Domingo, 04 Agosto 2024 12:05

Inversores internos miran al Gobierno, los externos miran a los políticos y los consumidores los miran a los dos - Por Rodolfo Cavagnaro

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Mientras el gobierno se preocupa por la macro, donde pelea con los inversores, los consumidores pelean por subsistir en la micro.

El gobierno de Javier Milei sigue con su marcha rumbo a conseguir eliminar todos los pesos excedentes para lo cual ya vendió unos us$500 millones en el mercado del CCL para sacar circulante. En los primeros días consiguió que el dólar blue retrocediera y los dólares financieros bajaron de los $1.300, aunque el jueves y viernes volvieron a subir, lo que marca que aún quedan pesos para presionar. 

La desconfianza del mercado está dada por el stock de dólares y surgen dudas acerca de la posibilidad de tener que asumir el pago de las obligaciones futuras. En realidad, el mercado apuesta a que el gobierno deba devaluar el dólar oficial aduciendo que está retrasado ante la inflación, y el gobierno se niega a devaluar porque está seguro de que, de producirse, habrá una disparada de precios que terminará impactando en los índices, con la inflación en alza. En ese caso Los operadores volverían a pedir una nueva devaluación afirmando que hay atraso cambiario.

El gobierno sigue haciendo gala de una veloz baja de la inflación, de haber conseguido superávit fiscal y financiero, salvo en Julio, que tendrá déficit financiero. Pero el problema es que se trata de superávit "sucios" es decir, se consiguen postergando pagos de obligaciones, deteniendo obras, cuya reanudación será más costosa, pero por otra parte se postergan aumentos de servicios públicos como luz y gas o los de colectivos en la zona del AMBA, aumentando subsidios. Es un sistema no igualitario y desordenado, que hasta ahora le cierra, pero tiene patas cortas.

Lo que la economía necesita es mayor volumen de inversión, mejora en la productividad, disminución de impuestos, menores regulaciones y mayor libertad de mercados. En este sentido, el gobierno ya lanzó el banqueo impositivo y el laboral, pero aún no tiene grandes respuestas. En el caso laboral, tiene un problema: los empresarios dudas en presentarse porque, pese a las promesas de que no les van a cobrar multa, no les han bajado ni uno de los impuestos al trabajo que lleva muchos empresarios a tener trabajadores en negro por no poder asumir el "maldito 931". 

En realidad, los inversores locales miran al gobierno y sus decisiones y toda la desconfianza puesta en el tema de las reservas. En realidad, los operadores están jugando un juego parecido al que conocían, pero distinto. Esta es la primera vez que un gobierno decide no emitir más moneda y sacar circulante, a riesgo de mantener la recesión, pero con el objetivo de bajar la inflación. El pago de deuda no saldrá de las reservas sino del superávit del Tesoro, que será el encargado de comprar los dólares para hacer frente a los pagos.

El resto del gobierno debe acelerar la baja de los gastos, la eliminación de trabas para que se reactive la economía y puedan crecer las exportaciones. Pero lo que se está objetando es la capacidad de gestión del gobierno de Milei, como lo remarcó Mauricio Macri el jueves pasado.

Los inversores externos, preocupados por la política 

Mientras los inversores internos siguen el sistema de reservas y apuestan a un eventual incumplimiento de Argentina, los inversores externos, sobre todo los no financieros, los que deberían hundir capital por muchos años, que son los que el país necesita, están mirando el contexto de la política interna.

La tradición argentina, de una población con poca paciencia y mala memoria, que es capaz de volver a intentar suicidarse recordando viejas mentiras llenas de promesas sin consistencia, hacen que los inversores sean cautos respecto de las decisiones, con respecto a nuestro país. El peronismo sigue cantando su folclore "combatiendo al capital" y eso, a los capitalistas les llena de dudas.

El reciente anuncio de YPF de una inversión de más de 30.000 millones de dólares para instalar una planta de licuefacción de gas es una excepción por ser YPF y estar bien fundada y adoptada las condiciones del RIGI, pero muchos recuerdan que el peronismo se opuso a este régimen, para combatir al capital. También se acuerdan de que algunos radicales, como Lousteau, también se opusieron. 

Los inversores extranjeros necesitan seguridad jurídica y la tranquilidad de que un sistema como el RIGI no sea derogado ni sus cláusulas desconocidas por otro gobierno. Ninguno especula con hacer juicio y ganarlo. Ningún juicio es negocio, salvo para los buitres. El problema es que las actitudes de la oposición no convencen y tampoco la falta de consistencia en el oficialismo. Nadie duda de las convicciones de Milei, pero sí desconfían de muchos cuadros que lo rodean.

Los consumidores, desorientados

En el medio de este juego de la macro entre inversores aparecen los consumidores, los reyes de la micro, los que todos los días tiene que tomar decisiones para administrar sus presupuestos, con salarios que todavía no recuperan lo que perdieron (los jubilados parece que nunca lo harán y no tienen paritaria).

El consumo interno, tanto en cantidades como es pesos, sigue cayendo, aunque vale hacer algunas observaciones. En materia de alimentos, estamos comparando con meses de 2023 donde había un aluvión de extranjeros, de países limítrofes, que venían a comprar alimentos a nuestros supermercados y mayoristas. No en indumentaria ni electrónica porque nunca fuimos competitivos, ya que esos sectores se habían plantado como sectores protegidos, sin competencia y por eso no tenían por objetivo competir con el exterior sino aprovechar la reserva de mercado que ley les daba.

Se está empezando a dar un proceso que también se da en mayoristas y es que todos, de una manera u otra, en los primeros tres meses, con las alzas locas de precios, con lo que podían, compraban para acaparar un poco para cubrirse de mayores amentos. Ahora que los índices de inflación dejan de ser elevados muchos que habían guardado comenzaron a consumir ese ahorro y por eso no compran. Otros, están afectados en su poder adquisitivo porque, aunque no aumenten los alimentos, si lo hacen la luz, el gas, el agua y los combustibles y todo eso va impactando en salarios que no se actualizaron al mismo ritmo de la inflación.

Hay otra franja que tiene una pequeña capacidad de ahorro que está tratando de buscar alternativas para hacer rendir los mismos, ya que las tasas de interés de los bancos habían quedado muy atrasadas y andan pensando inversiones y hasta hace cursos acelerados mirando mercados bursátiles. Todos están buscando salidas, pero pocos se animan a invertir en nuevos negocios hasta no tener una idea cierta del camino. Los que se arriesguen antes tiene la posibilidad de ganar de mano, aunque siempre con riesgos. 

Rodolfo Cavagnaro

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