Martes, 19 Abril 2022 12:40

Guzmán, desesperado: busca "capturar la renta inesperada" mientras la inflación no espera - Por Carlos Arbia

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El ministro de Economía explicó que este impuesto alcanzará a empresas con "ganancias superiores a los 1.000 millones de pesos en el año" 

El anuncio del ministro de Economía Martin Guzmán de mejorar los ingresos de algunos sectores de la población utilizando lo recaudado con un futuro impuesto a la "Renta Inesperada", que algunas empresas pagarán por tener ganancias extraordinarias por el conflicto Rusia Ucrania deja en evidencia la desesperación del ministro por las presiones que tiene del lado del kirchnerismo y una falta de criterio económico en varios aspectos. 

En primer lugar, porque el Gobierno gastará un importante monto de dinero en los próximos meses, pero por ahora no tiene el nuevo instrumento para financiarlo.

En segundo término, porque lo quiere financiar con un impuesto que no sabe todavía como lo va a calcular.

En tercer lugar, porque no sabe si el Congreso se lo va a aprobar. En cuarto lugar, porque ni siquiera sabe cuánto puede recaudar en el futuro con ese impuesto.

El ministro explicó que este impuesto alcanzará a empresas con "ganancias superiores a los 1.000 millones de pesos en el año".

Estimó que es "una fracción pequeña" del empresariado argentino, superior al 3% de las compañías y que habrá otros criterios para incluir a esas empresas, como que las ganancias hayan aumentado de forma significativa en 2022 respecto a 2021.

En caso de lograrlo, Guzmán podría pasar al "Guiness" de los récords por inventar un impuesto que grave los ingresos inesperados de los empresarios que se vieron favorecidos de un conflicto bélico que nadie sabe todavía cómo terminará.

En realidad, lo que no quiere decir Guzmán es que el Gobierno le pedirá nuevamente a la una parte de la sociedad una especie de nuevo Aporte Extraordinario como el que se pagó en el 2021 y que esté año no lo podía cobrar porque era solo por un año.

Cuánto captó el aporte solidario o “impuesto a la riqueza”

Hay que desatacar que el "Aporte Solidario y Extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la Pandemia" -el llamado impuesto a la riqueza de acuerdo a los últimos datos de la AFIP recaudó unos $260.000 millones. La cartera que conduce Martín Guzmán estimó que ese aporte fue el aporte fue pagado por unos 10.000 contribuyentes y el 90 por ciento de ese total fue pagado por unos 1000 contribuyentes. Ese llamado impuesto a la riqueza fue impulsado por los diputados del Frente para la Victoria Máximo Kirchner y Carlos Heller. Tras de la sanción de la Ley (en diciembre de 2020), a través de la Resolución General 4942/2021 de AFIP de marzo de 2021, se habilitó un plan de facilidades de pago para contribuir en el cumplimiento del aporte.

Ese aporte extraordinario fue de un pago por única vez a cargo de contribuyentes que posean patrimonios con un valor superior a $200 millones al 18/12/2020 y tiene una estructura de alícuotas progresiva que van del 2% al 3,5% según el valor del patrimonio, teniendo en cuenta que, para el caso de bienes situados en el exterior, las alícuotas se incrementan en un 50%. De acuerdo a lo que pudo saber Iprofesional el nuevo impuesto a la renta inesperada sería parecido a este, pero lo pagarían aquellas personas que hayan tenido rentas extraordinarias ganadas durante el conflicto bélico que comenzó el 24 de febrero pasado y todavía no finalizó. ¿Como hará Guzmán para hacer ese cálculo tan difícil?

La otra gran incógnita es cuanto deberá gastar el estado. En ese aspecto el Guzmán ya le adelantó a algunos empresarios y funcionarios cercanos que será menor a lo gastado con el IFE durante la pandemia.

Los IFE sumaron una ayuda de unos 260.000 millones de pesos para casi 9 millones de personas

El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) se creó en marzo de 2020 y consistió en tres rondas de $10.000 que alcanzó en cada una a más de 9 millones de trabajadoras y trabajadores desocupados, de casas particulares, informales y cuentapropistas de menores ingresos en cada ronda. El presupuesto total fue de unos $260.000 millones y en el Gobierno aseguran que se trata de la política de mayor alcance en la historia argentina, un poco de casualidad.

