A su entrada a la reunión Borrell ayer por la mañana dijo solamente una frase confusa en la que se podía entender que creía que la causa de las protestas era que la dictadura había cortado las comunicaciones e internet, cuando en realidad las habían cortado precisamente para contener las protestas.
Luego dijo que en la reunión «he hecho referencia a Cuba y he comentado que ha habido importantes manifestaciones por la falta de medicinas y en contra del régimen, una expresión de descontento que no se conocía.
Ha habido manifestaciones y una respuesta de las fuerzas del orden que no ha significado encontronazos violentos» y después ha dicho que quería resaltar «el derecho del pueblo de Cuba a expresarse de forma pacífica y pidió al Gobierno que las permita y que «escuche las reclamaciones». La crisis le ha estallado a Borrell, con los ecos de la polémica levantada por su embajador en La Habana, Alberto Navarro, a quien tuvo que llamar a consultas a Bruselas.



