Domingo, 21 Febrero 2021 03:51

El 'vacunatorio VIP' de Argentina: políticos, sindicalistas, empresarios y gente cercana al poder fueron inmunizados - Por Sebastián Fest (El Mundo- España)

Escrito por Sebastián Fest

El presidente fuerza a renunciar a su ministro de Salud, Ginés González García, y sitúa en el cargo a su número dos. Todavía se desconoce cuánta gente recibió la vacuna por esta vía. 

Hay un bien que es escaso en Argentina, como en buena parte del mundo: la vacuna contra el Covid-19. Y hay un mal que está extendido en el país, la desaprensión política y moral, que llevó a que mientras cientos de miles de argentinos intentaban reservar un turno para vacunar a sus padres o abuelos, en el segundo piso del Ministerio de Salud de la Nación funcionara un "vacunatorio VIP".

Un sitio secreto en el que inmunizar a políticos, sindicalistas, empresarios y amigos del poder en general. Los nombres que se conocen son aún pocos, pero la lista irá creciendo en el que es el mayor escándalo en los 14 meses de Gobierno del peronista Alberto Fernández.

"En alguna medida somos la envidia del mundo", había dicho en los primeros meses de 2020 Fernández cuando Argentina era señalada como un caso exitoso de control de la pandemia. Si lo fue, ya no lo es. Aunque Fernández forzó el viernes a renunciar a su ministro de Salud, Ginés González García, la decisión de situar en el cargo a su número dos, Carla Vizzotti, podría ser peligrosa para el presidente: ¿podía la nueva ministra no saber lo que sucedía en el edificio en el que trabajaba? ¿Podía ignorar que allí se almacenaban vacunas que debían estar en hospitales y centros de inmunización? ¿Ignoraba que González García vacunó en el Ministerio a amigos personales e incluso a su sobrino? El fiscal Guillermo Marijuan ya presentó una denuncia penal contra el ex ministro.

Los argentinos venían sospechando que las vacunas se habían convertido para no pocos políticos en una mercancía: abundaban las denuncias de que alcaldes peronistas de diversas ciudades pequeñas decidían vacunarse ellos y también a sus esposas, hijos, aliados y militantes políticos de veinte y pocos años. Era solo el modelo a menor escala de lo que sucedía en el Ministerio de Salud, que o bien vacunaba directamente, o bien hacía saber a los amigos dónde ir para garantizarse la inmunización.

Se calcula que Argentina debe vacunar a unas 30 millones de personas para controlar la pandemia. Los vacunados son hasta ahora apenas 633.000. Chile, país vecino, inmunizó al 12,14% de su población. Argentina, que todavía no vacunó a todo su personal médico y muy lentamente comienza a hacerlo con los adultos mayores, solo al 0,92.

El problema no es solo la cantidad de vacunados, sino la calidad del proceso. "Desaparecieron vacunas, se descartaron lotes por perder su cadena de frío, se acusó al oficialismo de politizar la vacunación, y la oposición presentó un proyecto para modificar el Código Penal con el fin de penalizar la violación del orden de beneficiarios", señaló el periódico 'La Nación'.

La forma en que estalló el escándalo sigue siendo motivo de análisis para políticos, periodistas y la población en general. Muy suelto de cuerpo, Horacio Verbitsky, un veterano periodista conocido por investigaciones que complicaron al poder, contó que se aprovechó precisamente de eso, de su relación con el poder, para llamar al ministro y vacunarse.

Las hipótesis abundan

Una, audaz, señala que fue la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner la que usó a su aliado Verbitsky para seguir esmerilando el poder de Fernández. Otra apunta a que Verbitsky decidió vacunarse él mismo para incendiar a otros y adelantarse a una investigación de 'Clarín', que estaba tras la pista del 'Vacunatorio VIP'.

Si Fernández de Kirchner impulsa la vacuna del Instituto Gamaleya de Rusia, que es la que están recibiendo los argentinos, el ministro entraba en fricción con la vicepresidenta, porque privilegiaba la de AstraZeneca. Y hay una tercera hipótesis que combina la primera y la segunda para dar forma a una conspiración de escala.

Entre los vacunados de privilegio figura el empresario español Florencio Aldrey Iglesias, dueño de incontables negocios en Mar del Plata, el principal centro turístico del país. 'Clarín' cita este sábado a un enfadado Fernández a propósito de Aldrey: "Nadie repara en que un ricachón, dueño de medio Mar del Plata, consiguió vacunarse él y toda su familia. Una vergüenza".

No se conocieron frases del presidente acerca de la vacunación de Hugo Moyano, el líder sindical más poderoso del país, y su familia. Fernández sí reaccionó en cambio al dato de la vacunación clandestina de dos legisladores cercanos a él que debían acompañarlo a un viaje a México: los bajó del avión.

Federico Tiberti, un argentino que está cursando una maestría de Ciencias Políticas en Estados Unidos en la universidad de Princeton, había reparado semanas atrás en un dato que se derivaba de la información oficial: de las 300.000 dosis disponibles en ese momento, 3.100 se habían esfumado. Nadie sabía dónde estaban, y Tiberti lo atribuyó a un redondeo estadístico ("suena mejor 300.000 que 296.900"). No era así, eran 300.000. Y a partir de esta semana queda ya mucho más claro por donde pueden haber estado circulando aquellas 3.100 faltantes.

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