Martes, 16 Febrero 2021 02:04

Muere el controvertido expresidente argentino Carlos Menem - Por Robert Mur

Escrito por Robert Mur

El controvertido expresidente argentino y actual senador, Carlos Menem, falleció a los 90 años en Buenos Aires. Menem murió en un hospital porteño, donde llevaba varias semanas internado por una infección urinaria que se fue complicando a lo largo de los días debido a los problemas cardíacos que el exmandatario arrastraba desde hacía tiempo y que en los últimos años le había costado varias internaciones clínicas

Menem gobernó Argentina entre 1989 y 1999, una década en que el país vivió una época neoliberal de esplendor económico que resultó ficticio cuando la crisis arrasó con los ahorros de los argentinos en la debacle financiera del 2001.

Desde entonces, el apellido Menem se convirtió en innombrable en la política argentina y en símbolo de gobierno neoliberal que solo conducía a la pobreza de la mayoría de los argentinos.

El expresidente también quedó asociado para siempre a la corrupción y al sector peronista más derechista, sobre todo después de la crisis del 2001, cuando emergió la figura del también justicialista Néstor Kirchner, que le venció en las elecciones del 2003. Kirchner, primero, y su esposa y sucesora Cristina Fernández después, se presentaron desde el peronismo progresista como antítesis histórica de Menem.

A pesar de todo, muchos dirigentes del actual gobierno, inspirado por una mezcla de políticas kirchneristas y del peronismo de izquierda, elogiaron sin problemas la figura de Menem, empezando por el presidente Alberto Fernández, que decretó tres días de luto oficial. La capilla ardiente se instalará este mismo domingo en el Congreso.

“Con profundo pesar supe de la muerte de Carlos Saúl Menem. Siempre elegido en democracia, fue gobernador de La Rioja, presidente de la Nación y senador nacional. En dictadura fue perseguido y encarcelado. Vaya todo mi cariño a Zulema, a Zulemita y a todos los que hoy lo lloran”, tuiteó el presidente Fernández, dando el pésame a su exesposa –con la que había vuelto a convivir- e hija.

La actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, también manifestó sus condolencias, aunque mucho más escueto y ceñido al estricto respeto ante el deceso, sin ninguna referencia política. “Ante el fallecimiento del ex presidente Carlos Saúl Menem quiero expresar mis condolencias a su familia y a sus compañeros y amigos”, tuiteó la también expresidenta Fernández de Kirchner (2007-2015).

No obstante, prácticamente todos los barones peronistas no kirchneristas lamentaron la muerte de Menem y elogiaron su lado positivo, por supuesto obviando el desastre económico que provocó. Todos estos dirigentes supieron transitar, como buenos peronistas, desde el menemismo al kirchnerismo y al actual albertismo sin sonrojarse.

El presidente del Partido Justicialista (PJ), José Luis Gioja, habló con “mucho pesar” de la “sabiduría especial” y el “magnetismo” de Menem, mientras que el exvicepresidente de Néstor Kirchner (2003-2007), Daniel Scioli, actual embajador en Brasil tuiteó: “Con profunda tristeza vivo esta despedida del querido Carlos Menem. En este momento sobran las palabras, lo recordaré con gratitud y respeto”.

El periódico ultrakirchnerista Página 12 no se anduvo con eufemismos y expresó lo que con toda probabilidad piensa Cristina Kirchner y sus seguidores. “Menem, el presidente del indulto, el neoliberalismo y los escándalos de corrupción”, tituló el rotativo en el perfil que publicó en su web.

“Murió Carlos Menem. El hombre que nació para una cosa pero hizo la opuesta”, puso también Página 12 en una pieza informativa, en referencia a las promesas realizadas en la campaña que le llevó al poder donde se presentó como líder progresista, antes de mostrar su verdadera cara neoliberal al llegar a la Casa Rosada.

