Jueves, 04 Abril 2024 10:08

Enfermo grave, diagnóstico correcto, tratamiento torpe - Por Guillermo Javier Nogueira

Con el riesgo de las metáforas y el sesgo personal,  no puedo evitar pensar que esto es lo que nos está sucediendo a los argentinos y también a buena parte de los habitantes de este planeta.

Ya no podemos ignorar que existe un vínculo muy estrecho y determinante entre los componentes múltiples y variados de esa falsa totalidad que llamamos universo y realidad.

No podemos ignorar, pero somos ignorantes, con el agravante que muchas veces somos ignorantes de la peor manera al ser ignorantes de nuestra propia ignorancia. Reconocer lo que no sabemos, incluyendo la sospecha que hay cosas que no llegaremos a conocer nunca puede tener un lado positivo haciéndonos más humildes y modestos en nuestros “descubrimientos” y aprovechar la inquietud producida por lo ignorado, llamada a veces misterio, en otras enigma, pero que en esencia es incertidumbre; punto de partida de la curiosidad/inquietud que nos lleva, nos mueve, en pos de conocer y saber para poder pensar, decidir y actuar.

Saber es poder y el que no sabe es como el que no ve, decían mis mayores. Los físicos actuales que juguetean con las matemáticas y las leyes que gobiernan el nivel más básico de la materia, más allá de nuestros sentidos, ponen paños fríos al reduccionismo cientificista.

Advierten que no conocemos mucho más de un desilusionante 5/10% de todo lo existente en el universo. Eso se complica si reconocemos que no estamos seguros de cómo es el universo o si es único o múltiple. Los filósofos juegan el mismo partido pero con distintas reglas y herramientas. Lo maravilloso es que convergen buscando respuestas a las mismas sempiternas preguntas.

Los sacerdotes, brujos y chamanes  disimulan la búsqueda y erigen un misterio inexplicable e inexplorable como respuesta incuestionable que aplaca las inquietudes y concentra el supuesto saber y poder en sus manos. Convergen pero en otro sentido, en principio beneficioso como son la paz, la calma que brinda la solidaridad y la esperanza.

El problema en realidad es que toda esta disquisición surge de un animal extraordinariamente dotado y perfeccionado evolutivamente que se humaniza al desarrollar una mente con la que piensa y así explora, imagina, crea, inventa, evalúa, comunica. También habla y escribe y así seduce, convence, dialoga, negocia, miente, pelea, ama y odia, todo al mismo tiempo o alternativamente y en proporciones variables.

La ignorancia suprema es que al reconocer ignorancias y tratar de hacerlas desaparecer es ignorante de cómo es que lo hace. Sí puede decir para qué, tal vez porqué  suponiendo objetivos y sentido. ¿Mecanicismo o  aleatoriedad?  La pregunta de fondo, como sucede frecuentemente, la expresa  Borges en su poema Ajedrez: “Dios mueve al jugador, y este la pieza ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y  tiempo y sueño y agonía? Desperté angustiado por una pesadilla acerca de perder la vista,  que ya en la vigilia interpreté como temor a la invalidez  enmascarada  de ceguera.

El temor, la angustia en realidad se fue acumulando con el bombardeo de noticias  que, como seres humanos del común, es decir con cuotas acotadas de libertad y lejos del poder real nos hacen sentir como prescindibles, insignificantes y abandonados a los avatares esencialmente económicos y culturales creados por los mismos que pretenden aportar la solución, se declaran sabios e inocentes y endilgan responsabilidades sistemáticamente en los otros; esa es la invalidez que siento/sentimos.

Peor aún, ante la habitual mendacidad e hipocresía de los poderosos, todos incluidos (“all inclusive”), en un pase de magia tratan de hacernos creer que algo está bien y es lo único que puede hacerse aunque nos produzca dolor e inclusive nos destruya por el simple hecho de haberlo anticipado; ahí estaban la ceguera y Borges . Falso lema tipo “el que advierte no es traidor”, “no lo vieron”, con final tipo “calavera no chilla”.

De ese modo se esgrimen como herramientas apropiadas motosierras, licuadoras y se ignora o maltrata al otro sin reconocer que puede tener razón y que sufre. Por supuesto no comparten las vicisitudes de aquellos a los que dicen salvar de las consecuencias generadas siempre por algún otro. Cito una frase muy difundida  que los describe: “¿pero…la mía está?

Tristemente nos deshumanizan tomando a las personas por algoritmos, planillas Excel, costos y beneficios, productivos o desocupados, mientras tienen ingresos incalculables, ocultos, inexplicables o de privilegio. Lo que estamos presenciando entonces es una tragedia en curso.

La angustia, las pesadillas son la manera en que nuestra mente, más allá de la razón y la conciencia, nos advierte del peligro. Si despertamos podemos razonar y con suerte y ayuda interpretar y actuar inteligentemente para  decir basta de mentir, no tratar de “dormirnos”, no aludir al pensamiento mágico auspiciado por pastores de diversos credos induciendo un modo de pensar y tratar la realidad especulando con  la necesidad humana de creer para existir.

Necesitamos que nos reconozcan  como  otro semejante, dialoguen, debatan, acuerden y no negocien  jugando   toma y daca de sus intereses personales o sectoriales. Compartan los sufrimientos, la pobreza y el dolor, en vez de predicar desde el confort de sus propios privilegios. Así tendrán autoridad y credibilidad.

De seguir como hasta ahora tendremos una reentrada  a otro ciclo de degradación, sufrimiento y pérdida de confianza, que pavimentará el camino de regreso del mismo perro pero con diferente collar. Oficialismo y oposición están en una situación espejo de descomposición, desconcierto e ignorancia de los tiempos que corren en el mundo y en nuestro propio país al que dicen servir y amar. Hay muy pocas excepciones entre los dirigentes de todo tipo y por suerte numerosas en las nuevas generaciones que han podido  ser educados desde la autoridad y la sapiencia.

Ellos serán los detectores de falacias, relatos y adoctrinamientos y si su inmunidad es suficiente podrán, dentro del juego democrático, producir y colaborar para generar los cambios necesarios en paz, con justicia, equidad y sensibilidad. Así  como al comienzo mencioné las grandes preguntas que convergen en dilucidar lo humano de los humanos, su poder de abstracción y razonamiento inteligente, dejo para los potenciales lectores la pregunta.

¿Cómo es que el poder real está en manos del mundo de los negocios, y el formal en manos de una dupla vinculada por la hermandad, en la que el miembro elegido por el voto llama jefe y otorga funciones y poder al otro que no  ha sido elegido? ¿Cómo es que la persona primera en la sucesión de poder habla despectivamente de su superior al que considera parte atrapada en el medio de un  sánguche, quizás sin advertir que el verdadero medio del bocadillo es ella misma, a menos que piense o sea llevada a pensar en elaborar  su propio sánguche?

Si se piensa un poco en esto veremos que la respuesta es compleja, no puede ser circunstancial, es difícil, tal vez imposible ahora, pero reiterando a S. Kovadloff “imprescindible”. Puede ayudar “Les Luthiers” con su divertida parodia sobre la Epistemología” y Tato Bores adaptado a mis circunstancias y en vez de “Good Show y Vermouth con papas fritas”, prepare un calmante té de tilo y una humilde tostada de pan viejo.

Médico Neurocirujano, Licenciado en Psicología

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Autor de “El niño problema” y “La era del neuroTodo”

Editorial Miño & Dávila  

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