Frente a lo que vemos actualmente donde el cruce de agravios y disparates, la búsqueda del barro, etc., en vez de soluciones pareciera que inunda la desazón de todos los argentinos.
En las próximas elecciones no se elige presidente o vicepresidente de la República, tampoco gobernadores o intendentes. Hubo múltiples elecciones provinciales y el pueblo se ha expresado, quizás con un problema que preocupa: en algunos lugares una gran ausencia electoral pero siempre superior los votantes al 50 por ciento. En general, los buenos gobiernos locales han refrendado con un triunfo su condición de gobernantes.
Llama la atención los gobernadores que toman virulencia en sus ataques defensivos pensando por ahí en la candidatura presidencial, como legisladores que anuncian su candidatura encabezando las listas pero en su condición también de futuros gobernantes.
En el comienzo del actual gobierno hubo una coincidencia casi unánime de todos los argentinos: el desafío en serio del país era recuperar la confianza interna y del exterior, fuente de donde podían ingresar fondos para que hubiera radicación, desarrollo industrial, agropecuario, ganadero, de pesca, producción minera. Hasta ahora, concretamente, no se ha dado nada y, fundamentalmente, nada que sostenga que se recuperó la confianza en la República Argentina en el exterior y de los argentinos internamente.
El fondo del problema es que acá se ha instalado un funcionamiento de los poderes que no se acerca a la voluntad de los que constituyeron la Nación. Se gobierna como único caso por lo menos en América: sin presupuesto nacional, como si el Poder Ejecutivo fuera el dueño de los fondos que aportan todos los ciudadanos con su esfuerzo y sus tributos, que recauda el gobierno nacional. Nadie sabe cuál es el destino puntual que se da ni quién lo decide.
No hay presupuesto desde antes que se iniciara la gestión de este gobierno y los últimos anuncios fueron reiterados: se hace un presupuesto que se envía y se vota, o si se modifica.
Otra barbaridad es que no se puede permitir que una ley que regula los DNU sea una super ley, que no cumple el requisito que lo tengan que votar las dos cámaras y ser promulgada; pero aceptan que una cámara reúna un tercio para su rechazo y queda vigente: es una actitud casi feudal.
¿Qué se va a hacer si se gobierna sin presupuesto violando hasta las propias causas y los acuerdos que dieron origen a la constitución de la Nación?
Senador CABA-UCR (MC)


El gobierno no ha logrado la recuperación de la confianza interna, cómo símbolo baste mencionar la pelea entre las provincias de Buenos Aires y Río Negro por el gasoducto. 