Nacido en 1930 en el seno de una familia de origen sirio en Anillaco, un pequeño pueblo de la provincia argentina de La Rioja, Menem inició su militancia peronista en los años cincuenta, durante la primera etapa de gobierno del general Perón, mientras cursaba sus estudios de Derecho.

Entre 1973 y 1976, Menem fue gobernador de La Rioja, siendo destituido tras el golpe militar de 1976. Durante casi toda la dictadura (1976-1983) estuvo de alguna manera recluido por los militares, primero en prisión, luego en arresto domiciliario y después en varios confinamientos en varias ciudades argentinas de las que tenía prohibido salir.

Tras la reinstauración democrática en 1983 con el gobierno del radical Raúl Alfonsín, Menem fue elegido nuevamente gobernador de La Rioja (1983-1989), de donde salió para ocupar la presidencia tras las elecciones convocadas después del abandono prematuro de Alfonsín, hostigado por las huelgas y protestas impulsadas desde el sindicalismo peronista en un clima de crisis económica e hiperinflación.

Al llegar a la Casa Rosada, Menem estabilizó la economía con la llamada Ley de Convertibilidad, ideada en 1991 por su también controvertido ministro de Economía, Domingo Cavallo.

La medida fue efectiva, pero supuso que se hiciera realidad el refrán de pan para hoy y hambre para mañana, pues básicamente dolarizó la economía argentina, convirtiendo el austral –la antigua moneda del país- al peso, que pasó a equivaler a un dólar.

La inflación desapareció por arte de magia, pero el coste social tardaría pocos años en empezar notarse, ampliándose la brecha entre ricos y pobres.

Con una política neoliberal de apertura total de mercados, las importaciones inundaron el país de productos baratos, al mismo tiempo que se destruía el sistema productivo local con el cierre de industrias y fábricas y el consiguiente incremento del desempleo.

La privatización de las grandes empresas públicas, que acabaron en manos de multinacionales extranjeras, representaron la eficiencia de algunos servicios públicos, pero descapitalizaron al estado en medio de las primeras sospechas de corrupción.

La clase media vivió en la década menemista en una riqueza ficticia y viajó sin freno al exterior gracias al poder del peso dolarizado, hasta que el sistema empezó a derrumbarse a finales de los noventa, coincidiendo con la crisis brasileña y acumulando una descomunal deuda externa y déficit fiscal.

El peronismo perdió el poder en manos del radical Fernando de la Rúa (1999-2001), que recibió un gobierno envenenado con una situación económica imposible de remontar, que llevó a la debacle de 2001.

Durante su gobierno, Menem indultó a los militares que habían dirigido la dictadura y debió enfrentar los atentados antisemitas contra la embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992, que causó 22 muertos; y contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994, con 85 fallecidos. Atentados cuya motivación y supuesta implicación de organismos del estado argentino aún no han sido esclarecidos.

Pese al gran rechazo que generaba su figura en la sociedad argentina, Menem optó por presentarse a un nuevo mandato presidencial en 2003, ganando en la primera vuelta a Kirchner con el 24% frente al 22%.

Sin embargo, Menem desistió de concurrir a la segunda vuelta, sabiendo que caería ampliamente derrotado porque Kirchner concentraría todos los votos para evitar su regreso a la Casa Rosada.

Posteriormente, Menem enfrentó numerosas causas por corrupción o tráfico de armas, pasando un periodo en arresto domiciliario después de huir a Chile e incluso fue procesado por encubrir a los responsables del atentado de la AMIA, aunque finalmente fue absuelto por ese caso.

Sí que acabó condenado por corrupción en 2015 a 4 años y 4 meses de cárcel aunque nunca ingresó en prisión gracias a su condición ininterrumpida de senador desde 2005 y a la protección que recibió de todos los gobiernos peronistas, tras formalizar un pacto tácito de no agresión con todos los presidentes justicialistas, incluido el matrimonio Kirchner.

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