Las más de 700 bocas de expendio de Shell representan hoy el 19% del mercado de despacho de combustibles en la Argentina, detrás de YPF (55%) y por encima de Axion (14%) y Puma Energy (7%).
El exministro del Interior de Carlos Menem fue noticia recientemente, tras comprar, junto con el rosarino Gustavo Scaglione, la operación de Telefé. La transacción fue estructurada a través de su fondo de inversión, Integra Capital.
El mes pasado, además, Manzano vendió por US$25,2 millones el 50% de su participación en Refinor a YPF, que pasó a controlar el total del paquete accionario de la compañía. La operación también se realizó junto al fondo Integra y marcó la salida definitiva del empresario de la comercializadora de combustibles y gas en el norte del país.
Ahora, Manzano busca volver al negocio del downstream junto a Mercuria Energy Group, una de las compañías independientes de energía más grandes del mundo, con sede en Suiza. La sociedad entre ambas partes ya existe a través de Phoenix Global Resources, la petrolera que se destacó por ser la primera en producir petróleo no convencional en Río Negro. Manzano posee el 6% del capital accionario a través de su firma Andes Energía, mientras que el resto pertenece a Mercuria.
Raízen, por su parte, es un joint venture creado en 2011 entre Shell (50%) y Cosan (50%), líder en producción de azúcar, etanol y bioenergía en Brasil. En 2018 tomó el control total de la licencia de las estaciones de servicio Shell y de la refinería de Dock Sud, en Avellaneda. Dos años más tarde, anunció una inversión de US$715 millones para ampliar la capacidad de procesamiento y desarrollar una nueva línea de combustibles de bajo contenido de azufre.
La decisión de vender responde a los malos resultados que la compañía registró en Brasil, lo que la obligó a desprenderse de varios activos, según explicó su CEO, Nelson Gomes. En el último año, las acciones de Raízen en la bolsa de San Pablo cayeron 70%.
Los activos en la Argentina habían despertado interés de varios grupos empresarios, entre ellos la multinacional Trafigura -dueña de las estaciones Puma Energy-, la holandesa Vitol y la local CGC, de la familia Eurnekian. Sin embargo, ninguna presentó una oferta económica superior a la del consorcio integrado por Manzano, Vila y Mercuria.
La empresa suiza tiene la concesión no convencional de Mata Mora, en Neuquén, y la de Confluencia, otro yacimiento de Vaca Muerta, contiguo al anterior, pero en Río Negro. Ambos bloques suman una superficie de 500 kilómetros cuadrados y producen más de 13.000 barriles de petróleo por día. Además, posee activos maduros en Mendoza y alcanza una producción total de 16.000 barriles diarios. Desde 2020 ha invertido US$550 millones en el país y cuenta con 90 empleados.



