Liz Truss se convirtió este jueves en la primera ministra con el mandato más breve de la historia del Reino Unido, tras renunciar como 'premier' y como líder del Partido Conservador solo 45 días después de haber sido nombrada por la reina Isabel II, que falleció dos días después.
La crisis política que sufre el Reino Unido no da tregua a una población cansada de escándalos, conflictos, cambios en las políticas públicas y en los miembros del gabinete, que se remontan a la era de Boris Johnson pero que se han recrudecido en las seis semanas que han pasado desde que Liz Truss asumiera las riendas del gobierno y del partido Conservador.
Este jueves, en medio de la agitación provocada por los eventos del miércoles, cuando la ya ex primera ministra resistió como pudo el embate de la oposición en la sesión de control en el Parlamento para después volver a estar en la mira tras la renuncia de su ministra del Interior, Suella Braverman, tomó la decisión que muchos habían estado exigiendo: renunciar, una vez que su credibilidad y su autoridad políticas se convirtieron en imposibles de recuperar.
Los eventos del miércoles, un día en que Truss se presentó como combativa y segura de sí misma, finalmente fueron la gota que colmó el vaso y Truss sucumbió finalmente a la presión de los parlamentarios de sus propias filas. A las 13.30 hora local ofreció una declaración a las puertas de Downing Street que comenzó diciendo que asumió el cargo “en un momento de gran inestabilidad económica e internacional”, en el que “las familias y las empresas estaban preocupadas por cómo pagar sus cuentas, la guerra ilegal de Putin en Ucrania amenaza la seguridad de todo nuestro continente y nuestro país se había visto frenado durante demasiado tiempo por el bajo crecimiento económico”.
«Soy una luchadora, no una desertora»
“Fui elegida por el Partido Conservador con el mandato de cambiar esto”, dijo, para después reconocer que “dada la situación, no puedo cumplir el mandato por el cual fui elegida por el Partido Conservador”. “Por tanto, he hablado con Su Majestad el Rey para comunicarle que renuncio como líder del Partido Conservador”, afirmó, para después explicar que habrá otro proceso interno para elegir un nuevo líder tory (en la próxima semana, previsiblemente) y, por lo tanto, a otro primer ministro.
"Esta mañana me reuní con el presidente del Comité de 1922, Sir Graham Brady. Acordamos que habrá una elección por el liderazgo que se llevará a cabo la próxima semana”, dijo, y añadió que “esto garantizará que nos mantenemos en el camino para cumplir con nuestros planes fiscales y mantener la estabilidad económica y la seguridad nacional de nuestras naciones”. “Permaneceré como primera ministra hasta que se elija un sucesor”, finalizó, pese a que 24 horas antes había declarado en la Cámara de los Comunes: “Soy una luchadora, no una desertora”.
«Puerta giratoria del caos»
“El Partido Conservador ha demostrado que ya no tiene mandato para gobernar. Después de 12 años de fracaso conservador, el pueblo británico se merece algo mucho mejor que esta puerta giratoria del caos”, reaccionó el líder de la oposición, Keir Starmer, quien apuntó que “el daño que han hecho tardará años en arreglarse”.
“Cada una de estas crisis se generó en Downing Street pero fue pagada por el público británico. Cada uno ha dejado a nuestro país más débil y peor”, escribió, y agregó que “el público británico” debe “tener la oportunidad de comparar el caos de los conservadores con los planes laboristas para solucionar su desorden, hacer crecer la economía para los trabajadores y reconstruir el país para un futuro más justo y más verde. Debemos tener la oportunidad de un nuevo comienzo. Necesitamos elecciones generales ahora”.
La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, exigió lo mismo. En un mensaje en cuenta de Twitter escribió que “no hay palabras para describir adecuadamente este caos total. Está más allá de la hipérbole y la parodia” pero “la realidad es que la gente común está pagando el precio”. “Los intereses del partido Tory no deberían preocuparle a nadie en este momento. Unas elecciones generales son ahora un imperativo democrático”.
¿Quién sucederá a Truss?
La batalla por el liderazgo tory ha comenzado. El nombre que más suena es Sunak, que perdió contra la ex primera ministra las primarias. También se baraja a Hunt, que acaba de asumir Finanzas, o a Wallace.
Solo 45 días después de que Liz Truss asumiera el mando del Partido Conservador y se convirtiera en la cuarta inquilina de Downing Street en seis años, los tories darán comienzo a una nueva batalla por el liderazgo tras la renuncia de la que ya es la primera ministra con el mandato más breve en la historia del Reino Unido.
La elección interna de la formación se celebrará la próxima semana, y los nombres que más suenan como sucesores son los de Rishi Sunak, que perdió contra Truss en la anterior contienda, y Penny Mordaunt, actual líder del partido en la Cámara de los Comunes.
Sin embargo, también hay quienes mencionan como opciones a Jeremy Hunt, actual ministro de Finanzas, que asumió las riendas de esta cartera la semana pasada, o Ben Wallace, ministro de Defensa con un perfil bajo que se mantuvo neutral en la carreta por el liderazgo entre Truss y Sunak y cuyo papel en relación con la guerra de Ucrania ha sido muy aplaudido. Muchos lo consideraban favorito para suceder a Boris Johnson, pero él mismo decidió que no se iba a presentar. No se sabe si, ante el nuevo panorama, ha cambiado de opinión.
No sorprendería que presentara su candidatura Suella Braverman, la hasta el miércoles ministra de Interior y cuya dimisión acabó por precipitar la renuncia de Truss. También hay voces que están dispuestas a abrirle las puertas a Boris Johnson, que en su discurso de despedida como primer ministro se comparó con el estadista romano Cincinnatus, un dictador romano del que se dice que abandonó su pequeña granja para rescatar a un ejército, misión que cumplió derrotando al enemigo en un solo día, y pasó poco tiempo en Roma antes de volver a su arado, del que salió una segunda vez para volver a tomar el control del Estado romano.
Dudas sobre Johnson
Está por ver si fue la mención de Johnson sobre Cincinnatusuna declaración velada sobre su intención de volver para luchar por una segunda temporada en Downing Street, pero medios como 'The Times' ya se han aventurado a decir que sí, que presentará su candidatura.
El diario asevera que fuentes cercanas al ex primer ministro confirmaron que para Johnson este es un «asunto de interés nacional» y que está convencido de que puede cambiar el rumbo del Partido Conservador. Según una encuesta de YouGov, uno de cada tres tories, el 32 por ciento, prefiere a Johnson como sucesor de Truss. El 23 por ciento apuesta por Rishi Sunak y el 10 por ciento elige a Ben Wallace.



