Economía

Los inversores analizaron este fin de semana la propuesta argentina, hicieron un diagnóstico crítico y plantearon las posibles mejoras para llegar a un punto de acuerdo

 

Ante la situación desatada por el coronavirus, cuál es el plan integral que imagina el presidente Alberto Fernández

 

La oferta para la restructuración de la deuda pública está sobre la mesa y ahora empieza la cuenta regresiva para evitar un nuevo default.

 

Los riesgos de disparada brusca en las tasas de inflación están a la vuelta de la esquina.

 

Como quien sabe que está en la víspera de un hecho histórico, Eduardo "Wado" de Pedro se tomó el trabajo de escribirles un mensaje personalizado a cada uno de los gobernadores el lunes pasado.

 

La semana había arrancado con las discusiones acerca de la forma de reactivar la economía.

 

La reestructuración de la deuda bajo legislación extranjera permanecerá como una moneda en el aire durante los próximos 35 días, antes de caer hacia el lado de un incierto acuerdo con los acreedores privados o hacia otro default real, que complicaría seriamente la recuperación de la economía argentina cuando finalice -nadie sabe en cuánto tiempo- la pandemia global del Covid-19.

 

En base a la última información oficial disponible, el Gobierno nacional tenía obligaciones en moneda extranjera con acreedores privados por alrededor de US$90.000 millones.

 

En el marco del coronavirus, arreglar el tema de la deuda lo más rápido posible ayudaría mucho a recuperar la economía post-coronavirus. Porque eso permitiría que el próximo año sea más fácil acceder al crédito internacional, o por lo menos para las empresas que inviertan en Argentina o que produzcan localmente.

 

La primera lectura tras los anuncios de Martín Guzmán fue negativa, aunque hoy se conocerán los nuevos bonos que buscaría emitir el Gobierno en reemplazo de los actuales. Grandes fondos y bancos de inversión creen que hay espacio para abrir la negociación

 

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