Jueves, 17 Septiembre 2020 02:38

La epidemia de cólera y un documento inédito - Por Carlos María Romero Sosa

Era corriente entre los círculos médicos de la época y así lo reflejaban los periódicos, concluir en que la epidemia de cólera que asoló el país a partir de 1886 hasta finales de 1887, se inició como consecuencia de la llegada al puerto de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1886, del vapor Perseo procedente de Génova. 

Cabe recordar que la peste ocurrida en ese bienio fue aquí la tercera manifestación de la enfermedad infecciosa de posible y remoto origen en la India. Abel Luis Agüero y Marcos Isolabella en un trabajo publicado en la Revista Argentina de Salud Pública en 2018, titulado: "El cólera en la Argentina durante el siglo XIX", dan cuenta que la primera epidemia de cólera comenzó en Bahía Blanca en 1856, en tanto que la segunda se dio entre 1867 a 1869.

Por cierto, el innegable desarrollo de la ciencia con el método experimental y la filosofía positivista impulsándolo, verificado en la segunda mitad del siglo XIX, permitió combatir también en la Argentina con nuevas y mejores armas la peste de 1886 y 1887; y ello debido a que Robert Koch descubrió en 1883 el Vibrio Cholerae y el médico valenciano Jaime Ferrán ensayó la primera vacuna anticolérica dos años más tarde. Sin embargo, la cantidad de muertos en Buenos Aires y el interior fue muy grande y la alarma entre la población cundió a gran escala.

La Asistencia Pública, fundada en 1883, con sede en la calle Esmeralda 80 donde se encuentra hoy la plaza Roberto Arlt, estaba para ese tiempo a cargo del doctor José María Ramos Mejía y pese a su eficiencia científica y capacidad organizativa pronto quedó desbordado el accionar de la benemérita institución antecedente del actual SAME.

Ante esta situación fue creada la Comisión Nacional de Auxilio presidida por Domingo Faustino Sarmiento y de la que era secretario el periodista y escritor santiagueño Pablo Lascano (h), la cual se organizó en Subcomisiones para actuar en el interior de la Republica frente a los contagios en Córdoba, Rosario y sobre todo en Tucumán, Salta y Santiago del Estero, donde la mortalidad era altísima.

En 1887 tres estudiantes de medicina en la Universidad de Buenos Aires, presentaron para obtener sus doctorados sendas tesis referidas al cólera en la provincia de Tucumán. Eran ellos los estudiantes tucumanos José Roque Avila y Diego García y el salteño Patricio Fleming Jáuregui, quien más tarde se perfeccionó en La Sorbona.

Esas tesis doctorales han sido analizadas por los investigadores del Conicet María Laura Rodríguez, María Dolores Rivero y Adrián Carbonetti en: Convicciones, saberes y prácticas higiénicas argentinas en la segunda mitad del siglo XIX: sus condiciones de posibilidad en los estudios de las epidemias de cólera, 1868, 1871 Y 1887"".

Un Hecho Curioso

Si se lo piensa en perspectiva, no deja de resultar curioso que para ocupar la presidencia de la Comisión Nacional de Auxilio fuera elegido precisamente Sarmiento, algo que habla de que los cambios de humores políticos en la sociedad ocurrían antes tanto como se dan ahora. Porque es de recordar que fue criticada con extrema dureza la decisión de Sarmiento de abandonar la ciudad en 1871 ante el recrudecimiento de la fiebre amarilla.

En ese sentido, un artículo editorial de La Prensa aparecido en la edición del 24 de marzo de aquel año, contrastó el accionar del jefe del Poder Ejecutivo con el de la Corte Suprema de Justicia cuyos miembros -se remarcaba- permanecían en la ciudad atendiendo sus tareas. Y a renglón seguido el editorialista no ahorró calificativos para el sanjuanino que: "Demuestra fuerza de ánimo en proporciones microscópicas y a la altura de una niña tímida y asustadiza".

