Jueves, 23 Septiembre 2021 23:30

Las similitudes del kirchnerismo con el comunismo, el nazismo y el fascismo - Por Las similitudes del kirchnerismo con el comunismo, el nazismo y el fascismo - Por Marcelo Duclos

Escrito por Marcelo Duclos

Desde el Frente de Todos se apeló a la insólita estrategia de emparejar a los candidatos liberales con procesos autoritarios. Además de ser una locura, lo indignante es que ellos están más cerca ideológicamente. 

La derrota del Frente de Todos dejó al oficialismo peronista en estado de desesperación. Además de desplegar un esquema de emisión monetaria descomunal (que terminará incrementando el desastre inflacionario y cambiario), de multiplicar sus dádivas clientelares y de convocar al gabinete a dirigentes de supuesta experiencia en el fraude, también hay una intención de “morder” algo del boom libertario, que tuvo buenas elecciones tanto en la capital como en la provincia de Buenos Aires.

Para esa delirante tarea, varios voceros K se dedicaron a elaborar teorías insólitas, que buscaban emparentar a los referentes liberales con los procesos autoritarios más sanguinarios de la historia. No solamente es todo un delirio, sino que, si indagamos un poquito en las doctrinas y estrategias del comunismo, del nazismo y del fascismo, encontramos varias similitudes con lo que hace y cómo funciona el kirchnerismo.

La legislación laboral fascista

No solamente naciones como Italia y Alemania se volcaron a modelos corporativos y autoritarios en la primera mitad del siglo pasado. De hecho, el mundo se volvió bastante “fascista” por entonces y hasta Estados Unidos coqueteó con medidas incompatibles con la sociedad abierta. Claro que en esas tierras, la institucionalidad de organismos como la Corte Suprema de Justicia puso en su lugar hasta a los presidentes más trasnochados. Los países del eje cayeron en desgracia y generaron millones de muertos, pero luego se volcaron a modelos más civilizados y hoy son potencia.

En Argentina, aunque parezca increíble, la legislación laboral del primer peronismo (inspirada en la Carta del Lavoro de Benito Mussolini) sigue siendo a grandes rasgos el modelo vigente. Aunque es llamativo de por sí que el Partido Justicialista (la representación del fascismo en Argentina en la década del cuarenta) siga existiendo, el hecho que sea la fuerza política más importante y que siga esbozando, por ejemplo, las relaciones laborales como hace casi un siglo es una locura.

Ojalá la tecnología finalmente le dé el golpe de gracia a un modelo atrasado, ya que el “antiperonismo” nunca lo pudo hacer. Es más, hasta coqueteó con los dirigentes sindicales (casta privilegiada que vive del atraso nacional), para conseguir gobernabilidad permanentemente.

La simbiosis entre el partido, el Estado y el Gobierno

Claro que, si uno piensa en una cruz esvástica, lo primero que viene a la mente es el holocausto. Sin embargo, la tragedia autoritaria del nazismo, merece ser analizada en más detalle. Aunque no haya espacio afortunadamente para masacres como las que ocurrieron hace ocho décadas, parece que la gente no comprende la importancia de los valores de la República, la división de poderes y la diferencia entre el Estado, el Gobierno y el partido que eventualmente se encuentra al frente del poder político.

Para el peronismo, cada vez que ellos ganan las elecciones, son los dueños del Estado. Por eso utilizan impunemente los fondos públicos para hacer política, toman los cargos de la burocracia para sus amigos y manejan el Estado como se les antoja. Ante la menor crítica ellos argumentan que ganaron las elecciones y que para correrlos, hay que superarlos en las urnas.

La nefasta imagen de la cruz esvástica no es más que el símbolo de una facción, que pasó a ser la representación del Estado. Si, además de recordar los campos de concentración, los argentinos pensaran en la cuestión conceptual, y que un partido no puede adueñarse del Gobierno, quizá no permitiría con tanta liviandad ciertas cosas. Por ejemplo, que los medios públicos de comunicación (que deberían ser privatizados) se conviertan en organismos de propagada impúdica del partido de gobierno.

La justificación de la existencia en el enemigo antipatria

Si algo define al kirchnerismo es la indefinición propia respecto a cuestiones de fondo y la demonización del rival, que pretende mostrárselo como un enemigo de los intereses de la nación. ¿Qué es el kirchnerismo? ¿El conservadurismo rancio del caudillo Juan Manzur o el “progresismo” del peronismo porteño, que nada tiene que ver con lo que ocurre en el resto del país? ¿Es el Partido Comunista que forma el Frente de Todos o es la “mano dura” de Sergio Berni?

Es todo eso, porque no es nada a la vez. Lo que sí es, es la oposición. ¿Qué representa el grupo opositor? No un espacio político con opiniones diferentes y un proyecto alternativo de país, sino un grupo de dirigentes políticos, muchas veces representantes de intereses extranjeros, que pretende perjudicar al “pueblo”, del que ellos son los únicos posibles representantes.

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