Lunes, 23 Enero 2023 11:56

La Argentina pujante y un Presidente de la Corte Suprema durante 25 años: Antonio Bermejo - Por José María García Arecha (h)

Escrito por José María García Arecha (h)

La Argentina está conmovida por lo que muchos creen equivocadamente que es sólo una intención de distracción, el pedido de enjuiciamiento y destitución de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Más allá de los claros y firmes alegatos de los especialistas en Derecho Constitucional, de sectores empresariales, de la cultura, y de las Relaciones Internaciionales, no se señala con claridad que hubo un país que después de 1853 dictó nuestra Constitución Nacional que en 1860 selló la norma que dio inicio a la gobernabilidad de toda la Nación, y se empezó a construir un proyecto con generosidad y patriotismo, con desarrollo económico, educativo y cultural, y que podríamos simbolizar en las presidencias, entre otros, de Urquiza, Mitre, Sarmiento y Avellaneda.

Vale la pena destacar la continuidad de las sucesivas gestiones, y en lo que a las autoridades judiciales se refiere hay un hecho que simboliza el refrán “todo significa todo”. La Constitución debe ser respetada siempre, y las autoridades del Poder Judicial deben mantenerse apartadas de los vaivenes políticos que surjen en el devenir político de la Nación.

Vaya como ejemplo el Dr. Antonio Bermejo, designado integrante de la Corte por el Presidente Roca en 1903. El tribunal lo eligió Presidente en 1905, y permaneció en dicho cargo hasta su muerte el 19 de octubre de 1929,

ejerciendo su cargo en forma ininterrumpida durante las Presidencias de Roca, Quintana, Figueroa Alcorta, Saenz Peña,, Yrigoyen, Alvear y finalmente la segunda Presidencia de Yrigoyen.

Sirva esto para pensar que fue en este período que ocurrió el tremendo desarrollo económico, social y educativo, simultáneamente con las comunicaciones gracias al Correo y al telégrafo. En síntesis, una convocatoria permanente a los habitantes del mundo que quisieran vivir en suelo argentino.

Nada es producto de casualidades a medias, nuestro territorio se inundó de puertos, fábricas, empresas y destilerías de combustibles. Para no ser reiterativo, la Argentina era entonces el país más importante de América Latina e integrante activo de la comunidad internacional de su época.

Que nadie se haga el distraído; estamos al borde del precipicio. Sepamos transmitir esta realidad que incluye a todos, desde el más poderoso hasta el más humilde.

(#)Ex Senador de la Nación

(UCR-CABA)

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