Lunes, 03 Mayo 2021 11:57

La crisis política por la salida de Basualdo agita los peores pronósticos económicos - Por Beto Valdez

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La creciente tensión política entre la Casa Rosada y el Instituto Patria por la decisión de Martín Guzmán de despedir al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, va mucho más allá de una pelea por las tarifas y tiene más que ver con el temor a una debacle económica que lleve a la derrota al FTD.

La pelea entre Martin Guzmán y Federico Basualdo se ha transformado en el conflicto interno más agudo del Frente de Todos y va mucho más allá de la discusión por las tarifas. La tensión entre la Casa Rosada y el Instituto Patria se origina en el fantasma de una debacle económica que afecte las chances electorales del Frente de Todos.

Si bien el Ministro de Economía no muestra buenos resultados en su gestión, lo cierto es que en esta crisis la mayoría de los economistas y consultores de empresas y del mercado financiero se han puesto de su lado porque consideran que es la única garantía para evitar una severa crisis fiscal con efectos sísmicos en el tipo de cambio, la inflación y, por ende, en el poder adquisitivo de quienes viven de un ingreso fijo. Quienes conversan con Guzmán sostienen que su preocupación pasa por ese fantasma y por eso desde hace meses venía adoptando un discurso moderado apuntando al equilibrio fiscal y a los daños de la emisión monetaria.

Evidentemente ese discurso del titular del Palacio de Hacienda, más su declarado interés por llegar a un acuerdo con el FMI, provocó malestar en el kichnerismo y una contraofensiva en su contra. Cristina Fernández de Kirchner, Máximo y sobre todo el gobernador Axel Kicillof expresan una mirada diametralmente opuesta. Ellos creen que las recetas de Guzmán provocarían un “daño irreparable” a la economía real que los pondría en riesgo de perder las elecciones. Por eso apuntan a “desgastarlo” para que tome la receta populista de Kicillof, el principal asesor económico de CFK. O, en todo caso, presionarlo para que deje su cargo. No es casual que últimamente haya empezado a sonar Augusto Costa, ministro de la Producción bonaerense, mimado de CFK y del gobernador.

Contraataque y repercusiones 

Todo parece indicar que el intento por despedir al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, es un contraataque hacia el Instituto Patria para revertir la influencia K en algo más que la política energética. Las tarifas y los subsidios tienen mucho que ver con el escenario fiscal explosivo que se viene incubando. Ya no hay margen para la emisión y asusta la bola de pesos, como cuenta el economista Salvador Di Stefano “el 22 de abril se emitieron $ 55.000 millones, y sumado a los $ 135.000 millones de marzo, nos da una emisión en el año de $ 190.000 millones, por eso aumenta el dólar”.

 Además, agrega que “de cada $ 100 que suman los gastos primarios y el pago de intereses, el Estado solo financia en forma genuina $ 72, con lo cual $ 28 tiene que buscarlo en el mercado vía colocación de deuda, o recurrir al Banco Central para que le realice un adelanto transitorio (emisión de dinero liso y llano)”.  La deuda en pesos del Banco Central, medidas en dólares, suma U$S 36.365 millones. La suma de la deuda del Tesoro a 12 meses y la deuda del Banco Central (constituida por las leliq más pases) suma un total de U$S 76.162 millones. Esta equivale a casi dos veces las reservas o 24% del PBI. Impagable y altamente explosivo.

Por toda esta situación de desborde, en el equipo económico admiten en privado que no tienen previsto realizar grandes movimientos hasta después de las elecciones. El problema es la falta de paraguas político del jefe de Estado y las trabas que ponen desde el Patria. Algo anticipo ayer Horacio Verbitsky en su columna en “El Cohete a la luna”. Apunta su pluma contra Guzmán y también es cada vez más despectivo con el presidente Alberto Fernández.

A su vez el economista Roberto Feletti se sumó ayer en la web kirchnerista “El Destape” para pegarle al discípulo de Joseph Stiglitz: “Las autoridades del Ministerio de Economía no han explicado las razones por las que el canje de deuda no produjo los resultados esperados, pese a que consumió un tiempo considerable de la agenda económica del año pasado” y agrega “en una suerte de ir hacia adelante, ahora la prioridad pareciera ser el acuerdo con el FMI, que insume ingentes recorridos por el exterior del ministro Guzmán. No obstante, no hay un balance de los resultados de la política sobre el sector externo y el kilo de asado flota en los $750”. 

Desde el camporismo reclaman además “subsidios para los sectores más vulnerables que se van a a ver afectados por las restricciones contra la segunda ola”. En Economía dicen que no hay fondos y la respuesta K es “que sean entonces las personas (físicas y jurídicas) con mayor capacidad contributiva y los bancos quienes hagan el mayor esfuerzo para pagar el costo de esas medidas”.

En este contexto la dura ofensiva del cristinismo contra Guzmán con el indisimulable objetivo de reemplazarlo más temprano que tarde es una señal que inquieta severamente al mundo económico, financiero y político. Nadie fuera del Instituto Patria y La Cámpora desean la salida de Guzmán. Es un escenario que genera pavor hasta en el establishment del peronismo. Paradójicamente, hoy preocupa más la salud política del ministro que la del propio Fernández, pese al daño que le ocasionan los permanentes embates del kirchnerismo.

“Si Alberto no puedo echar a un subsecretario, mucho menos va a poder mantener a Guzmán y respaldarlo como garante de la moderación “, dicen dentro del peronismo. No comprenden como el “capricho por sostener a Basualdo puede conducirnos un escenario económico más crítico”. Mientras tanto, en el Palacio de Hacienda sostienen que “este empate técnico no tiene antecedentes. va a ser muy difícil eternizarlo. más pronto que tarde uno se tiene que ir”. Insisten con que Basualdo va a terminar dejando su puesto en la Secretaria de Energía.

Desde el entorno de la vicepresidenta quieren bajar la intensidad de la tensión con Fernández, pero reconocen que “está todo mal” con Guzmán y Santiago Cafiero, quienes terminaron haciendo “un daño innecesario”. Hasta hay enojo con un joven periodista de C5N a quien consideran como el fogonero de la movida contra Basualdo. No soportan que la instalación mediática del despido la haya armado el albertismo. Claro, CFK y Máximo se enteraron por los medios de comunicación.

Un conflicto político que seguramente tendrá más capítulos y la tensión viene en escalada. En este escenario inquietante se ratifican los peores pronósticos económicos para los próximos meses: el temor a un colapso.

Alberto “Beto” Valdez

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