Lunes, 10 Mayo 2021 13:51

Ahora con el Club de París, vamos por todos los default - Por Guillermo Laborda

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La Argentina se encamina a un nuevo default en tres semanas con los países agrupados en el Club de París. Uno más a la colección. Lo peor es que se lo hace sin mostrar vergüenza o culpa a la luz de las declaraciones de Alberto Fernández del viernes: "Los acreedores van a tener que esperar".

La soja a u$s 600, el dinero que el FMI repartirá a todos sus países miembros (al Gobierno le llueven u$s 4500 millones en DEG, Derechos Especiales de Giro) y las tasas de interés internacionales en 1% o menos, no importan. No se paga y punto. Un default sin sonrojarnos. Al contrario, con orgullo. A diferencia del default de Adolfo Rodríguez Sáa en diciembre del 2001, ahora se incumple únicamente con países. No se hará una declaración en el Congreso Nacional pero igualmente los aplausos hubieran existido: los senadores kirchneristas avalaron la semana pasada una declaración pidiendo el no pago al FMI de la deuda con ese organismo con esos u$s 4500 millones arriba mencionados. La lectura de esa movida es clara, apuntando a que la próxima víctima de un default argentino será el propio FMI. Vamos por todo. Por todos los defaults posibles.

¿Quiénes son las principales víctimas dentro del Club de París? En orden decreciente de importancia, son Alemania, Japón, Holanda, España, Italia, Estados Unidos, Suiza, Francia, Canadá. Tras el default de 2001, se tardaron 13 años en llegar a un nuevo acuerdo, cuando Axel Kicillof en 2014 firmó un acuerdo de pago sin ninguna quita. Nada es gratis: la deuda original era u$s 4955 millones, pero se debían sumar u$s 1102 millones de intereses y u$s 3633 millones de punitorios. Atrasarse con el Club de París es peor que un atraso con la tarjeta de crédito.

La Argentina se une a Cuba: el castrismo está negociando también con el Club de París una postergación de pagos en mayo. La ausencia de turistas en pandemia y la ya de por sí complicada economía cubana provocaron una caía de su PBI del 11% en 2020. La mini gira de Alberto Fernández por Europa que comenzó ayer va por el mismo carril cubano, el pedido de tiempo para pagar. Pero los punitorios e intereses van a correr hasta que haya un entendimiento, si es que lo hay en el corto plazo. El problema del Gobierno es que siempre que va a pedir auxilio ante el FMI a un país europeo, ese pedido es en el aire. "¿Presentaron un programa económico?", pregunta el ministro europeo y el silencio es la única respuesta. No hay plan, en definitiva, o el plan es gaseoso.

¿Puede pagar la Argentina al Club de París? Fuentes del equipo económico aseguraron a El Cronista que "ello es posible aunque deja al BCRA en una posición de vulnerabilidad". Pero quien manda es Cristina Kirchner, no el equipo económico. El fracaso de Martín Guzmán para remover a un subsecretario de Energía kirchnerista, Federico Basualdo, muestra que su poder de decisión es muy limitado. La declaración del bloque kirchnerista en el Senado sobre el pago al FMI es otra señal de lo que viene. Y por si fuera poco, Alberto Fernández se alineó rápidamente y embistió el viernes contra acreedores y empresas alimenticias por la inflación. Es la más maravillosa música para los oídos de Cristina Kirchner: criticar a acreedores, FMI, oposición y empresas.

Silenciosamente Martín Guzmán venía efectuando un fuerte ajuste en las cuentas públicas. La soja, el "impuesto a los Ricos", la eliminación del IFE y el ATP, la licuación de los pagos a jubilados llevaban a que este año su rojo fiscal primario apunte a menos de 3%. La Cámpora olió sangre y se abalanzó sobre ese intento de ordenamiento fiscal. Tarifas sólo aumentan simbólicamente y en los próximos meses se viene el aumento del gasto electoral. Dado que los jubilados vienen perdiendo contra la inflación, se repetirá la entrega de un bono compensatorio en julio y eventualmente en octubre, antes de las elecciones. De manual. Lo mismo ocurrirá con las paritarias de los gremios. En la previa electoral, se aplicarán compensaciones similares. El dólar oficial se suma a la campaña: ahora el peso se devalúa a un ritmo menor al 1,5% mensual, contra una inflación que promedia el 4%. El atraso cambiario nada importa. Esta semana se dará a conocer la inflación minorista de abril, en torno al 4% otro golpe a la política económica oficial.

El riesgo país en 1600 puntos refleja todo cuanto acontece en materia económica. Hoy los bonos argentinos deberán digerir las frases contra acreedores de Alberto Fernández del viernes pasado. Una recuperación de los precios de los activos argentinos sólo puede venir de la mano de un acuerdo con el FMI y de una derrota oficial en las elecciones legislativas. Para ambos eventos restan varios meses. Una eternidad. El resultado de las elecciones se medirá por cuanto suceda en PBA en comparación con el 2019. El Gobierno tiene que obtener más del 50% y Juntos por el Cambio más del 37%. Diego Santilli va por PBA y María Eugenia por CABA en la estrategia de Horacio Rodríguez Larreta. Deben negociar por mismos puestos con Miguel Ángel Pichetto y Patricia Bullrich. Sucederá a último momento al momento de inscripción de listas.

Alexander Hamilton, el primer secretario del Tesoro de EE.UU., en 1789 se enfrentaba al dilema de pagar la deuda de la Nación por préstamos que había recibido de Francia y otros países para encarar la revolución. Había deuda también con ciudadanos que a su vez la habían vendido a especuladores a precio de descuento por el miedo a default. La decisión de Hamilton fue pagar con fondos de nuevos impuestos. Razonó que el default no era una opción dado que sacrificaba el crédito futuro de la nación, lo que iban a sufrir futuras generaciones. Son las que sufrirán en Argentina, las decisiones hoy.

Guillermo Laborda

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