Sábado, 08 Febrero 2020 21:00

AF20: Guzmán frente al dilema Kicillof - Por Guillermo Laborda

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El ministro fracasó en el canje del bono AF20 y ahora enfrenta el jueves vencimientos por 90 mil millones. ¿Se animará a defaultear si no consigue los fondos en la plaza local?

 

El gobierno nacional es el que ahora se halla frente al dilema kicillofiano de pagar o no pagar: se viene el vencimiento del AF20 el jueves 13 por alrededor de $90.000 millones. Tras el fallido canje del AF20 hace una semana, la última carta se juega con Martín Guzmán saliendo a buscar financiamiento en la plaza local y así poder hacer frente a ese pago.

Hay dos señales a rescatar, aunque obvias: el alumno de Stiglitz mejoró la oferta de canje anterior y se percibe que la palabra "default" mete miedo en el equipo económico. En medio de la llegada al país de la misión del FMI y de la presentación del propio ministro de Economía en el Congreso (explicará la sustentabilidad de la deuda argentina), suena difícil que no se cumpla con un pago de la deuda en pesos.

Pero la misma impresión tenía el mercado con Mauricio Macri y los vencimientos de las LECAP y Letes antes de las elecciones presidenciales del 27 de octubre. Y esos pagos fueron reperfilados o defaulteados. Dólares y pesos por igual.

Hasta ahora hubo una colección de errores tanto en Nación como en PBA respecto al manejo de la deuda. Ambos con un denominador común: no tantear si hay agua antes de arrojarse a la pileta. Si ya en ofertas de renegociación de la deuda que se efectúan por montos menores y con pocos tenedores se fracasa, ¿qué cabe esperar cuando se haga una propuesta por toda la deuda en dólares del gobierno nacional?

El secretario de Finanzas, Diego Bastourre, erró cuando no se podía errar: la oferta de canje del AF20 de la semana pasada por nuevos títulos de deuda fue muy agresiva, con quitas indigeribles para grandes inversores. El estilo kicillofiano a pleno. De nuevo, no había agua en la pileta.

El problema es que el vencimiento del AF20 está 80% en manos de fondos del exterior. No pagar el vencimiento o reperfilar a lo Macri, por decreto, no es gratis. Dar un tratamiento diferente, más maligno, a la deuda bajo legislación argentina que a la deuda bajo legislación Nueva York es un boomerang. Hay fondos que poseen papeles con las dos jurisdicciones y, por ende, si se castiga a los de ley doméstica, puede haber vendetta cuando se haga una oferta por los de ley extranjera. No son compartimientos estancos.

Efectos colaterales

Pero hay otras cuestiones adicionales. Por ejemplo, entrar en default en la deuda en pesos puede traer efectos colaterales en la plaza local. En fondos comunes de inversión hay depósitos por alrededor de 980.000 millones de pesos. Equivalen a 13.000 millones de dólares. Pero la mitad de ese total se encuentra colocado en cortísimo plazo, que pueden huir al instante al aparecer señales de desconfianza para el ahorrista. Por más cepo o control a la fuga de capitales, ante el mayor nerviosismo inversor, siempre, el efecto se siente. Basta ver lo que aconteció con los fondos comunes de inversión cuando Macri reprogramó Letes y LECAP.

¿Se animará Guzmán a no pagar el AF20? Todo puede pasar. Crearía ruido, afectaría la credibilidad futura y el armado de un mercado de financiamiento local para gobierno y provincias. Cuando Mauricio Macri no pagó las LECAP, también en pesos, se convirtió en uno de los pocos defaulteadores en la historia de los mercados en incumplir pagos en su propia moneda.

El Banco Hipotecario horas atrás colocó Obligaciones Negociables por casi $3.600 millones al 2021 pagando una tasa de Badlar más 6,15%. Una semana antes Telecom logró $5.000 millones cuando buscaba sólo $1.500 millones. El mercado de pesos existe.

El problema del plan

Alberto Fernández regresó de la gira europea con avales orales a la negociación de la deuda con el FMI. El problema, especialmente ante recientes versiones periodísticas de quitas del 15% que avalaría el FMI, es que el propio FMI, y nadie a decir verdad, conoce el plan económico de la Argentina. No hay estimación o pedido de quita del FMI. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es la proyección fiscal y monetaria del 2020. Por eso es que nadie puede aventurar una estimación de quita.

Cuando una persona va al banco a solicitar un crédito hipotecario, inmediatamente el ejecutivo le dice que sí, que desea hacer la operación. Pero luego hay que llenar los formularios y condiciones financieras y recién ahí se decide si se lo otorga o no. Tanto los diferentes gobiernos europeos como el propio staff del FMI repiten la frase de rigor, que es la misma que se le pronuncia a un demandante de crédito hipotecario: "estamos deseosos de trabajar en forma conjunta".

Aun así, Martín Guzmán tiene la oportunidad de revertir los errores previos. Un importante banquero de Wall Street, al ser consultado por La Política Online, señaló que "un acuerdo amigable se puede hacer rápido". Por esto entiéndase postergar cuatro años pagos de intereses y capitales de toda la deuda. Quita sólo en valor presente, no en valor nominal. Debe haber empatía financiera: los acreedores tienen papeles valuados al 40% que, si llegan tras una oferta a valer arriba de 50%, rápidamente aceptarían la renegociación. Lo mismo con los tenedores del AF20.

La política se cuela también en lo financiero. La semana próxima comienza proceso para designar bancos que sean asesores de la operación. Aquellos que trabajaron en la gestión Macri estarían vedados por Bastourre. Dejan un importante número de entidades fuera para alegría de las boutiques como Lazard Freres o Rotschild que nunca se comprometieron con la Argentina y ni siquiera tienen presencia local más que un dos ambientes. Ahora bien, no es sano ni gratis vetar a bancos por "colaboracionistas". Puede hacer perder muchos puntos de adhesión en la oferta.

La cumbre del Joseph Stiglitz, Martín Guzmán y el Papa Francisco fue vista por empresarios presentes allí como una cumbre "anti mercados". El FMI, bancos, fondos de inversión y hasta los países del Club de París eran el diablo, Lucifer, Satanás y Belcebú respectivamente para los arriba mencionados en esa cumbre en la Santa Sede. Son la raíz de todos los males en la tierra económica. Por ello es que no hay en Argentina un problema con la deuda. Hay dos: la deuda en sí y lo que piensan quienes deben encarar la solución al primer problema.

Guillermo Laborda

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