Lunes, 19 Octubre 2026 13:15

El árbol de la economía que marcará la elección: el tronco crece, pero los frutos no alcanzan - Por Diego Dequino

La inflación baja, las exportaciones crecen y sectores clave atraen inversiones, pero millones de argentinos aún no perciben plenamente esa mejora en su vida cotidiana. La distancia entre la macroeconomía y la economía personal puede convertirse en el eje central de la próxima disputa presidencial. 

Estamos entrando en los prolegómenos de una competencia presidencial que puede tener como protagonistas centrales a dos economistas profesionales: el presidente Javier Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. 

Será una situación inédita para la Argentina y esperemos que permita elevar el contenido técnico de la discusión económica.

Mientras tanto, podemos pensar la economía argentina como un árbol que no crece hace muchos años y luce enfermo por temporadas.

¿Cómo lograr que ya no se enferme y vuelva a crecer de manera sostenida?

Mucho dependerá, tal como en botánica, de lograr una buena simbiosis entre el crecimiento sostenido del tronco macroeconómico y una microeconomía abundante en frutos de calidad.

Por eso, no debemos confundir a la Argentina con la realidad de los argentinos.

El tronco macroeconómico

El Gobierno metió mano para podar algunas ramas y remover la tierra de este árbol, pero eligiendo determinados nutrientes.

Esto creó oportunidades de recuperar el árbol de la economía, aunque quedan las dudas de qué ocurrirá con las ramas podadas y hacia dónde será su crecimiento, dados los nutrientes seleccionados.

Hay elementos objetivos que el Gobierno puede mostrar: una inflación que está en zona de resolución sostenible; la reducción del déficit fiscal; el aumento fuerte de las exportaciones; la mejora en el perfil de vencimientos de deuda pública; la compra regular de dólares para mejorar las reservas internacionales; las nuevas áreas de explotación energética y minera, la agroindustria con algunos números récords.

Pero existen matices significativos, ligados a la demanda interna, en particular sobre el comercio, la industria, la construcción y el reciente estrangulamiento financiero de muchas familias argentinas.

Además, al igual que en el caso de los árboles, el clima también incide sobre la economía. Precios internacionales y coyuntura global: precio del petróleo, minerales y commodities agropecuarias, junto con las guerras y las condiciones financieras internacionales, afectan los resultados.

Por lo cual, no se trata de afirmar si hay números falsos o verdaderos, sino de entender qué explican esos números y cuánto de ellos llega efectivamente a la vida cotidiana de cada argentino.

Los frutos microeconómicos

Si la economía es el árbol, los argentinos somos las hojas, las flores y los frutos.

La cantidad y la calidad de los brotes dependen de varios factores, pero hay dos indicadores de la economía que son generales: el salario de los trabajadores y las ganancias de las empresas.

El salario medido en dólares aumentó de manera importante en los últimos meses, técnicamente puede verificarse ese dato. Pero los argentinos vivimos en pesos, no vivimos en dólares.

Después podremos ahorrar en dólares o pensar determinados bienes importantes en dólares, pero nuestra cotidianidad transcurre en pesos.

Los salarios en poder de compra se recompusieron después de la brutal caída de finales de 2023 y comienzos de 2024. Pero una cosa es recuperar parte de lo perdido y otra es haber recuperado los niveles previos.

Los salarios privados y, mucho más claramente, los públicos encontraron techos de cristal que no permiten superar los niveles previos a 2023.

Aunque sí los informales continúan recuperándose, pero vienen desde mucho más abajo (de ganar un cuarto respecto de los formales han pasado a ganar la mitad), ya que fueron castigados en demasía por la inflación creciente y muy alta de los años 2018-2024.

En cuanto a las ganancias de las empresas, la situación es segmentada.

Hay sectores de actividad económica donde los balances vuelan, como en empresas de energía y petróleo.

Balances que recién comienzan y proyectan ganancias muy importantes como en la minería.

Balances que no descollan, pero se robustecen y mejoran en la agroindustria.

Balances empresariales que están estancados en gran parte del sector financiero.

Balances que lucen quebrantos en la industria, la construcción y el comercio.

Pero también, en la zona gris del árbol económico, hay emprendedores y cuentapropistas cuyas ganancias cuesta discriminar sin son eficaces o derivan de comerse en cuotas el pequeño capital invertido.

Nutrir el crecimiento

Los nutrientes a los cuáles recurre el Gobierno son variados: estabilidad de precios, promociones fiscales y cambiarias diversas, liberación del comercio exterior, modernización laboral, privatizaciones, crédito, etcétera. En general, sobre todos ellos existe cierto consenso general, aunque con matices.

Sobre el nutriente sobre el cuál no hay consenso es el precio del dólar, aquí aparecen grandes diferencias en la discusión.

El dólar en la Argentina es como el agua sobre las plantas: si falta, el árbol se seca; pero si abunda en demasía, el árbol se pudre.

Lo cierto es que la dosis o precio “justo” del dólar es una materia que ningún gobierno aprobó en, al menos, los últimos 50 años.

El precio del dólar se ha ido rezagando en relación con los precios internos de la economía. ¿Cuánto se encuentra rezagado? Todo depende del punto del calendario en el que se realice la comparación.

Por eso medir salarios o ganancias empresarias solamente en dólares puede construir una imagen técnicamente cierta y, al mismo tiempo, incompleta respecto de la experiencia económica que tiene cada persona.

El próximo turno

Argentina tuvo casi siempre presidentes formados en el derecho o en la política lisa y llana, lo cual distorsionaba o invisibilizaba discusiones eficaces sobre los problemas económicos del país.

Esta vez, deberíamos encontrarnos frente a dos miradas económicas con fundamentos ideológicos muy diferentes y argumentos técnicos inéditos para este tipo de contiendas.

Hasta ahora, buena parte de la narrativa política sigue mirando hacia atrás: qué país recibió cada uno, quién dejó determinada herencia, quién produjo tal desequilibrio.

El Gobierno seguramente intentará sostener una parte de su estrategia sobre la idea de “si no somos nosotros, vuelven ellos”.

Del lado opositor, se insistirá sobre las dificultades actuales y sobre aquellos argentinos que sienten que la mejora macroeconómica todavía no ha llegado a su economía personal.

Pero no estoy seguro de que la próxima elección se resuelva mirando hacia atrás.

Los argentinos van a empezar a preguntar qué viene después, obligando a las dos propuestas a delinearse con mucha más nitidez.

Por ello, la discusión en ciernes entre Milei y Kicillof establecerá un nuevo piso para el debate político argentino.

Diego Dequino 
Ilustración Eric Zampieri  
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/negocios/arbol-economia-marcara-eleccion-tronco-crece-frutos-alcanzan_0_N9cqbGhYxV.html

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