciales, sociales y el virtual toque de queda nocturno en el AMBA que rigen desde ayer. Ni siquiera el propio Presidente, ni mucho menos la vicepresidenta, que sistemáticamente recurre al mutismo en los casos de gravedad que no la afectan judicialmente.

Más bien hay consenso en no descartar otro DNU que prorrogue estas medidas a partir del 3 de mayo e incluso las extienda a varias de las provincias que no adhirieron. Las razones son varias y combinan improvisaciones con ausencia de ideas: 

Vacunas y contagios

  • El problema más serio es la escasez de vacunas, junto con la pérdida de credibilidad presidencial por los anuncios incumplidos sobre el arribo de millones de dosis en los meses de verano. Primero, AF lo atribuyó al más que previsible aumento de la demanda global; y ahora se lo endosó a los gobernadores cuando difícilmente podrían conseguirlas a corto plazo.
  • Las 864.000 dosis que llegan este fin de semana por el sistema Covax alcanzan para 6 días al ritmo actual de vacunación. La principal apuesta son los millones de vacunas de AstraZeneca, con fechas y volúmenes de entrega aún inciertos.
  • Ningún spot oficial apunta a concientizar que el virus circula por el aire e ingresa al organismo por la nariz, por lo cual el uso de barbijo no debe ser optativo sino obligatorio e inducir a su utilización por medios no coercitivos.
  • Sin embargo, difunde ahora una pieza publicitaria con el eslogan “Estamos vacunando” (con imágenes emotivas de personas inoculadas en distintas provincias y un consabido “¡Vamos Argentina!”). Y otra sobre la importancia de la AUH como vía de capacitación laboral para personas de bajos recursos.
  • La sorpresiva suspensión de clases presenciales en el AMBA significa una maxidevaluación de la palabra presidencial. No sólo porque el Gobierno había asegurado que las escuelas eran lo último que cerraría tras un año perdido para la educación y contención afectiva de chicos y adolescentes, sino por ignorar su efecto acumulativo e igualar hacia abajo. Nada que ver con restricciones focalizadas - por escuela, barrios o distritos- en una región de 18 millones de habitantes.
  • Para colmo, el Presidente habló ayer de contagios de chicos de 9 a 19 años en las escuelas, sin mostrar gráficos ni aportar números. Tampoco detalló dónde “intercambian barbijos” ni de cuántos casos se trata.
  • En la comunidad educativa hay consenso en que los contagios no se producen en las escuelas que, en su gran mayoría, respetan los protocolos. Por el contrario, forman a los chicos para cuidarse a sí mismos y sus familiares.
  • A falta de vacunas y para frenar la circulación del virus, el Gobierno se vio obligado a restringir la circulación de alumnos, familiares, docentes y no docentes para descongestionar el transporte público. Pero sólo dejó en claro que los funcionarios no suelen utilizarlo.
  • Después de más de un año, resulta increíble que la única idea nueva fuera permitir una dudosa ventilación de trenes, subtes y colectivos con una traba en las ventanillas para que no sean cerradas. Sin embargo, los coches con aire acondicionado de las líneas Sarmiento y Mitre tienen cristales sellados y fijos que no pueden abrirse, al igual que las líneas de subte (excepto la E).
  • En el caso de los trenes suburbanos, los pasajeros deben reservar lugar a través de una app que, en teoría, establece un aforo. Pero como no hay controles de acceso, suelen viajar apiñados en las horas pico.
  • Hay 18.000 colectivos que circulan diariamente entre la CABA y el primer cordón del conurbano, con el control (y los subsidios) de la Nación. Desde 2013, el aire acondicionado es obligatorio para las unidades nuevas que, por lo general, sólo disponen de ventiletes o entradas de aire limitadas. A la vez, se calcula que alrededor de 3000 tienen cristales fijos.
  • En estos casos, podrían reemplazarse por ventanillas convencionales, aunque difícilmente eso ocurra antes del invierno, debido a la necesidad de disponer de los insumos y los recursos necesarios. En cambio, solo un centenar de colectivos cuenta con equipos de filtrado anti-Covid, importados desde Brasil.
  • Por otro lado, la cuestionada afirmación presidencial sobre el “relajamiento” del sistema de salud privado, deja de lado que durante casi todo 2020 sólo se atendieron casos urgentes ajenos a la pandemia y relegaron a pacientes “no Covid” hasta los meses de verano.
  • En un año “normal” (sin pandemia), 40% de las internaciones provienen de las guardias de urgencia; otro 30% de pacientes crónicos, severos o de alta complejidad (cardiopatías, oncológicos, accidentes cerebro-vasculares) y el 30% restante por cirugías programadas, que por lo general requieren estadías cada vez más cortas. Según la lógica oficial, sería más grave una muerte por Covid que por la falta de reemplazo de un marcapasos, de una angiplastía o la no extirpación a tiempo de un tumor maligno para iniciar un tratamiento oncológico.

Tal vez en medio de estas polémicas, que se suman a los vacunados de privilegio, Alberto Fernández haya pasado por alto una noticia del exterior que aquí tuvo escasa repercusión: la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, acaba de ser multada por la policía de su país (con 2000 euros) por haber celebrado su cumpleaños número 60 en una reunión con 13 invitados, cuando el máximo permitido es de 10. No sólo pagó, sino que pidió perdón a la población.

Néstor O. Scibona

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