Economía

Si el año que viene ingresan más dólares comerciales por la mejora en los precios internacionales de los commodities, se podrá financiar el rebote de la economía. Será clave reducir la brecha cambiaria y recuperar el valor de los bonos de deuda

El Gobierno va y viene, con decisiones y argumentos desordenados y sin que se sepa dónde quiere ir. Mientras, la economía se hunde, y tanto que si no hay un viraje fuerte los datos anticipan que crecería 0, nada, durante la gestión de Fernández.

La actual intervención del mercado cambiario nada tiene que ver con el “original” de 2011. Intentar “administrar” inflación con caída de la economía es un contrasentido. Sólo puede ser percibido como un plan de cortísimo plazo, hasta las legislativas de octubre.

Como ocurre cada año con inflación de dos dígitos -nada menos que 15 consecutivos en lo que va del siglo XXI, sin ir más lejos-, el debate en la Argentina se concentra sólo en el corto plazo y pierde perspectiva. El cierre de 2020 (36,1% anual) no fue la excepción pese a que, en plena pandemia, haya registrado la segunda inflación más alta de Latinoamérica detrás de Venezuela. Ni que se mantenga dentro del indeseable top ten del ranking (8° puesto) en un mundo con inflaciones muy bajas o incluso negativas.

“Si no se respetan las reglas, la inversión se paraliza; hay que garantizar las reglas”, dijo un sindicalista que habla con industriales.

Mientras los bonos argentinos no hacen piso y la tasa de interés de la deuda recién reestructurada y casi sin flujos en los próximos dos años volvió al 18% en los tramos más cortos e YPF anuncia un canje de deuda agresivo para no pagar intereses hasta 2023, las colocaciones de deuda soberana y corporativa de países emergentes muestran una euforia inédita.

Las paridades de los títulos públicos con ley extranjera rondaron el 16% y el riesgo país subió a 1.461 puntos 

Al hablar sobre "la maldición de exportar alimentos" en pleno boom sojero, la diputada está anunciando la vuelta de una vieja corriente de debate económico

Esta es la temporada de predicciones, y el momento en que los economistas expresamos nuestras esperanzas, más que nuestras estimaciones profesionales.

El crecimiento de Argentina de 2021 converge a 5 % después de una caída estimada en 12 % en 2020. En un escenario de fuerte presencia de la pandemia, incluso puede ser negativo nuevamente.  Los gerentes afinan el lápiz en estas semanas para proyectar un 2021 pleno de incertidumbre. La "macro" es un insumo valioso para armar pronósticos.

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