Lunes, 21 Septiembre 2026 00:18

¿“No hay plata”? Qué prioridades revela el presupuesto de Milei - Por Hugo Alconada Mon (EL PAIS – España)

El proyecto oficial quiere aumentar los fondos para inteligencia y defensa y recortar en educación, asistencia social y salud.

La pregunta nace de la lógica: ¿Cuál es la escala de prioridades de un Gobierno que quiere recortar partidas para educación, asistencia social o salud en 2027, pero busca aumentar los fondos para inteligencia y promueve endeudarse por hasta 3.500 millones de dólares para comprar tres submarinos y dos fragatas?

 

Todo esto y más surge del proyecto de ley de Presupuesto que el presidente Javier Milei envió al Congreso. Conocida como la “ley de leyes”, es la norma donde, más allá de los discursos, cada Gobierno muestra cuáles son sus verdaderas prioridades. Por eso, este proyecto nos invita a preguntarnos qué consideramos urgente, qué puede esperar y qué estamos dispuesto a sacrificar.

Para empezar, bueno es recordar que vivimos en una región, el extremo austral de América del Sur, en la que por causas históricas y por el liderazgo de varios presidentes, no afrontamos hoy escenarios bélicos con países vecinos. Tenemos nuestras diferencias, sí, pero ninguna que permita vislumbrar un conflicto armado con Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay o Bolivia.

Sí, claro, hemos tenido nuestras diferencias. Argentinos y chilenos, por ejemplo, estuvimos al borde de una guerra fraticida en 1978, pero eso ya quedó atrás. Y, por supuesto, mantenemos y reafirmamos nuestro reclamo sobre las Malvinas, pero su recuperación se logrará por la vía de las negociaciones diplomáticas, no porque compremos 24 aviones F-16 o cuatro helicópteros Black Hawk.

La pregunta es, pues, ¿por qué gastar en ese material militar cuando, según repite Milei como mantra de su gestión, “no hay plata”? Según sus adláteres, se busca recuperar y modernizar la capacidad militar para, de ese modo, responder a emergencias, proteger la soberanía nacional y recuperar capacidades de las Fuerzas Armadas. Todo ello, en los papeles, resulta atendible.

El problema, como suele ocurrir, lo evidencia el contexto. Porque cuando los recursos son escasos, cada decisión presupuestaria dice algo sobre las prioridades del Estado, del presidente y de los argentinos. Y el proyecto de Presupuesto 2027 ofrece contrastes que merecen ser discutidos.

Uno de ellos aparece en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), cuya partida ronda los 177.000 millones de pesos, unos 115 millones de dólares, e incluye cerca de un 10% en fondos reservados. Se trata de recursos cuyo destino y utilización están sometidos a controles y mecanismos de publicidad casi inexistentes.

Ahora, el proyecto de ley de presupuesto que la Casa Rosada envió al Congreso profundiza esa disparidad. Fortalece el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) —cuya partida aumenta un 697,9%—, mientras que reduce las partidas para organismos técnicos como los institutos de tecnología agropecuaria (INTA) e industrial (INTI) y la Comisión de Actividades Espaciales (CONAE).

La ciberseguridad es, por supuesto, una capacidad estratégica que ningún Estado moderno puede desatender. La cuestión es otra: ¿qué ocurre al mismo tiempo con las capacidades científicas, tecnológicas y productivas que también forman parte de la seguridad y del desarrollo de un país?

En la misma senda —y en un año en que la inflación rondará el 30%, mientras que el Gobierno proyecta 18% para 2027— el oficialismo quiere eliminar la actualización del pago a los proveedores en el área de Discapacidad y los aumentos automáticos de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y otras prestaciones. Pero busca autorizar operaciones de crédito público por hasta 3.500 millones de dólares para comprar tres submarinos y dos fragatas.

¿Qué nos dice todo esto sobre cuáles son nuestras prioridades? ¿Qué nos dice sobre el presidente Milei, quien ha calificado como “héroes” a los evasores fiscales? Y, más importante todavía, ¿qué dice sobre nosotros cuando destinamos recursos insuficientes a las universidades nacionales, por ejemplo,que acumulan una caída real del 45,6% desde 2023?

La pregunta, en definitiva, podría resumirse así: ¿qué entiende la Argentina de Milei por prioridad cuando los recursos son escasos? Y un Gobierno que reivindica el esfuerzo individual y el “mérito” como el camino decisivo para salir adelante debería preguntarse qué ocurre cuando las escaleras que permiten ejercerlos -la educación, la asistencia social, la salud, la ciencia- se deterioran y los que deben revertirlo buscan deteriorarlos todavía más. Porque el mérito puede ser individual, pero las condiciones para desarrollarlo nunca lo son.

Fuente:  https://elpais.com/argentina/2026-09-17/no-hay-plata-que-prioridades-revela-el-presupuesto-de-milei.html

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