Jueves, 06 Mayo 2021 12:58

Máxima tensión en el Gobierno: cómo pasó de la interna furiosa a la “foto de la unidad” - Por Federico Mayol

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Crónica minuto a minuto sobre cómo se gestó la puesta en escena de Ensenada que incluyó a Cristina Kirchner. De la fallida salida de Federico Basualdo a las dudas en torno a Martín Guzmán.

Después de las 72 horas de furia cruzada entre el viernes y el domingo, con el daño ya hecho, entendieron que lo mejor era que la sangre no llegue al río.

"La foto de la unidad" que Alberto Fernández sacó a relucir este miércoles en el mediodía de Ensenada, 24 horas antes, no figuraba en la agenda oficial. El acto sí estaba previsto de antemano, pero solo con la participación del Presidente, del gobernador Axel Kicillof, del ministro Jorge Ferraresi y del intendente Mario Secco como principales protagonistas. Sergio Massa no iba a ser de la partida. Mucho menos Cristina Kirchner, que reserva su presencia para ocasiones bien puntuales. Esta vez eligió el silencio: el mensaje fue la foto.

La fallida salida del subsecretario de Energía, Federico Basualdo, y el descrédito que Martín Guzmán cosechó durante el fin de semana; el desprestigio político en la que quedó sumergido, de nuevo, el jefe de Estado; la contraofensiva de La Cámpora que mantuvo más que entretenida a Cristina Kirchner entre el sábado y el domingo, y la fragilidad del vínculo de los socios del Frente de Todos obligaron a los principales actores de la coalición a enfriar la disputa, una vez que terminaron de pasarse las facturas correspondientes.

Según fuentes oficiales, Fernández y Cristina Kirchner hablaron el martes para terminar de formalizar la puesta en escena del miércoles, cuyo último montaje había tenido lugar en diciembre, en el estadio Diego Maradona de La Plata. La tarde en la que, casualmente, la ex presidenta pidió "alinear salarios y jubilaciones, precios y tarifas".

El fallo de la Corte Suprema en favor de Horacio Rodríguez Larreta que el martes declaró la inconstitucionalidad del DNU que suspendió la presencialidad escolar terminó de convencer al gobierno en la necesidad de mostrarse unido. La presencia de Cristina Kirchner se terminó de confirmar un rato después de la resolución del máximo tribunal. Y el jefe de Estado aprovechó para radicalizar su postura ante los jueces cortesanos. En línea con ella.

Según circuló en las últimas horas en los despachos oficiales, el entuerto político en torno a la renuncia del subsecretario de Energía que Guzmán publicitó a espaldas del Instituto Patria sorprendió incluso al propio Presidente, que había autorizado la salida del funcionario junto a Santiago Cafiero.

Fernández, dicen, se mostró ofuscado por la "mala praxis". Así se lo hizo saber a Guzmán, y se encargó de que trascendiera para tratar de suavizar la furia del kirchnerismo, enardecido primero por la manera en que el ministro ejecutó la maniobra, y por la decisión de avanzar en un aumento de dos dígitos de las tarifas de energía eléctrica en la previa del calendario electoral en el Gran Buenos Aires, el corazón del voto K.

En los últimos días, Cafiero, Eduardo "Wado" de Pedro -el más importante integrante de La Cámpora junto a Máximo Kirchner- y el jefe del bloque de Diputados del FdT intercambiaron mensajes para apaciguar los ánimos. Y congelar la discusión.

El lunes, la reunión de los jefes -voceros- de la comunicación oficial de la Casa Rosada y del kirchnerismo, que se reúne con cierta frecuencia desde hace algunas semanas, estuvo íntegramente atravesada por el affaire. Por momentos, fue tensa. Se enrostraron, por ejemplo, el contenido de algunos pasajes de un par de notas periodísticas que el domingo no causaron ninguna gracia en el seno de La Cámpora.

La conclusión, de todos modos, fue que había que bajar la espuma. Terminar con la disputa, y hacer control de daños. En paralelo, los mismos funcionarios de Casa Rosada que el fin de semana insistían en que el ahora célebre subsecretario Basualdo dejaría su cargo en algún momento, se retractaban: "Siguen todos".

La discusión, ahora, es que pasará con la rebaja de subsidios y el aumento de tarifas de los clientes de Edenor y Edesur que Guzmán pretende implementar después del incremento del 9% publicado a última hora del viernes en el Boletín Oficial.

El fin de semana, voceros del Ministerio de Economía aseguraban, golpeados por el traspié político, que el debate de fondo era económico, y que lo más justo era evaluar la disputa por el resultado final del descongelamiento tarifario que el ministro quiere imponer a través de un programa de segmentación que, juran, Basualdo nunca terminó.

Kicillof, un protagonista central de la pelea, dio su opinión el lunes: "Si se habla de un aumento, no puede superar al que se estableció del 9%, esa discusión ya está saldada".

Resilientes, después del acto, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se subieron juntos a la combi y visitaron un vacunatorio después del acto de entrega de viviendas en Ensenada.

El dilema es el alcance de la unidad obligada de este miércoles. Y hasta cuándo durará la tensa calma consensuada, hasta ahora, por los principales actores de la coalición de gobierno.

"Algunas de las medidas y decisiones recientemente adoptadas parecen indicar un avance de la parte menos racional del equipo económico, especialmente tras la aceleración inflacionaria sorpresiva de marzo-21. La volatilidad podría volver a cobrar protagonismo frente a una salida del ministro de Economía", es uno de los puntos salientes del escenario local del informe de esta semana de una reconocida consultora económica. Se titula "¿El fin de la tensa calma?".

Federico Mayol

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