Con salarios reales en caída y 6 de cada 10 adultos endeudados, el aumento de la morosidad expone el límite del crédito como sostén del consumo.
Durante los últimos dos años, el crédito se ha convertido en un pilar inesperado para las familias argentinas, actuando como un amortiguador contra la erosión del poder adquisitivo en medio de un ajuste macroeconómico implacable. Pero este salvavidas ha venido con un costo creciente: una morosidad que revela fisuras profundas en la solvencia de los hogares.
Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al cierre de diciembre de 2025, la irregularidad en los préstamos a familias alcanzó el 9,3%, un nivel que subraya presiones persistentes en segmentos específicos. Este fenómeno no solo refleja la tensión sobre los ingresos reales, sino que también expone una dinámica regresiva donde los más vulnerables llevan la mayor carga.
En un contexto de salarios reales que cayeron un 2,1% interanual en diciembre de 2025, según la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) del Ministerio de Capital Humano, el endeudamiento ha funcionado como un "ingreso complementario" temporal.
Analistas de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, en su "Semana Económica 920" del 20 de febrero de 2026, describen esta situación como un "puente intertemporal" que mitigó el impacto del ajuste sobre el bienestar social. Sin embargo, con 20,5 millones de personas endeudadas—equivalente al 60% de la población adulta—el sistema crediticio ha pasado de ser un motor de consumo a un factor de restricción financiera.
Fuente: https://www.ambito.com/opiniones/la-morosidad-las-familias-argentinas-el-precio-oculto-del-credito-como-salvavidas-economico-n6248112


