Lunes, 26 Octubre 2026 15:43

Vaca Muerta busca llegar a Brasil, pero la tensión entre Javier Milei y Lula amenaza el negocio millonario - Por Carlos Burgueño

26 vacaLa caída de la producción de gas en Bolivia abrió una oportunidad histórica para Vaca Muerta, pero la Argentina necesita inversiones millonarias, nuevas conexiones y contratos de largo plazo. 

De manera políticamente inesperada, la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva y su futuro cuarto mandato ponen en cuestionamiento la que quizá sea la obra de infraestructura binacional o trinacional más importante del Mercosur. La victoria del actual presidente (o, más bien, la derrota de Flávio Bolsonaro) puede provocar que continúe algo frenado el proyecto de construcción de un nuevo ducto de conexión directa entre Argentina y Brasil para el envío de gas de Vaca Muerta al sur del país vecino, y que sea la actual (y algo vetusta) infraestructura vigente, que cubre la ruta Argentina-Bolivia-Brasil, la que continúe siendo la principal vía de salida del combustible desde el yacimiento neuquino al sur brasileño. 

La falta de diálogo entre los jefes de Estado de los dos países (situación que al menos continuará por un año más y que luego dependerá de las elecciones locales de 2027) provocará que continúe sin financiamiento oficial e internacional una megaobra necesaria para evitar la ruta boliviana, algo imprescindible para un fondo de no menos de US$3.000 millones, solo en el tramo argentino.

La declinación de los yacimientos bolivianos modificó el mapa energético sudamericano y abrió una oportunidad histórica para la Argentina. La reversión del Gasoducto Norte, las inversiones para ampliar su capacidad y los proyectos de conexiones con Brasil, Paraguay y Uruguay podrían convertir a Vaca Muerta en uno de los principales proveedores de gas de la región. Sin embargo, todavía faltan inversiones, contratos y obras para transformar las exportaciones ocasionales en un negocio permanente. Algo que necesita, sí o sí, de buena relación entre los gobiernos de ambos países.

Durante casi dos décadas, la Argentina dependió del gas natural de Bolivia para abastecer a las provincias del norte y parte de su industria. Ese esquema comenzó a desmoronarse por el agotamiento progresivo de los principales yacimientos bolivianos y la expansión de Vaca Muerta. El cambio fue tan profundo que obligó a invertir el sentido de circulación de uno de los principales gasoductos del país: el combustible que antes llegaba desde Bolivia ahora viaja desde Neuquén hacia el norte argentino, con la posibilidad de continuar hasta Brasil.

La reversión del Gasoducto Norte comenzó a funcionar en noviembre de 2024, pero el proyecto no terminó allí. La infraestructura inicial permitió sustituir importaciones y abrió la posibilidad de exportar. El siguiente desafío consiste en aumentar los volúmenes transportados, superar los cuellos de botella y garantizar que las industrias brasileñas puedan contratar gas argentino durante todo el año.

La obra original incluyó 122,8 kilómetros de nuevas cañerías entre La Carlota y Tío Pujio, en Córdoba, para conectar los gasoductos Centro-Oeste y Norte. También contempló 62 kilómetros de cañerías paralelas y modificaciones en plantas compresoras como Ferreyra, Deán Funes, Lavalle y Lumbreras. La primera etapa habilitó una capacidad de 15 millones de metros cúbicos diarios, mientras que el diseño completo contemplaba alcanzar los 19 millones.

El proyecto contó con financiamiento de la CAF, que aprobó un préstamo de hasta 540 millones de dólares. La infraestructura permitió abastecer a Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy con gas argentino. Energía Argentina calculó que la sustitución de importaciones bolivianas podía generar ahorros de hasta 1.000 millones de dólares.

Bolivia había construido su modelo exportador sobre grandes yacimientos como San Alberto, Sábalo y Margarita-Huacaya. Durante años, sus ventas a Brasil y la Argentina representaron una fuente fundamental de divisas e ingresos fiscales.

Sin embargo, la producción comenzó a declinar por el agotamiento natural de los campos maduros, la insuficiencia de nuevos descubrimientos y la caída de las inversiones exploratorias. La falta de reposición de reservas, los elevados requerimientos de capital y las dificultades para atraer inversiones privadas agravaron el problema.

Bolivia no se quedó literalmente sin gas, pero perdió buena parte de su capacidad para sostener los contratos históricos de exportación. En 2023, la petrolera estatal YPFB ya había advertido que desde 2024 no podía garantizar suministros firmes a la Argentina. La pérdida de producción también redujo los excedentes disponibles para Brasil. El cambio convirtió a Bolivia en un potencial país de tránsito del gas argentino y, hacia el final de la década, incluso en un posible comprador de gas de Vaca Muerta. Su extensa red de transporte, construida durante el auge exportador, conserva valor estratégico aunque sus propios yacimientos produzcan menos.

El primer envío de gas argentino a Brasil a través de Bolivia se concretó el 1 de abril de 2025. Participaron TotalEnergies, la comercializadora brasileña Matrix Energia y la estatal YPFB. La operación inicial movilizó aproximadamente 500.000 metros cúbicos y formó parte de un programa de pruebas comerciales y técnicas.

