Domingo, 04 Octubre 2026 12:26

Las estadísticas económicas deben analizarse con cuidado (en especial las de la Argentina) - Por Daniel Artana y Guillermo Bermúdez

04 industriaEvaluar sólo series desestacionalizadas con ponderaciones de hace 20 años eleva significativamente la probabilidad de incurrir en errores de diagnóstico; es preferible observar también la evolución de la tendencia ciclo que muestra movimientos más suaves 

La caída del nivel de actividad registrada por las cuentas nacionales en el segundo trimestre del año, sumada a los desfavorables datos de julio, ha despertado el temor de que la economía encadene dos trimestres consecutivos en baja, lo que técnicamente se rotularía como una recesión. Asimismo, persisten discrepancias sobre cuál es el mejor indicador mensual para evaluar la evolución de la actividad: si las series desestacionalizadas o las de tendencia-ciclo. 

Ante tanta discusión, parece oportuno precisar algunos conceptos, aun a riesgo de extendernos en tecnicismos.

Índices de actividad

La información de base para construir los indicadores de actividad económica se obtiene mediante relevamientos censales. Los censos económicos permiten determinar el peso relativo de cada sector dentro del entramado productivo en función del valor agregado que genera.

Convencionalmente, estos censos se realizan cada diez años. Sin embargo, el último censo económico en la Argentina se llevó a cabo en el período 2020-2021 —luego de un bache de 15 años— y hasta el momento solo se han presentado resultados preliminares, sin publicar la información clave sobre la generación de valor de las distintas ramas de actividad.

Por lo tanto, los indicadores elaborados por el Indec (Cuentas Nacionales, producción industrial o actividad de la construcción) utilizan ponderaciones de hace más de dos décadas (año base 2004 con valores referidos a 2003). De esta manera, la estructura de la economía y la representación del valor que genera cada sector han quedado fijas en el tiempo. Además, es evidente que la realización de censos económicos debería ser más frecuente cuando una economía transita períodos de cambio estructural, reduciendo así los sesgos de los índices que utilizan ponderaciones fijas, puntualmente los de tipo Laspeyres.

Mantener una estructura rígida en el año base suele distorsionar la medición de la evolución real de la actividad. Por ejemplo, si los precios de los sectores transables disminuyen respecto al resto, su peso real en la economía decrece; omitir este cambio tiende a sobreestimar el crecimiento verdadero. Por el contrario, cuando ocurren transformaciones estructurales profundas y las brechas de crecimiento entre sectores son elevadas y sostenidas, la medición tradicional tiende a subestimar el crecimiento, ya que no registra el mayor peso relativo de las actividades más dinámicas ni la pérdida de terreno de las rezagadas.

A esto se añade la emergencia de nuevos sectores que la vieja estructura de ponderación simplemente no captura, lo que profundiza la subestimación del crecimiento (o sobreestima la caída). Para las cuentas nacionales argentinas vigentes, por ejemplo, la economía del conocimiento es prácticamente inexistente.

Metodológicamente, estos sesgos se pueden corregir parcialmente mediante el uso de índices encadenados (como las variantes encadenadas de Laspeyres o el índice de Fisher). Bajo este método, los ponderadores se actualizan anualmente con información de precios reciente, reduciendo los errores de medición en contextos de transformación estructural.

A nivel global, Eurostat inició en 2005 y 2006 la transición hacia medidas de volumen encadenadas (utilizando la fórmula de Laspeyres) para los agregados trimestrales y anuales europeos. Por su parte, la Oficina de Análisis Económico (BEA) de los Estados Unidos oficializó los índices encadenados de tipo Fisher en 1996 dentro de sus Cuentas Nacionales (NIPA). Sería muy útil que el Indec ensayara este tipo de correcciones estadísticas mientras se procesa la actualización definitiva del año base.

Ciclos económicos

La definición formal de los ciclos económicos se remonta a 1946, desarrollada por Arthur Burns y Wesley Mitchell para el NBER de los Estados Unidos. Desde el enfoque del ciclo clásico, los picos y valles se identifican a partir de máximos y mínimos locales en los niveles de las series ajustadas por estacionalidad.

En la Argentina no existe un organismo encargado de fechar estos ciclos, aunque sí una sólida literatura académica liderada por los trabajos de Juan Mario Jorrat. Por su parte, el Indec sugiere la identificación de puntos de giro utilizando las series de tendencia-ciclo.

Los métodos de ajuste estacional identifican y eliminan los efectos de calendario y factores estacionales sistemáticos. Así, las series desestacionalizadas conservan únicamente dos componentes: la tendencia-ciclo y el componente irregular (ruido). Este último contiene el impacto de eventos imprevisibles y no sistemáticos —como inundaciones o paradas técnicas fabriles— y añade una volatilidad de corto plazo que puede nublar la interpretación del rumbo económico. Para facilitar el análisis, el Indec publica la tendencia-ciclo junto a la serie desestacionalizada, permitiendo una detección más limpia de los puntos de giro cíclicos.

En períodos de alta inestabilidad, resulta crucial analizar ambos indicadores en conjunto para obtener un diagnóstico preciso de la coyuntura. La estimación de la tendencia-ciclo procesa la serie desestacionalizada aislando este componente irregular. En un escenario de fuerte cambio estructural como el argentino, donde coexisten el cierre de empresas tradicionales y la apertura de firmas en sectores inéditos, evaluar sólo series desestacionalizadas con estructuras de ponderación de hace veinte años eleva significativamente la probabilidad de incurrir en errores de diagnóstico. En su lugar, es preferible observar también la evolución de la tendencia ciclo que muestra movimientos más suaves.

Finalmente, respecto a la delimitación de una recesión, el NBER aplica un criterio mucho más amplio que la regla empírica de “dos trimestres consecutivos de caída”. Su comité determina los picos y valles analizando un conjunto ad hoc de indicadores mensuales de actividad real: el ingreso personal real, el empleo asalariado no agrícola, el empleo de la encuesta de hogares, el gasto de consumo personal real, las ventas manufactureras y comerciales ajustadas por inflación, y la producción industrial. No emplean una ponderación fija ni una regla mecánica para definir el ciclo.

En síntesis, tanto las series desestacionalizadas como las de tendencia-ciclo son herramientas metodológicas valiosas. El problema subyacente de las estadísticas locales radica en la utilización de ponderadores obsoletos, precisamente cuando una economía en transformación requiere una actualización analítica constante.

Daniel Artana y Guillermo Bermúdez
Los autores son economistas de FIEL  
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/las-estadisticas-economicas-deben-analizarse-con-cuidado-en-especial-las-de-la-argentina-nid04102026/

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