Lunes, 13 Noviembre 2023 22:50

¿Einstein estaba equivocado? - Por Guillermo Javier Nogueira

Escrito por Guillermo Javier Nogueira

La madrina de mi padre, paisana de mi abuelo en la Coruña  y mujer de fortuna en nuestro suelo, oficiaba de consejera del ya viejo Ramón. “Muchas lecturas no son buenas pues calientan la cabeza”, dijo un día, y el enérgico pero poco reflexivo abuelo quemó la biblioteca de uno de sus hijos mayores.  

Por suerte todos se repusieron y mantuvieron el amor por la lectura y los libros que los alimentaron como buenos razonadores, caminantes de la diversidad de ideas y experiencias que nos pasaron a sus hijos como el legado sagrado.

Deambulando por mi biblioteca a prueba de malos consejos, un tanto preocupado o más bien indignado por nuestra actualidad, buscaba algún referente en el pabellón de las ciencias donde siempre Borges, astutamente, me señala algún texto en esa Babel encantada.

Encontré palabras como: son incorregibles, alusiones a cegueras que le pertenecen, que Arlt corrobora pues sospechaba  no son de los ojos. Unas  neuronas-estantes  más allá: Dios no juega a los dados con el universo, la estupidez humana es infinita, sin dudas, no así la del universo y por ello pretendemos obtener resultados diferentes repitiendo las mismas acciones, ignorando las circunstancias que, consternado pero irónico, y guiñándome un ojo casi me grita Einstein. Ortega y Gasset nos mira y apostrofa: ya se los dije soy yo y mis circunstancias, omitiendo el ¡estúpido! que popularizara 

Bill Clinton en el norte.  Estuve por decir: Yo argentino, imitando a nuestras glorias del fútbol cuando luego de una feroz patada (puntapié no califica),  levantan la mano y ponen cara de yo no fui. Enseguida me di cuenta que me cabían las generales de la ley, en este caso por ser tropezadores seriales de la misma piedra, culpando a la piedra por su insistencia en permanecer allí, en nuestro paso.

Rebuscadamente podemos encontrar algunas partículas de verdad culpando a la piedra; hay corazones de piedra, caras de piedra, cabezas dura como piedra, e hilando fino la piedra objeto puede tanto determinar al sujeto portador de cara, corazón y cabeza/cerebro, como ser determinada por él con su cincel. Hasta este momento  jugaba, asociando imágenes, ideas representadas y amalgamadas en el lenguaje.

En una esquina aparecen Oski, Fontanarrosa y algún ejemplar de Tía Vicenta, oigo a Carlitos  Balá y sonrío cuando respondía a “estúpido” con un orgulloso  : “pero limpito”  o se oponía enérgicamente  a alguna imposición  con   “la libertad es libre”,

Estaba en eso cuando la realidad me abofetea; me invade , más bien me inunda y zamarrea, con periodistas, políticos,  supuestos hombres de ciencia y opinólogos a la violeta, que  tratan de hacernos  creer,  a  veces,  imponer en otras, una  ópera berreta (argentinismo apropiado) de la que son autores y actores sin importarles el público, los ciudadanos, a los que nos asignan apriorísticamente el papel de meros espectadores. Hay elecciones, encuestas, entrevistas, debates y como en un circo leones, tigres, palomas, halcones, domadores, payasos, magos, directores, boleteros y acomodadores. Nada encaja pero se esfuerzan en el como sí; crean metáforas que terminan siendo falacias que pocos detectan.

Si hay pobreza, que no se note, estúpidos. Cantan loas al cambio pero siempre es la misma partitura, libreto y actores. Pregonan la libertad a los gritos, como amenaza, siembran el miedo buscando obediencia, y no perciben la brutal contradicción.

El último grito de la moda ahora es hacernos creer que viene el lobo o nos caemos por el acantilado; por lo tanto debemos optar: lobo o acantilado. Jugando con el lenguaje nos aleccionan que en la primera vuelta se elige y en el balotaje se opta. Si no hacemos eso, somos unos ignorantes o sujetos desaprensivos e irresponsables.

Pensando un poco, es cierto que en una primera instancia elegimos, pero el valor de la elección está dado por el número de posibilidades que llamaremos grados de libertad. Será mejor cuanto más variantes tengamos para elegir y entre cuantas más podamos encontrar la que mejor se ajusta a las necesidades y a la realidad según nuestro saber y entender individual. Nos va la vida en ello y la libertad sin la cual no merece ser vivida.

