Domingo, 11 Octubre 2026 12:53

¿Cuán fuerte estará el Gobierno de cara a las elecciones de 2027? - Por Marcos Buscaglia

07 jm totoHay dos dimensiones más importantes que la cantidad de dólares para intervenir en el mercado: las fortalezas política y económica con las que Milei llegará al año próximo; en ese sentido, los mercados pueden estar subestimando los números

“Creo que en todos los escenarios gana el Presidente, en todos”, aseguró el ministro de economía Luis Caputo el 6 de octubre. “Si no pasa lo que yo creo que va a pasar, y… les vamos a arrancar la cabeza como en octubre del año pasado”, agregó, en el contexto de explicar las herramientas con las que cuenta el Gobierno para enfrentar una potencial corrida cambiaria el año que viene. 

Caputo, en otra presentación anterior, argumentó que el Gobierno cuenta con US$75.000 millones de munición, incluyendo US$20.000 millones del swap con el Banco Central de China, US$20.000 millones del Tesoro de los Estados Unidos, US$20.000 millones de las compras (esperadas) de reservas de 2026, y US$15.000 millones de potenciales ventas de dólares en el mercado de Futuros. También sumó la expectativa de que el RIGI y la balanza comercial dejarán US$9317 millones adicionales con respecto a 2026. Es decir, según su versión, el ministro cuenta con un bazooka.

Si el mercado le hubiese creído, el riesgo país se hubiese desplomado. Pero, si bien bajó algo, en consonancia con algún alivio que también se vio en otros mercados de similar riesgo como Ecuador, siguió cerca de los 600 puntos básicos (6% por encima de un bono del Tesoro de los Estados Unidos). Es decir, muy elevado para un país donde el Presidente gana en todos los escenarios y, si todo falla, hay un bazooka para arrancar la cabeza a quienes apuesten en contra.

Lo cierto es que el mercado sabe que las presiones cambiarias pueden ser muchas en un año electoral donde puede volver el kirchnerismo, que parte del bazooka puede tener varios usos, como el pago de deuda, y que no sabe con seguridad si los cheques de China y de los Estados Unidos estarán disponibles.

Entre las muchas incógnitas de 2027, una de las más importantes es cuál será el grado de dolarización de los portafolios de los argentinos. Las compras netas de dólares por parte de las familias ya son impresionantes este año, y pueden llegar a casi US$28.000 millones, menores a los US$32.340 millones del 2025, pero superiores a los montos tanto de 2018 como de 2019. Si bien después de las elecciones de 2025 aproximadamente un tercio de las compras de dólares se terminaron depositando en el sistema financiero local (ayudando así a que los créditos en dólares estén subiendo con fuerza), un tercio se utilizó para los pagos de gastos en dólares de las tarjetas de crédito, y solo un tercio se fue del sistema. Todo hace suponer que la dolarización del 2027 puede ser más fuerte aún que la de este año, y que la mayor parte terminará fuera del sistema financiero local.

Otra incógnita es qué pasará con el financiamiento para el pago de los vencimientos de la deuda en dólares, que suman US$12.947 millones solo incluyendo las amortizaciones con el FMI y con el mercado. El Gobierno se perdió una oportunidad de oro de emitir deuda cuando el riesgo país estaba cerca de 400 puntos básicos y la tasa de los bonos del Tesoro estaba casi 90 puntos básicos más baja de lo que está ahora. Tendrá que salir a buscar financiamiento bilateral u otras fuentes para calmar al mercado, y reducir el potencial uso de reservas del BCRA.

Sin embargo Caputo, aunque muy exagerado, tiene en el fondo un punto válido. El sistema está más preparado que en 2025 para aguantar un shock. En primer lugar, porque el Banco Central (BCRA) ya compró más de US$14.850 dólares en lo que va del año, y se apresta a acelerar las compras en lo que queda de 2026 e inicios de 2027. Las reservas internacionales podrían terminar el año cerca de los US$50.000 millones, contra 41.000 millones a fines de 2025. En segundo lugar, porque durante 2027 se profundizará el salto exportador que ya se está viendo este año. Las exportaciones podrían superar los US$116.000 millones, de la mano de una fuerte suba de las exportaciones petroleras, desde cerca de US$100.000 millones este año y de US$80.000 millones solo un par de años atrás. El Gobierno tiene además una carta adicional para jugar. Los productores agrícolas llegarán a fin de año con un importante stock de granos sin exportar. Si la cosa se pone peliaguda, como es muy probable, puede implementar nuevamente una ventana de eliminación o reducción de las retenciones, y obtener fácilmente US$8000 millones adicionales el año que viene.

El ministro, con su sesgo de trader, cuando piensa en la fortaleza del Gobierno de cara a las elecciones, piensa en las cartas con las que cuenta para ganarle la pulseada al mercado financiero. Es ciertamente un punto importante, porque para la mayor parte de la población en la Argentina el descontrol del dólar es sinónimo de pérdida de poder, además de impactar en la inflación y por lo tanto en el poder adquisitivo. Caputo contaría entonces con munición suficiente no como para arrancarle la cabeza a nadie, ni para evitar una depreciación del peso en los meses anteriores a las elecciones (el peso está hoy a un 26,8% del techo de la banda cambiaria), pero sí para evitar un descontrol cambiario. De última, le puede volver a pedir ayuda al tío Bessent, aunque quizás no sea necesario esta vez.

