Lunes, 28 Noviembre 2022 08:54

Europa se está quedando sin armas tras los envíos a Ucrania de sistemas de defensa - Por Mirentxu Arroqui

Escrito por Mirentxu Arroqui

Bruselas promueve las compras conjuntas de armamento, mientras la OTAN aborda cómo incrementar la capacidad de producción industrial.

La guerra en Ucrania ha pisoteado todos los tabúes europeos. Entre ellos, la posibilidad de armar al país invadido por las tropas de Vladimir Putin con fondos comunes, aunque este dinero no forme parte formalmente de las partidas presupuestarias del club comunitario. Pero como casi todas las crisis graves, la contienda también está reflejando todas las debilidades europeas y los errores cometidos durante las últimas décadas.

Además, el efecto de armar a Ucrania ha tenido una consecuencia lógica, pero preocupante: los arsenales europeos se están vaciando y la OTAN está trabajando para coordinar la respuesta y convencer a la industria de que aumente su capacidad de producción. El riesgo es doble: no poder auxiliar a Ucrania y dejar indefensos a los ejércitos nacionales. En total, los países europeos han destinado 8.000 millones de euros en armar a Kiev, el 45% de la cifra alcanzada por Estados Unidos.

“Después del final de la Guerra Fría, la cosecha de paz fue alimentada por estimaciones incorrectas que llevaron a una infrafinanciación persistente en defensa. Los problemas actuales tienen tres frentes: ‘stocks’ muy pequeños, capacidades inadecuadas y una muy baja capacidad industrial de producción”, alerta Bruno Angelet, director de Seguridad y Defensa del Ministerio de Asuntos Exteriores belga en un artículo escrito para el Egmont Institute

“La guerra contra Ucrania impulsa estos problemas a un límite crítico: el trasvase rápido de armas a Ucrania ha vaciado los ‘stocks’ nacionales. Las amas pesadas necesarias para la defensa de Ucrania (y también para la nuestra) están faltando o han sido vendidas a empresas privadas. La industria europea no puede incrementar rápidamente la producción sin una perspectiva a largo plazo de una demanda sostenida de las fuerzas armadas europeas”, continúa el texto.

En el mes de mayo, el Ejecutivo comunitario publicó un informe en el que alertaba sobre las carencias europeas y establecía prioridades para los próximos años. Según este texto, mientras desde 1999 a 2021, el gasto en defensa europeo se incrementó un 20% , el de Estados Unidos lo hizo un 66%, un 292% el de Rusia y un 592% el de China.

Pero no solo se trata de gastar más, sino de hacerlo mejor. Bruselas quiere evitar que los países europeos entren en una carrera armamentística que conlleve zancadillas y retrasos por la falta de coordinación y que ocasione que los diferentes tipos de armamento no sean compatibles entre sí. Por eso, inspirándose en la compra centralizada de vacunas durante la pandemia, ha propuesto un nuevo instrumento para la adquisición común a través de un mecanismo de licitaciones conjuntas por valor de 500 millones de euros en los dos próximos años que anime a los países europeos a invertir y planificar juntos, una labor que se dificulta cuánto más sofisticado sea el tipo de armamento.

El objetivo reside en aumentar el gasto en defensa en 70.000 millones de euros hasta 2025 y que la cantidad de proyectos comunes sea la máxima posible, ya que ahora mismo no llega al 18% según el último informe elaborado por la Agencia Europea de Defensa y publicado este mes de noviembre. El plan presentado por la Comisión Europea el pasado mes de mayo establece tres prioridades urgentes: rellenar los arsenales de armas agotados, reemplazar los anquilosados sistemas soviéticos y mejorar los sistemas de defensa aérea, vitales en el caso de la guerra en Ucrania.

Pero aunque los socios europeos siempre han tendido a confiar en que Washington les acabe sacando del atolladero cuando hablamos de defensa, lo cierto es que nadie estaba preparado para una contienda como esta e incluso EE UU está teniendo problemas con sus reservas de armas, ya que en las últimas décadas había centrado su desarrollo militar en la lucha contra el terrorismo y sistemas de gran precisión. Según ha reconocido Frederick Kagan, del “think tank” American Entreprise Institute, a la publicación “The Foreign Policy”, nadie planeaba luchar una guerra de estas características con sistemas de artillería super intensivos y muchos tanques y rondas de armas” y de ahí que el poderío militar estadounidense también haya debido asumir sus debilidades, con ‘stocks’ mucho mas vacíos de lo esperado.

En cuanto a las prioridades a corto plazo establecidas por la Comisión Europea, el segundo punto también resulta más complejo de lo que parece. La gran mayoría de las armas de las que disponía Ucrania eran soviéticas, al igual que el armamento de los países del Este y de Europa Central. Esto ha llevado en muchos momentos a que no hubiera municiones compatibles. Uno de los retos es cambiar estos sistemas por otros mas modernos suministrados por los países de la OTAN. Según las estimaciones del “think tank” European Council on Foreign Relations, el coste de sustituir una tecnología por otra, con municiones para 12 días, ascendería a 100.000 millones de euros, con los cálculos del analista Gustav Gressel.

Como modo de abaratar esta cifra y de facilitar este esfuerzo, este “think tank” propone que las industria armamentística occidental llegue a acuerdos con empresas ucranianas para que estas aprendan a fabricar armas de acuerdo a los estándares de la OTAN, algo posible en el caso de la mayoría de vehículos de guerra, sistemas de artillería, y equipamiento electrónico. El “think tank” vaticina que esto ocasionará que Ucrania tenga que proteger estos centros de producción de los ataques rusos, aunque algunas empresas pueden desplazarse a Polonia o Rumanía durante la guerra para preservar la mano de obra cualificada y el conocimiento en la construcción.

Fuente: www.larazon.es

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