La estimación oficial del alcance era mucho menor, de alrededor de 3 millones de beneficiarios, y terminó captando a un universo mucho más grande de casi 9 millones de personas. Por eso también en 2021 se decidió no continuar con esa política y hacer una puntería más fina con otros instrumentos como el Repro II y la Tarjeta Alimentar. ANSeS hizo un análisis de impacto detallado sobre la primera ronda del IFE, que arrojó que el 62% de la ayuda fue para trabajadores informales y que más de la mitad (56%) lo recibieron mujeres.

Los anuncios de ayer generaron muchas dudas y desconcierto en sectores empresariales que descuentan que serán alcanzados, como es el caso de las empresas alimenticias y de la agroindustria. Por el lado de la Unión Industrial Argentina (UIA), su presidente, Daniel Funes de Rioja, se mostró cauteloso al manifestar que: "Para tener un criterio es necesario ver el proyecto y ver qué opinan en el departamento tributario de la UIA. No puedo dar una opinión, ya que solo hubo una dirección de lo que se va a hacer, pero todavía faltan las definiciones concretas", dijo el directivo.

Empresas cerealeras: las más afectadas por el impuesto a la renta inesperada

En tanto el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), Gustavo Idigoras explicó: "Estos anuncios solo ponen más presión a las empresas que tratan de sacar al país adelante, sobre todo las exportadoras".

El empresario destacó que: "más allá que todavía faltan las definiciones técnicas del Ministerio de Economía sobre quiénes aportarían y cuánto, queda claro que van a estar incluidas todas las empresas agroexportadoras de la Argentina, por su nivel de facturación anual, pero recordemos que somos el sector que más impuestos paga y la industria agroexportadora les está dando este año además US$400 millones adicionales por la suba de 2 puntos de los derechos de exportación".

Por su parte el experto tributario César Litvin, titular del estudio Lisicky, Litvin y Asociados manifestó que: "Hay que tener en cuenta que las empresas que sean alcanzadas ya pagan Ganancias. ¿Qué pasaría si las empresas alcanzadas tuvieron otras pérdidas que compensan esas ganancias que se les cuentan?", analizó el especialista. "En mi opinión, esto no pasa el Congreso".

Litvin criticó el hecho de que se determine quién tendrá ganancia inesperada sobre la base de una comparación entre lo obtenido en 2022 y lo logrado en 2021.

"Es obvio que va a haber mejores resultados este año, porque el año pasado todavía había pandemia y algunas actividades seguían con restricciones. Además, habrá que ver si se tendrá en cuenta todo 2022 porque, de ser así, la recaudación de este impuesto se hará recién en 2023, por lo que se producirá un desajuste de tiempos con la contribución a sectores informales y jubilados, ya que su pago será inmediato". agregó.

Empresarios proponen un subsidio a la pérdida inesperada

Entre los aspectos que no toma en cuenta Guzmán una gran cantidad de expertos señala que las ganancias en negocios en marcha no son cosa de un día o de un momento, sino consecuencia de un ciclo, que entre altas y bajas genera un resultado y si la idea es cobrar impuestos por ganancias imprevistas o inesperadas, lo mismo debería suceder con las pérdidas inesperadas.

Por ese motivo plantean que pasaría si el año que viene hay una baja extraordinaria en el precio de los granos o del petróleo. En ese caso plantean que a las empresas dedicadas a esos negocios habría que darles un tratamiento especial otorgándoles un subsidio por las pérdidas inesperadas que tendrían.

Llama la atención que Guzmán no considere que el impuesto a las ganancias tiene un sistema de medición en el tiempo, por el cual las pérdidas de un año pueden tomarse a cuenta en los 5 años siguientes. Eso se debe a la realidad de los ciclos económicos.

Por lo tanto, si ahora se aplicara una sobretasa o un impuesto extra porque los precios son especialmente altos y las ganancias son inesperadas esto debería ir acompañado de un beneficio especial cuando los precios sean especialmente bajos y las ganancias de las empresas también inesperadamente reducidas.

La liviandad de los anuncios de Guzmán casi sin mencionar a la inflación deja en evidencia que el ministro que hoy tal vez transita los días más difíciles en el ministerio de Economía.

En la futura sucesión se anotan gobernador Jorge Capitanich, que estuvo presente en el acto, pero primero habría pasado por el despacho de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Senado y otro nombre que suena es el del economista Martín Redrado por su cercanía a Sergio Massa y sus charlas cada vez más frecuentes con la vicepresidenta.

Tal vez por estar tan presionado Guzmán no haya dimensionado que lo que está prometiendo es solo un mayor gasto que complicará la reducción del déficit fiscal primario que él mismo prometió a las autoridades del FMI para renegociar un nuevo acuerdo por unos 45.000 millones de dólares que deberá explicar en Washington está semana.

Carlos Arbia

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