Posteriormente, se sumaron Tecpetrol y Petrobras. En octubre de 2025, la petrolera brasileña recibió un primer cargamento producido por Pluspetrol y Petrobras Operaciones, dentro de un acuerdo que contemplaba hasta dos millones de metros cúbicos diarios bajo condiciones interrumpibles.

El recorrido aprovecha la infraestructura de transporte argentina hasta Campo Durán, en Salta, cruza hacia Bolivia y utiliza los ductos bolivianos conectados con Brasil. Esta alternativa evita construir inmediatamente una conexión internacional completamente nueva. Pero tiene dos limitaciones: los peajes cobrados por Bolivia encarecen el combustible y la demanda invernal argentina restringe los volúmenes exportables. Brasil necesita precios competitivos y contratos estables para sustituir otras fuentes de abastecimiento, especialmente el gas natural licuado importado.

La inversión más importante anunciada durante 2026 corresponde a Transportadora de Gas del Norte. La compañía presentó en septiembre el proyecto del Gasoducto Manuel Belgrano, una obra de 753 kilómetros entre Tratayén, Neuquén, y La Carlota, Córdoba. El emprendimiento contempla una inversión de 1.500 millones de dólares en el ducto principal y hasta 700 millones adicionales para ampliar la red existente. Las obras complementarias incluyen 147 kilómetros de cañerías paralelas y nuevas instalaciones de compresión.

La capacidad inicial proyectada es de 13 millones de metros cúbicos diarios y la fecha prevista de puesta en funcionamiento es abril de 2029. TGN busca incorporar el emprendimiento al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones y obtener compromisos de transporte de largo plazo.

Según las estimaciones difundidas por la empresa, el proyecto podría permitir ahorros anuales de aproximadamente 700 millones de dólares por sustitución de combustibles importados y exportaciones adicionales por unos 450 millones. Son proyecciones condicionadas a la ejecución de las obras y a la contratación de capacidad.

La Argentina y Brasil, a nivel privado, completaron en abril de 2026 un estudio técnico bilateral que identificó cuatro alternativas para desarrollar el comercio gasífero: utilizar Bolivia, atravesar Paraguay, aprovechar la infraestructura de Uruguay o construir una conexión directa. La primera es la ruta boliviana, que presenta la ventaja de contar con gasoductos operativos. Su desarrollo exige ampliar la capacidad argentina, negociar tarifas de transporte competitivas y garantizar entregas firmes. La segunda es el Gasoducto Bioceánico por Paraguay. El proyecto contempla más de 1.000 kilómetros para vincular el gas argentino con Mato Grosso do Sul, atravesando el Chaco paraguayo. La inversión estimada ronda los 2.000 millones de dólares. En abril de 2026, autoridades paraguayas y argentinas analizaron condiciones regulatorias, financiamiento y contratos de compra para determinar su viabilidad.

La tercera alternativa consiste en una conexión directa hacia Brasil por la zona de Uruguayana, con eventuales ampliaciones hacia los centros industriales de Rio Grande do Sul. Esta opción reduciría la dependencia del tránsito boliviano, aunque requeriría nuevas inversiones en ambos países. La cuarta posibilidad es utilizar conexiones existentes con Uruguay y ampliar los sistemas regionales para llegar al mercado brasileño. Su principal ventaja sería aprovechar parte de la infraestructura instalada, pero todavía necesita estudios comerciales y obras complementarias.

Ninguna de estas tres últimas alternativas constituye actualmente un corredor de exportación firme completamente financiado y construido.

La dimensión económica puede ser considerable. Una exportación sostenida de 10 millones de metros cúbicos diarios equivaldría a 3.650 millones de metros cúbicos anuales. Con un precio hipotético de cinco dólares por millón de BTU, representaría ingresos brutos cercanos a 645 millones de dólares por año, antes de descontar transporte y otros costos. Si los envíos alcanzaran 20 millones de metros cúbicos diarios, esa facturación potencial se duplicaría.

El problema ya no consiste solamente en disponer de reservas de gas. La Argentina necesita construir capacidad de transporte, conseguir compradores dispuestos a firmar contratos prolongados y ofrecer precios competitivos frente a otras fuentes de energía.

La paradoja regional es evidente: Bolivia, que durante años fue indispensable para abastecer a la Argentina y Brasil, podría terminar cobrando peajes para transportar el gas de Vaca Muerta. Y la Argentina, que durante décadas necesitó importar energía, tiene ahora la oportunidad de transformarse en un proveedor estratégico de la mayor economía sudamericana.

El éxito dependerá de convertir esa ventaja geológica en inversiones, infraestructura y exportaciones permanentes.

Carlos Burgueño    
Fuente: https://www.mdzol.com/economia/2026/10/26/vaca-muerta-busca-llegar-a-brasil-pero-la-tension-entre-javier-milei-y-lula-amenaza-el-negocio-millo-1990744.html

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