Viernes, 04 Octubre 2024 07:36

El Nuevo Periodismo Militante: Libertarios en la Trinchera (Ninguno por amor, Nadie Gratis) - Por Ricardo Raúl Benedetti

El escenario del periodismo político en Argentina está mutando, y lo hace a una velocidad vertiginosa. Los nuevos soldados en esta batalla no son los viejos cuadros K del estilo «678», sino las flamantes tropas del periodismo militante libertario.

¿Dónde los encontrás? Están en las redes y canales de streaming, sí, pero su verdadero campo de juego son los medios tradicionales: radio, TV abierta y cable. Se autoproclaman independientes, pero están más alineados que el ejército en el desfile del 9 de Julio, saludando al presidente arriba de la tanqueta. ¿Querés identificarlos? Te doy una guía rápida:

1. Ataque constante al ‘tren fantasma’ kirchnerista

El 80% del tiempo lo dedican a destrozar al kirchnerismo. Pero no es por pura vocación anticorrupción o indignación genuina; lo que buscan es mucho más estratégico:

Elevar al kirchnerismo como único rival digno de Milei.

Es una suerte de simbiosis mediática, donde el «mal absoluto» que representa Cristina y su séquito es necesario para que Milei tenga un adversario a la altura. ¿Con quién más podría confrontar Milei en elecciones, con tanta efectividad? Este escenario es clave en la narrativa libertaria, que desprecia fuertemente a la oposición republicana dialoguista, no sólo a la UCR sino más bien en especial al PRO y a la figura de Mauricio Macri. Cualquier intento del PRO de actuar en desacuerdo con Milei se castiga al asociarlos con el kirchnerismo, sellando una polarización conveniente:

Milei versus el tren fantasma. Y si el PRO no está del lado de Milei, entonces es cómplice de los K.

2. El mantra del miedo: «Cuidado que vuelven»

Es el eslogan que usan para agitar la polarización. Te lo repiten hasta el cansancio:

«ojo con los K, que pueden volver»

Este mantra instala una falsa dicotomía en la que pareciera que la única alternativa viable para evitar el regreso del kirchnerismo es abrazarse a la figura de Milei. ¿Y la oposición crítica? Bien, gracias. Queda invisibilizada, como si no existiera otra opción entre el libertarismo mesiánico y el tren fantasma del kirchnerismo.

3. Deslegitimar a la oposición dialoguista

Aquí es donde sacan las garras. Cada vez que la oposición dialoguista, particularmente el PRO o Mauricio Macri, se atreve a desafiar la línea mileísta, el ataque es feroz. El «triángulo de hierro» libertario se asegura de despreciar cualquier acción o postura que no esté alineada con el dogma de Milei. Si Macri o el PRO se desvían de este camino, automáticamente se los acusa de ser funcionales al kirchnerismo:

«¿Cómo vas a votar con los K?», «¿Cómo vas a marchar con ellos?» Y claro, la joya de la corona: «No les hagan el juego a los K, que pueden volver».

El objetivo es someter a toda la oposición bajo el mando único de Milei, licuar su identidad partidaria y desaparecer cualquier disidencia. Así nacen las afirmaciones lapidarias:

«el PRO ya no existe más, todo está en LLA»

Y lo afirman deliberadamente como si todo lo que no sea libertario estuviera automáticamente alineado con el tren fantasma.

4. Suavidad calculada con el poder real

Cuando tienen que criticar a la casta peronista en funciones, los golpes se transforman en caricias. Dejan caer una que otra frase de compromiso, para no perder credibilidad con su público, pero enseguida vuelven a lo suyo: atacar a la oposición crítica. Es casi como un pacto no escrito. Le pegan a los K solo lo justo y necesario, lo demás es fuego a discreción contra cualquiera que se atreva a criticar a Milei. Y todo esto con una sonrisa de independencia, mientras sus verdaderas lealtades están más que claras.

5. Invitados «independientes» que son cualquier cosa menos eso

Prestá atención a los invitados. Cada vez que en los programas de debate de este periodismo tradicional que todavía se venden como independientes, convocan a opinar o entrevistar, los rostros son predecibles. Por un lado, periodistas militantes libertarios (Encima alguno que otro extranjero) que se presentan como analistas imparciales, y por otro, influencers que repiten el catecismo mileísta sin pudor alguno.

Pero lo más interesante es la aparición estelar de los políticos conversos, esos que hasta las elecciones generales de 2023 se autoproclamaban republicanos de pura cepa, defensores de la democracia y de los valores institucionales. Hoy, como si nada, han dado un giro de 180 grados y dan la vida por Milei lustrándole los borcegos cada vez que pueden, y a su gobierno de las fuerzas del cielo.

Son los nuevos cruzados de la «libertad», dispuestos a dejar en el olvido cualquier atisbo de su historia política como si el país hubiera nacido el 10 de Diciembre del 2023.

Estos conversos son los más fervorosos en sus nuevas posiciones, porque saben que deben demostrar lealtad total al nuevo líder si quieren sobrevivir o ligar algún caramelo. Se han entregado al relato de que Milei es el único capaz de salvar a la patria, y están dispuestos a inmolar sus propias convicciones políticas para demostrarlo. Los ves en los medios defendiendo lo indefendible, buscando desesperadamente ser los más ortodoxos en el culto libertario.

6. La farsa de la «libertad de expresión»

El nuevo periodismo militante se presenta con una versión «más ampliada de libertad de expresión», cuando en realidad es todo lo contrario, ya que jamás se ocupan seriamente de los ataques organizados en redes sociales, comenzados por el mismo presidente, hacia el verdadero periodismo independiente y crítico.

Recordemos sus palabras durante el acto en Parque Lezama, donde lanzó una arenga furiosa y violenta para que sus tropas ataquen de inmediato: «Acá tienen los trolls. Periodistas corruptos, ensobrados. Son los que muestran la realidad que ustedes nunca dejaron ver por tener el monopolio de los micrófonos». Los militantes, entusiasmados, comenzaron a gritar «¡hijos de puta!». Entonces, Milei, sin filtro, arremetió: «¡Escuchen periodistas ensobrados lo que la casta siente por ustedes!». Con ese tipo de señal, el mensaje es claro:

la crítica será barrida, y todo lo que no se alinee será considerado enemigo.

Este es el nuevo periodismo militante, y no es difícil identificarlo. Se presenta como una nueva ola de libertad de expresión, pero su agenda es clara: construir un relato polarizador donde sólo existan dos jugadores en el campo, Milei y el kirchnerismo. Cualquier otra voz será silenciada, absorbida o destruida en el proceso. Y mientras tanto, los conversos, los influencers y los periodistas que juran ser independientes, continúan siendo los peones de una estrategia cuidadosamente orquestada.

Fuente: www.ricardobenedetti.com

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