Lunes, 08 Septiembre 2025 10:13

Entre Ucrania y la cumbre de Tianjin - Por Carlos Pérez Llana

Pekín busca posicionarse como garante de un orden internacional más predecible.

Mientras Europa pareciera finalmente aceptar que la defensa de Ucrania es indelegable, China lideró la agenda en la Reunión Cumbre celebrada en Tianjin, marcando el renacimiento del poder chino en la ciudad que fuera el símbolo de las concesiones a las potencias occidentales. En esas circunstancias nació una nueva geopolítica y todos los protagonistas quedaron notificados: existe una aceleración de la historia impulsada por China.

Hasta ahora Trump ha sido el gran disruptor global con su diplomacia transaccionalista. Todo pasa por “acuerdos” que son el resultado de negociaciones vinculadas a los equilibrios de poder coyunturales. Esa lógica no reconoce dudas, siempre está dispuesto a sacar ventajas.

Para Trump sirve todo lo que es rentable, hay táctica, no estrategia. En esa lógica no existen aliados, no hay principios y no hay compromisos duraderos. Europa, por ignorarla, se equivocó: la OTAN no es prioritaria para la Casa Blanca.

Raymond Aron se anticipó en su libro La República Imperial escrito en 1973: ”es inadmisible que 250 millones de europeos se declaren incapaces de defenderse a sí mismos y que supliquen que los EE.UU no retiren sus soldados”. Europa ahora acaba de enterarse que para Trump si la OTAN no es rentable no sirve: todos ponen, para comprar armas americanas, y Ucrania debe cederle sus tierras raras.

En pocos días se sabrá si Europa está dispuesta a enviar sus fuerzas como garantía para el cumplimiento de un Acuerdo de Paz que podría avecinarse. Hasta ahora son pocos los países dispuestos a disponer tropas y armas de largo alcance. Sin esa ayuda Ucrania puede perder la costa del Mar Negro.

Pase lo que pase, la derrota europea frente a Washington quedó consagrada en el ámbito comercial: la Unión Europea reconoció los aranceles que le impuso Trump.

La mayor potencia económica europea, Alemania, fue quien más impulsó el acuerdo en defensa de su industria automotriz. Toda una enseñanza: finalmente el poder económico se inclina frente al poder político-militar.

La nueva geopolítica también se consagró en China, en las conclusiones y en las implicancias del llamado “Pacto de Tianjin”. En esa ciudad tuvo lugar el 25° Foro de la Organización de Cooperación de Shangai, que incluyó a sus países miembros y al Secretario General de la ONU.

El objetivo chino fue muy claro: obtener ventajas del unilateralismo americano y del torbellino trumpista. Como garante de un orden internacional más predecible, Pekín buscó posicionarse como instancia de poder alternativo al servicio de una constelación en construcción: el “Sur Global”. Y así como Putin en su narrativa destaca el papel de Moscú en la derrota del nazismo, el Pte. Xi buscó un paralelismo: el 80° aniversario de la derrota de Japón que marcó el fin de la II Guerra en el Asia.

De esa Cumbre pueden extraerse un conjunto de iniciativas ordenadamente encadenadas. La Ruta de la Seda, el gran emprendimiento geopolítico de Pekín, ahora sumó la construcción de una línea ferroviaria China-Asia Central.

En materia energética lo más destacado fue el Acuerdo para construir un gran gasoducto: una asociación energética chino-rusa que consagra una nueva realidad: 50.000 millones de m3, un contrato por 30 años que asegura a China, para no depender del petróleo árabe ni del transporte marítimo, mientras Moscú reduce la dependencia de los mercados “no amigos”.

Mas allá de otros acuerdos de cooperación, lo que más se destacó como “efecto diplomático” fue la participación en la Cumbre de Tianjin del Primer Ministro de la India N. Modi. Su presencia significó la ruptura del pilar estratégico Indo-Pacífico de los Estados Unidos. Desde la guerra chino-india de 1962, donde China anexó una parte de territorio Indú, en forma creciente la India se transformó en un aliado objetivo de Washington. Pero los aranceles de Trump perforaron esta alianza al consagrar un arancel del 50% a los productos de la India.

A esta noticia adversa para la India se le agregó un dato no menor: en el reciente enfrentamiento militar con Pakistán, su vecino-enemigo histórico que reclama derechos sobre Cachemira, Washington apoyó a Islamabad y a sus viejos protegidos, las Fuerzas Armadas pakistaníes. La fórmula diplomática del “plurilateralismo” hindú, muy publicitada por el gobierno de Modi porque se enlaza con la historia del No-Alineamiento, quedó vaciada de contenido.

Casi en paralelo a esta Cumbre, se desarrolló en Pekín un desfile militar que se suma a los mensajes externos de China. Básicamente los expertos señalaron la presencia de las nuevas armas chinas, v.g los misiles hipersónicos “salto de águila” -capaces de impactar en una nave a una velocidad 5 veces superior al sonido- que tienen por objetivo anular la superioridad naval americana - basada en los portaviones- en los mares adyacentes y los misiles intercontinentales DF-5 C conocidos como “viento del Este”.

Finalmente, el evento Tianjin contó con la presencia del líder norcoreano Kim Jong-un. Se trata de un aliado de Rusia, cuya presencia militar resulta insoslayable en la guerra de Ucrania, y que en cualquier análisis de escenarios bélicos en la región asociados a la Isla de Taiwan, resulta indisociable al destino de Corea del Sur. Decididamente las lecturas geopolíticas globales deben incluir estas nuevas realidades. El contexto estratégico global continua mutando.

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