Veintiocho meses. Seguiditos. A ese lapso aludió el presidente Javier Milei en su reciente gira por Estados Unidos, luego de hablar ante la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas.
“Llevamos 28 meses consecutivos de crecimiento. Si mantenemos las proyecciones de mercado, estaríamos entre 18% y 20% en los cuatro años”, dijo.
¿De dónde sacó ese dato? No lo explicó, pero seguramente surge de la evolución de la tendencia-ciclo del estimador mensual de la actividad económica (Emae) que publica el Indec.
Es una racha curiosa. Ese crecimiento se parece a la meteorología diaria de la Argentina: temperaturas diferentes e incluso contrastantes según cada región geográfica.
Por eso, cuando se miran los promedios, parece que ningún sector está fielmente representado allí. Y eso le resta representatividad. Pero los datos son lo que son.
De hecho, el propio Milei ha vuelto a reconocer que “la foto sigue siendo mala”, pero que “la película es la mejor de la historia argentina”. Estamos en pleno rodaje.
Pierde fuerza
Después de un inicio de año con inflación recalentada, todas las fichas se trasladaron a los casilleros del segundo semestre. La suba de precios volvió a moderarse, pero el nivel de actividad se deshilachó. El arranque de la segunda mitad del año ha sido malo.
El ritmo de la actividad económica perdió fuerza y siguió bajando en julio: acumuló un crecimiento de 1,7%. Un año atrás era 5,8%. Y en la comparación mensual cayó casi 3%.
Hay signos de alerta por una eventual recesión técnica si la situación no cambia en el trimestre que cierra este mes. Pero en la tendencia-ciclo, que es la que mira Milei, siguió en positivo.
Hay otro fenómeno, más curioso: los 28 meses de crecimiento convivieron con niveles de inversión erráticos, oscilantes e insuficientes. Es el cilindro que viene fallando en el motor económico.
Es cierto que ayudaron los proyectos del régimen de incentivos para grandes inversiones (Rigi). La iniciativa Argentina LNG, que encabeza YPF para licuar y exportar por barco el gas de Vaca Muerta, es descomunal. Implica un desembolso de U$S 51 mil millones.
El tema es el mientras tanto, porque las inversiones comprometidas se vuelcan de manera progresiva.
Según la plataforma oficial del Rigi, hay 23 planes aprobados, que este año implican U$S 6.196 millones, sobre un total de casi U$S 50 mil millones hasta 2055. Y hay 24 proyectos en evaluación, por U$S 159.480 millones.
El telón de fondo
Por fuera de las condiciones excepcionales del Rigi, hay pocos porotos para contar. La consultora del exviceministro de Economía Orlando Ferreres señala que en julio la inversión tuvo un descenso anual de 8%. La sintonía negativa ha sido una constante en lo que va del año.
“La inversión continúa mostrando una marcada debilidad, sin señales claras de un cambio de tendencia, con la construcción nuevamente en terreno negativo y una contracción todavía más pronunciada en maquinaria y equipo, que sigue siendo el componente más rezagado”, explica el estudio.
Si bien hay expectativas de que la caída empiece una fase de moderación gradual, confirma que los efectos del Rigi “probablemente sean paulatinos y dependan de los plazos efectivos de ejecución de los proyectos”.
La agencia Bloomberg hizo un encargo a su filial local: averiguar por qué la inversión cae en la Argentina si la economía crece. Hay varios hallazgos para explicar un fenómeno que, en rigor, está en niveles propios de los ciclos recesivos.
El remapeo productivo del cambio de modelo todavía convive con un bajo nivel en el uso de la capacidad instalada en los sectores que más inciden en el empleo, como la construcción y varias ramas industriales. No hay demanda.
También impactan el retiro del Estado nacional de la obra pública, la pérdida de rentabilidad en muchos rubros y el nivel de las tasas de interés.
En este último caso, Milei reconoció que la mayor oferta de dólares plantea una disyuntiva. “Nuestro problema es que si compramos tantos dólares, se nos escapa la tasa de inflación. Y si los esterilizamos, se escapa la tasa de interés”, explicó.
Y, por cierto, hay un juego entre las expectativas y los grados de certidumbre (o incertidumbre) sobre la consolidación del nuevo proceso económico de cara a las elecciones de 2027.
Daniel Alonso
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/negocios/cilindro-falla-motor-economico-milei_0_rN2ZJzHD5X.html

En la tendencia, el producto interno bruto sube, pero hay un componente que es el que peor ha evolucionado en lo que va de la gestión libertaria. ¿Por qué esa dinámica está en niveles propios de una recesión? 