En un rincón muchas veces olvidado de la geografía nacional, tres ingenieros de la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires están encabezando una transformación silenciosa que podría redibujar el mapa energético del país. Mario Pelissero, Alejandro Haim y RobertoTula lideran el desarrollo del primer dispositivo nacional de aprovechamiento de energía undimotriz -la fuerza contenida en el movimiento de las olas- con el que buscan, no sólo generar electricidad limpia y bajar el impacto ambiental del dióxido de carbono, sino posicionar a Argentina como potencia marítima en el campo de las energías renovables.
Este detalle técnico, ignorado por muchos, encierra un potencial colosal. Según explicó Mario Pelissero a Buenos Aires/12, “tenemos en el Mar Argentino un potencial energético como el de Vaca Muerta que no estamos aprovechando”. No se trata de una comparación ligera, ya que, la plataforma continental argentina se extiende por más de 6,5 millones de kilómetros cuadrados y, en su porción sur, alcanza valores de hasta 97 kW/m de frente de ola, sólo por detrás de Hawái (100 kW/m). Para contextualizar, la densidad de potencia de la energía undimotriz es cinco veces mayor a la eólica y entre 10 y 30 veces superior a la solar.
El mar argentino, además, ofrece condiciones ideales para este tipo de proyectos. “La plataforma marina es poco profunda incluso a muchos kilómetros de la costa, y su lecho, formado mayormente por arena y grava, facilita la instalación de estructuras sin necesidad de grandes obras”, detalló Pelissero. En contraposición, otras regiones como el Pacífico chileno enfrentan mayores desafíos por la profundidad del lecho oceánico. “Tenemos una ventaja comparativa clara que no estamos sabiendo aprovechar”, remarcó el ingeniero.
El nacimiento de la idea
El germen del proyecto se remonta al año 2007, cuando el alumno Alejandro Haim le propuso a Pelissero -entonces docente e investigador en la UTN- desarrollar un sistema que captara la energía del mar. Con el correr del tiempo, se sumó Roberto Tula y el equipo fue creciendo en complejidad y profesionalismo. La consigna fue clara desde el comienzo, crear una tecnología nacional, construible en el país, orientada a abastecer de energía a poblaciones costeras aisladas o a instalaciones estratégicas como bases militares en la Patagonia.
Durante años, el equipo trabajó sin apoyo institucional formal, realizando pruebas de laboratorio en canales de olas del Instituto Nacional del Agua y construyendo prototipos a escala. Recién en 2024, en el marco de los ajustes y el abandono a la ciencia por parte del Estado nacional de Milei, el proyecto recibió un impulso clave de parte del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a través del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED), el Foro Regional Eléctrico de la Provincia de Buenos Aires (FREBA) y el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), que financiaron la construcción de un prototipo a escala real que será instalado en Mar del Plata, para aprovechar la firmeza y las facilidades que proporciona la Escollera Norte del puerto para manipular el dispositivo.
Un diseño patentado y adaptable al entorno
El dispositivo consiste en una boya anclada al mar que, con el vaivén de las olas, transmite su movimiento a un brazo mecánico conectado a una caja de engranajes. Este sistema transforma el movimiento ascendente y descendente en un movimiento rotativo continuo, capaz de accionar un generador eléctrico. “El diseño es completamente argentino y está patentado. Es nuestra diferencia con otros modelos del mundo”, señaló Tula durante el Congreso de Transición Energética.
Además de su eficiencia mecánica, el sistema fue diseñado pensando en las particularidades del Mar Argentino que cuenta con un oleaje moderado y predecible, vientos constantes, y mareas de bajo desnivel. A futuro, se contempla un desarrollo en dos etapas. La actual, con ensayos sobre escolleras, y una segunda fase en plataformas offshore, donde las ondas no sufren interferencias costeras y conservan todo su poder energético.