Sin embargo, para los luctuosos episodios sanitarios de 1886-87, fue tenida muy en mérito su actuación al frente de la Comisión Nacional de Auxilio (Alguna bibliografía la llama Comisión Nacional de Ayuda).

Cierto documento que el destinatario, doctor José Hilario Tedín (1854-1930) obsequió hacia 1900 en Salta a su amigo el político y hombre público Salustiano Sosa Carrillo, una figura preponderante del mitrismo en el Noroeste Argentino, testimonia la escrupulosidad y diligencia administrativa con la actuó el prócer en la oportunidad.

Se trata de un agradecimiento a la labor prestada en la Comisión de Auxilio por Tedín, un médico salteño graduado en Buenos Aires con una tesis sobre Hernias en general. En su provincia ocupó el Ministerio de Gobierno y la Dirección de Higiene, como anota Vicente Osvaldo Cutolo en el tomo VII de su Nuevo Diccionario Biográfico Argentino.

Allí también se subraya que durante la epidemia del cólera integró la Junta de Sanidad y actuó como presidente entre 1886 y 1887 de la Sub Comisión de Auxilio. En esa crónica del facultativo que redactó Carlos Gregorio Romero Sosa, igual que antes lo hizo para la Gran Enciclopedia Argentina dirigida por Diego Abad de Santillán en tanto colaborador de ambas publicaciones, dada la circunstancia de poseer el biógrafo el documento citado, pudo verificar de visu y destacarlo así en ambas síntesis, la gratitud personal e institucional de Sarmiento hacia Tedín.

El documento

No está demás entonces y sobre todo por tratarse de una pieza inédita al presente, transcribir su texto compuesto y volcado al papel -lo más probable- por el propio firmante en calidad de presidente de la Comisión, dado que los rasgos caligráficos coinciden con la característica letra sarmientina abierta, clara y de estilo inglés:

Puede leerse arriba y a la derecha del papel hoy amarillento un sello que dice: "Comisión Nacional de Auxilio. Comisión de Interior. Buenos Aires" Y luego:

"Señor Presidente de la Subcomisión de Auxilio Doctor José H. Tedín

Buenos Aires, 27 de enero de 1887

Comunico a Usted que en Asamblea General de Ciudadanos se decidió dar por terminada la acción de las diversas Comisiones de Auxilio el 31 del corriente quedando en ejercicio la Subcomisión hasta agotar los recursos y de brindar comunicación con el presidente de Hacienda si ocurriesen asuntos de su índole. Agradeciendo a la Subcomisión el concurso espontáneo y decidido que han prestado a esta Comisión tengo el honor de suscribirme su atento y seguro servidor.

D F Sarmiento

Pablo Lascano (h)

Secretario"

Otra Rareza

Tampoco parece ocioso acentuar otra curiosidad reveladora de cómo se tejen y vinculan ciertos hechos en la vida.

El doctor José Hilario Tedín adquirió en pública subasta, evitando su demolición, el edificio del histórico Cabildo de Salta cuando el gobernador Martín Gabriel Güemes decretó el remate. Fijó allí su residencia familiar y, lo puntualiza Fernando R. Figueroa en el Diccionario Biográfico de Salteños (Salta, 1980), "dedicó locales para comercio, pero cuidó de conservar intactas las características del modelo edificado por don Antonio de Figueroa, alrededor de 1780".

Pasadas las décadas la ley nacional 12.345 de 1937, proyectada por el senador Carlos Serrey con la colaboración en el acopio de antecedentes de un veinteañero Romero Sosa, dispuso la nacionalización del predio con destino a que funcionara allí, tal como sucede en la actualidad, el Museo Histórico Nacional del Cabildo de Salta.

Lo organizó y dirigió en los primeros tiempos, precisamente el fervoroso depositario hasta su muerte del instrumento que suscribiera el Maestro de América sobre quien, historiador en ciernes en 1938, había dado a la imprenta el volumen: "Sarmiento juzgado cincuenta años después de su muerte".

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