Lunes, 10 Marzo 2025 08:05

Karina Milei: ¿La nueva «cajera» del poder en Argentina? – Por Ricardo Raúl Benedetti

La historia argentina parece condenada a repetir sus peores capítulos. Tras años de denuncias de corrupción en el kirchnerismo, hoy nos enfrentamos a un nuevo escándalo que sacude los cimientos del gobierno de Javier Milei.

Su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, está en el ojo de la tormenta por presuntos casos de tráfico de influencias y cohecho relacionados con la promoción de la criptomoneda $LIBRA.

El escándalo de la criptomoneda $LIBRA

El 14 de febrero de 2025, el presidente Javier Milei sorprendió al país al promocionar en sus redes sociales la criptomoneda $LIBRA. Lo que inicialmente se presentó como una innovación financiera pronto se convirtió en un escándalo mayúsculo. Chats filtrados en la deep web revelaron que Hayden Davis, creador del token y titular de Kelsier Ventures, alardeaba de haber «comprado» acceso al círculo íntimo del presidente a través de pagos a su hermana, Karina Milei. «Le envío dinero a su hermana y él firma todo lo que digo y hace lo que quiero», habría afirmado Davis.

Denuncias y pedidos de interpelación

Estas revelaciones desencadenaron una serie de acciones legales. Diputados de la Coalición Cívica, Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, presentaron una denuncia penal contra Karina Milei por cohecho, tráfico de influencias y violación de la Ley de Ética Pública. Según el escrito, Karina, en su rol de secretaria general, manejaba la agenda presidencial y habría solicitado sobornos para concertar reuniones con el mandatario.

Además, en el ámbito legislativo, seis diputados nacionales de Encuentro Federal solicitaron la interpelación de Karina Milei para que explique su posible implicancia en la coordinación de reuniones relacionadas con la promoción de $LIBRA. Este pedido también incluyó al jefe de Gabinete, Guillermo Francos; al ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona; y al portavoz presidencial, Manuel Adorni.

El rol de Karina Milei: ¿La «cajera» del poder?

Las acusaciones contra Karina Milei no son aisladas. El orfebre Juan Carlos Pallarolls declaró que, al solicitar una reunión con Javier Milei, fue derivado a Karina, quien le habría pedido un depósito de 2.000 dólares para concretar la audiencia. Estas prácticas evocan recuerdos de anteriores administraciones donde el tráfico de influencias y la corrupción eran moneda corriente.

La dirigente opositora Elisa Carrió no dudó en comparar esta situación con las peores épocas del kirchnerismo, afirmando que «la historia se repite, ya sea con kirchneristas o ahora con mileístas». Carrió señaló directamente a Karina Milei como la «cajera» del actual gobierno, recordando prácticas similares en administraciones anteriores.

Conclusión: ¿Un cambio real o más de lo mismo?

La promesa de una nueva política, transparente y al servicio de la ciudadanía, parece desvanecerse ante las denuncias que involucran al círculo íntimo del presidente. La concentración de poder en manos de familiares, la falta de controles y la opacidad en la gestión pública son señales alarmantes de que, una vez más, la historia podría estar repitiéndose.

Es posible que la mayoría de los argentinos que tuvieron fe sin pruebas de eficiencia votaran a Milei en el balotaje y ahora vean con fuertes dudas estos eventos sospechosos de corrupción. Si a eso le sumamos los avances contra las instituciones—como el empecinamiento con Lijo en la Corte Suprema—o la traición a Ucrania en favor de Rusia por el sometimiento ideológico de Milei a Trump, el panorama se torna aún más preocupante.

Depende de todos nosotros tomar rápida conciencia y salir del péndulo que nos arrastra de la corrupción kirchnerista a la corrupción mileísta. Es hora de elegir con racionalidad y eficiencia, de construir un espacio político que no esté atado a liderazgos mesiánicos ni a fanatismos destructivos. Las personas adecuadas para esa nueva coalición existen. Hagamos fuerte nuestra voz para que depongan intereses personales y prioricen el bienestar colectivo. Se puede.

Fuente: www.ricardobenedetti.com 

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