Pese al enorme potencial, la energía undimotriz no ha sido una prioridad ni en Argentina ni en muchos otros países. Las razones son principalmente tecnológicas y económicas. “Hasta hace poco no existían dispositivos que pudieran competir en costo-eficiencia con las fuentes tradicionales”, comentó Pelissero. Sin embargo, el escenario está cambiando: el agotamiento de los hidrocarburos, el encarecimiento del petróleo y la presión ambiental están impulsando la transición energética global.
Algunos países ya están avanzando en esta dirección. Portugal, Escocia y Noruega han instalado sistemas piloto, aunque la mayoría se limita a escolleras o costas y pocos han incursionado en plataformas marinas. “Argentina tiene un punto a favor que es que su industria naval, aunque con baja actividad, tiene la capacidad instalada para fabricar este tipo de equipamiento”, destacaron los investigadores.
Energía limpia, empleo y soberanía
El objetivo a futuro es escalar este proyecto a una red de parques undimotrices en la plataforma continental porque sus beneficios serían múltiples. Desde lo energético, cada boya puede generar entre 30 y 200 kW dependiendo de las condiciones del mar. Se estima que un parque de 200 boyas podría alcanzar una potencia instalada de 6 MW, suficiente para abastecer inicialmente a 5.000 hogares y evitar la emisión de 15.000 toneladas de dióxido de carbono al año.
Desde lo económico, implicaría la creación de empleo local calificado, especialmente en zonas con baja densidad poblacional como la Patagonia. Además, permitiría reducir la dependencia energética de combustibles fósiles importados y abaratar los costos de energía para comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
Pero quizá el aspecto más estratégico sea el geopolítico. “Las plataformas marinas pueden servir no sólo para generar energía, sino como puntos de vigilancia, monitoreo climático y control de pesca ilegal”, subrayaron los investigadores. Estas estaciones podrían incluir radares desarrollados por INVAP, hidrolizadores para producción de hidrógeno, y sistemas de desalinización para generar agua potable.
“La intermitencia de las fuentes renovables nos obliga a pensar en una canasta energética variada. Si combinamos eólica, solar y undimotriz, podemos alcanzar una red mucho más estable”, añadió Pelissero.
El paso actual, la instalación del equipo en la Escollera Norte de Mar del Plata, no sólo servirá para validar el funcionamiento del dispositivo, sino también para convertir el sitio en una especie de laboratorio marino nacional, algo que muchos países ya poseen y que Argentina aún pudo desarrollar. “Queremos que sea una referencia para futuras investigaciones y pruebas en energías marinas”, afirmaron.
Pero la ambición va más allá. El plan es escalar hacia plataformas offshore -donde la energía disponible es mucho mayor- y construir parques híbridos que integren energía undimotriz con eólica o incluso cultivos marinos como criaderos de peces. La versatilidad del diseño permitiría esa expansión.
Soberanía en el mapa
La afirmación de que la plataforma marina argentina tiene la segunda mayor densidad energética del mundo -respaldada por el Directorio de Energías Renovables de la Asociación de Ingenieros Mecánicos de Gran Bretaña- se traduce, en términos prácticos, en una oportunidad histórica para el país. “Es vaca muerta en el mar”, reiteró Tula.
Si bien el proyecto aún se encuentra en fase piloto y ya fue probado en aguas de Uruguay, representa un primer paso hacia la transformación de un recurso subutilizado en motor de desarrollo. Las plataformas energéticas podrían ser, además, símbolo de soberanía, un modo de marcar presencia activa en una región como el Atlántico Sur, históricamente disputada y de altísimo valor estratégico.
“El desarrollo de estas tecnologías no sólo habla de energía limpia, habla de independencia. De decidir cómo queremos vivir y con qué recursos queremos hacerlo”, concluyó Pelissero. Lo cierto es que la ola ya empezó a moverse en aguas bonaerenses y el Estado nacional debe decidir si quiere dejarla pasar o surfear su propio futuro energético.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2025/12/05/en-busca-de-la-energia-oculta-bajo-las-olas/