Si el conjunto de la sociedad trata algunas opciones  estadísticamente como mayorías y minorías, descartando como perdedoras a las que superan un valor preestablecido como límite supuestamente justo y consensuado, cosa no siempre cierta o correcta (estilos de gobierno, juntas electorales, tipo de votación, etc.) se puede  llegar  entonces a la opción entre dos posibilidades finales y únicas que no representan al total de la población o al menos a la mayoría. Los no participantes, los que no se sienten representados, los que perdieron,  ya no “existen”, carecen de valor por sí mismos.

Elegir implica mucha libertad y posibilidades, en cambio optar es su contracara, sólo dos posibilidades y un grado de libertad nulo o casi nulo: lobo o acantilado. Fenómeno estudiado en las neurociencias como toma de decisiones, funciones ejecutivas y en la filosofía como la no resuelta definición del libre albedrío. Convergen allí una vez más ambas disciplinas.

¡Eureka¡ ahora entiendo por qué fui a parar a la biblioteca: la estupidez, los dados, la piedra error reiterativo, la ignorancia, el orgullo mal aplicado de ser limpito cuando hay que ser inteligente y asumirse como humano en contexto, la libertad que debe ser sin dudas libre de tener y utilizar y la estadística a veces falaz cuando nos quieren hacer cree que los dados la representan y son el azar inapelable de una realidad elusiva.

Nuevamente Borges sospechando que el azar puede ser solo nuestra ceguera constitucional  para la totalidad. Todo se precipitó después de ver el debate de los candidatos a presidir nuestra nación. No creo haya ayudado a una elección racional.

Los medios lo presentaron como un combate incluyendo metáforas boxísticas. Recuerdo escuchar la voz del asistente en un rincón pidiéndole a su pupilo que atacara sin cesar para “no dejar pensar” a su oponente, omitiendo decirle que eso le pasaría a él de todos modos e irreversiblemente si seguía boxeando y recibiendo golpes. Coincidían el asistente y los analistas políticos. A eso se había dedicado exitosamente el lobo/tigre. Un puño contra un cerebro que además había sido aleccionado por el asistente para que no usara los puños como por naturaleza le era habitual. 

El lobo/tigre se mostró tal cual es y por eso estaba allí, aunque disimulaba como si fuera caperucita, el acantilado/halcón tratando de parecer un puerto refugio y calma en la tormenta/paloma de paz y razonabilidad, cuando es eso, un acantilado/halcón, borde de riesgo por posibilidad de la caída e imprevisibilidad de las consecuencias, cazador de alto vuelo.

¿Einstein, se habrá equivocado  al suponer que había un Dios creador de un universo tan preciso y no un chambón  jugando a los dados y apostando a la casualidad? 

Mirando la Argentina, su historia y sus líderes del último siglo hasta ayer, parece que realmente jugaba ¿juega? a los dados. Todo parece suceder de carambola, éxitos y fracasos,  que homologan erróneamente con la invisible y libre mano del mercado ante el cual ambos se arrodillan, pues es su dios, no invisible para ellos pero sí para “la gilada”.

A la marchanta decíamos de niños Saramago es más lapidario y dudando de la existencia de un Dios creador, lo disculpa diciendo que por apurado y hacer algo tan difícil y complejo en solo 7 días, le salió bastante mal. Abandono la teología y  atribuyo la responsabilidad a los líderes elegidos algunas veces, autoelegidos  en otras, de la chatura e ignorancia junto con la pobreza material y ética, con la cual han sido creados y han contribuido a crear en la sociedad de su tiempo, círculo viciosos autoreplicante; han tenido y son pobres maestros y peores ejemplos.

No repitamos el error de mi viejo y querido abuelo Ramón siguiendo malos consejos de una supuesta sabia persona que lo impulsó literalmente a una burrada. Es evitable pues los libros no muerden, son amigos fieles y veraces, siempre disponibles en un estante o en la memoria, siempre dispuestos a ayudar haciendo pensar, crear o corregir.

Está demostrado que son muy confiables, pues su perdurabilidad ya se demostró garantida por siglos, milenios de escritura consolidada en piedra, pergamino, papiro o papel, cosa que parece flaquear en los medio digitales. Babel es una biblioteca imaginaria pero posible a pesar de su aparente inconmensurabilidad, como Einstein y con todo respeto, no estoy tan seguro de la nube.

Mar del Plata 13 de noviembre del 2023

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Médico Neurocirujano,

Licenciado en Psicología

 Autor de El niño Problema y La era del neuroTodo

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