Lunes, 11 Octubre 2021 10:12

Los datos sobre el dólar que dejan en evidencia que Guzmán cayó en su propia trampa - Por Claudio Zlotnik

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A la pérdida de reservas, que sólo se frena momentáneamente cuando se cierran importaciones, se suma el problema del atraso del tipo de cambio

"La gente entiende que es insostenible cuando hay atraso cambiario. Te quedas sin reservas. Y para poder controlar eso hay que meter controles por todos lados, pero eso afecta todo el esquema (económico). Tenemos un problema, y el tema es cómo salimos de ese problema". Hace unos años, un Martín Guzmán más joven y con cabellera, tenía un diagnóstico preciso de la Argentina encerrada en su laberinto.

No imaginó, seguramente, que en este 2021 él mismo enfrentaría ese mismo "problema". Que estaría entrampado en la misma secuencia. Sin poder, hasta ahora, dar respuestas y encontrar la salida.

La Argentina se encuentra frente a un desafío mayúsculo: con muy pocos dólares en las reservas y con parches sistemáticos, el Gobierno no puede salir de la lógica en la que cada vez más gente piensa que lo que se viene es un agravamiento de la crisis.

A la pérdida de reservas, que sólo se frena momentáneamente cuando se cierran las importaciones, Guzmán le sigue agregando el "problema" del atraso del tipo de cambio. Sin que eso se traduzca en una sensible desaceleración de la dinámica inflacionaria.

Más bien todo lo contrario: el propio ministro ya anticipó que la inflación de septiembre resultó peor que la de agosto. Con lo cual se cortaron cinco meses de un leve afloje de los precios. De acuerdo a distintas consultoras que miden la evolución de los precios "online", el IPC se habría acercado al 3%.

Lo cual no hará más que profundizar la pérdida de competitividad de la economía durante los últimos meses.

El dato clave -innegable- es que el tipo de cambio real se viene retrasando mes a mes. Desde marzo, cuando la cotización del dólar "oficial" (mayorista) empezó a correr bien por detrás de la inflación, el atraso acumula un 15%. Nada menos.

Desde ese momento, la inflación acumulada fue de aproximadamente 26,5% (se estima un IPC del 3% para septiembre), mientras el dólar avanzó sólo el 9,8%.

El dólar oficial cerró septiembre en $98,74. Para no perder contra la inflación debió terminar en torno a $114.

El escenario, lejos de mejorar, empeoró en el comienzo de este mes. Un dato ilustrativo: "En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista subió quince centavos, la corrección semanal más baja del año en curso", apuntó el operador de cambios Gustavo Quintana.

Martín Guzmán y Miguel Pesce bautizaron a esta estrategia -tan común en la Argentina en las previas electorales- como "dólar ralentizado".

Está más que claro que esta estrategia continuará hasta que pasen las elecciones. Incluso más allá: hasta que se firme el acuerdo con el Fondo Monetario.

En el Gabinete económico están urgidos por demostrar buenos resultados en relación a la inflación. Por eso se tomó este atajo, que se transformó en la principal arma para pelearle a la suba de los precios. El dólar y el congelamiento de las tarifas forman parte de esa estrategia.

Un funcionario clave del elenco oficial admite ante iProfesional: "Vamos a tratar de continuar así hasta que la inflación muestre una desaceleración".

Por ahora, esa estrategia no tuvo los resultados esperados: la inflación en el 3% es inferior al 4,8% de marzo, pero está por encima del 2% esperado por Guzmán para esta época del año.

Ni el congelamiento de las tarifas ni el dólar "ralentizado" ni los acuerdos de precios pudieron contra el proceso inflacionario que tiene en problemas a la Argentina desde hace años.

El funcionario que habla con iProfesional se pliega a lo que acaba de decir Pesce en una reunión pública con banqueros: "Tenemos un compromiso con la estabilidad cambiaria. No queremos que haya sobresaltos en el mercado cambiario. En los años donde hay procesos electorales siempre se desatan especulaciones sobre el mercado cambiario. El BCRA tiene una larga experiencia como regulador cambiario", aseguró el titular del Banco Central antes del fin de semana largo.

En términos objetivos, el dólar mayorista prácticamente en $100 no es bajo. Se compara con el que -a valores de hoy- tenía el "dólar Kicillof en 2015", que era de $63. Es decir, estaba casi $40 abajo que el que existe hoy.

El "dólar Sturzenegger" de 2016-2017 equivale a precios de hoy a $70. También muy por detrás del que existe hoy en día ($100).

Ni hablar del "dólar convertibilidad" -entre 1991 y 2001- que supondría un tipo de cambio de $58 a precios de hoy.

Ahora bien: ¿significa esta realidad que el Gobierno puede mantener esta idea de atrasar el dólar? Está más que claro que no. La brecha cambiaria del 100% entre el "oficial" y el dólar "libre" presiona sobre el mercado. Algo que queda en evidencia en la presión sobre las reservas. Y por eso mismo el Banco Central está obligado a poner "cepo sobre cepo" para impedirlo.

La ola dolarizadora se potenció en las últimas semanas. El enorme desafío que tiene el Gobierno después del 14 de noviembre es plantear un plan económico creíble, de cara a los próximos dos años, que incluya un acuerdo con el Fondo Monetario, y que logre frenar esta dinámica perniciosa.

Claudio Zlotnik

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