Sin embargo, hay dos dimensiones, relacionadas entre sí y a su vez relacionadas con la dimensión financiera, que son más importantes aún: la fortaleza política y la económica con las que el Gobierno llegará a las elecciones de 2027. La falta de fortaleza de la economía en los sectores no primarios, además de los errores políticos como el affaire Adorni, son los que debilitaron la fortaleza política del Gobierno y permitieron al mercado y a la población suponer que la elección de 2027 está abierta.

En el margen, sin embargo, los datos que está produciendo la economía pueden dar algo de alivio. El dato de inflación de septiembre que publicó la semana pasada la Ciudad de Buenos Aires, en 1,8% mensual, permite suponer que la probabilidad de que la inflación nacional que va a publicar el Indec esta semana estará de nuevo por debajo del 2% es más alta de lo que se estimaba hace unos días. Además, ratificaría que la inflación interanual, luego de tocar un máximo reciente de 33,8% en julio, seguiría su (lento) camino descendiente, y podría hasta perforar el 30% este año, un “hito” que no se logra desde 2017.

Con una inflación al menos estable, el salario real ya hasta muestra subas en algunos segmentos, lo que se terminará de traducir en reducciones (limitadas) en la tasa de pobreza en unos meses. Esta “plancha” de los ingresos y reducciones en las tasas de interés también se notan en el mercado de crédito, con una leve reducción de los créditos en mora de las familias, y con una demanda de crédito creciente.

Los últimos datos de actividad también muestran algo de mejora. El Indec ya publicó que la construcción, la manufactura y la producción industrial minera (que incluye petróleo y gas) subieron en agosto con respecto a julio. Es decir, es muy probable que la economía haya recuperado en agosto gran parte del fuerte golpe que sufrió en julio. Pero lo más alentador es que la recuperación parece haber continuado en septiembre. Las ventas de cemento, por ejemplo, subieron un 18% contra agosto y un 4,5% interanual, quizás empujadas por las obras en las concesiones de rutas y por la obra publica provincial. Las ventas de autos nuevos aumentaron un 10,6% contra agosto, y los patentamientos de autos también se expandieron.

No todos los indicadores son positivos, pero en general parecería que la actividad continuó expandiéndose el mes anterior. No tanto como para que el Presidente vuelva a decir que la economía crece “como pedo de buzo”, pero si para –siguiendo con las analogías acuáticas—decir que de mínima no nos estamos ahogando sino que estamos haciendo la plancha. Solo pedimos que no hablen de “brotes verdes” por favor, concepto que quedó marchito en el gobierno de Macri.

Es decir, la economía está más fuerte de lo que piensa el mercado, al menos de lo que éste deja traslucir a través de la dinámica de los precios de los bonos y las acciones argentinas en las últimas semanas. No es que la gente nade en la abundancia, y las anécdotas de empresas en problemas van a continuar en el contexto de una economía que está experimentando una fuerte transformación estructural, desde una economía cerrada y sobre regulada, a una abierta y desregulada. Pero el kirchnerismo dejó la vara muy baja en su último gobierno, y la gente sabe que hacer la plancha quizás sea mejor que la alternativa de hundirse nuevamente en un mar de inflación. Además, con todos sus problemas, Milei es el único que puede vender algo de futuro promisorio, dado el fuerte dinamismo que se avizora para algunos sectores, especialmente en el interior del país.

Y esto nos lleva a la fortaleza política con la que el Gobierno llegará a las elecciones. También creo que el mercado subestima la posición política en la que se encuentra en estos momentos. La popularidad del Presidente se estabilizó cerca del 40% en los últimos sondeos. Sin embargo, en la última encuesta de Luis Costa, discípulo del célebre Manuel Mora y Araujo, la aprobación presidencial subió del 38,4% al 43,1%. Todavía queda por ver si se confirma en otras pesquisas. Pero 40% no es poco, más teniendo en cuenta que el Presidente enfrentará un peronismo en parte dividido entre Kicillof y el kirchnerismo, y en parte con dudas sobre a quién apoyar, como es el caso de algunos gobernadores del interior que lo último que quieren es que una reversión de políticas les arruine lo que aparece como un gran futuro en sus territorios.

Más genéricamente, podemos preguntarnos si, a pesar de la penuria de una parte de la población, existe el/la líder que puede dar respuesta a los problemas de la gente. El kirchnerismo, luego de su último pésimo gobierno, ya no puede ofrecer ese espejismo. Sergio Massa, a pesar de estar operando fuertemente, menos aún después de su desastroso paso como ministro de economía. El historiador y científico Jared Diamond, en su reciente libro sobre liderazgo (Profits, prophets, coaches and kings. When do leaders matter?), argumenta que, entre otras características, los lideres efectivos fueron los que estuvieron en el momento adecuado en el lugar adecuado. Winston Churchill reconoció esto cuando fue designado primer ministro en mayo de 1940 (luego de una sucesión de fracasos como ministro), diciendo “Sentí como si estuviera caminando hacia mi destino, y toda mi vida pasada había sido solo una preparación para esta hora y este período”. Es muy difícil pensar que hay un líder ahí afuera esperando su destino, cuando no sabemos ni siquiera la pregunta que se harán los argentinos sobre su destino en octubre de 2027.

Marcos Buscaglia  
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/cuan-fuerte-estara-el-gobierno-de-cara-a-las-elecciones-de-2027-nid11102026/

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