El lenguaje permite simbolizar, tramitar nuestras sensaciones y hacer visible, cognoscible, nuestro pensamiento reflejando la realidad de la mejor manera posible. No es siempre suficientemente bien valorado. Un tanto a la ligera podría decir que se habla como se piensa y viceversa. Su manufactura cerebral hace que exista coherencia entre pensamiento, palabra y acción, lo que no es igual que veracidad. Por eso se puede mentir. Los lapsus, los actos fallidos son muestra de ello y las máscaras, el maquillaje, la vestimenta, los adornos, la decoración, la actuación, el arte, son formas de transmitir, comunicar, denotando u ocultando. Representa nuestra capacidad máxima de abstracción y por eso es el indicador más sensible de pobreza cognitiva Independientemente de sus causas.
Se discute si es innato en tanto a la predisposición o si es íntegramente adquirido. En el primer caso se valora lo biológico como lo esencial, en el segundo lo cultural. En realidad depende de ambos. Hay una carencia esencial cuando ante lo novedoso el habla, la lengua, no ha dado a luz una nueva palabra que diga y represente lo que hasta ese momento era inefable por desconocido. Por eso se dice que el lenguaje está vivo, cambia, se adapta.
Las metáforas son un buen ejemplo: decir para dar a entender aquello para lo que no hay palabras aún. Usamos lenguajes diversos para comunicarnos y eso hace a la vida social civilizada. La riqueza del mismo y el uso apropiado permiten el diálogo, el respeto, el debate, el consenso, la enseñanza, la advertencia y expresa los grados de libertad de una comunidad y de cada individuo. Esto es así porque con él se puede manipular, hacer creer y de ese modo instalar una cárcel sin rejas.
Así como no hay malas palabras, sino uso inapropiado o pobreza para poder decir mejor, es ingenuo creer que el cambio de una letra o el uso de eufemismos es por sí mismo portador de reivindicaciones y justicia.
Sigue nublado, casi no hay pájaros revoloteando y debo ir por más café. De regreso me pregunto por qué este recorrido. Respuesta fácil tipo segunda selección: por mi estado de ánimo. El café se metaboliza y aparece esa vocecita superyoica y me susurra: no macanees, decí algo mejor….
Es verdad. Aparece el título. Profesionalmente y como investigador estaba acostumbrado a ver lenguajes pobres, alterados, incluso casi inexistentes. Mi preocupación era y sigue siendo esa pobreza injustificada en sujetos sanos, víctimas de falencias educativas generalmente ligadas al medio socioeconómico bajo desde la infancia, y desde sus progenitores. Usábamos en la Cátedra la expresión “la pobreza engendra pobreza” ya que “el que no sabe es como el que no ve” y “saber es poder”, en el sentido de poder hacer inteligentemente.
Como “en la cancha se ven los pingos”, es en la cancha educativa y laboral y por ende en el desarrollo y progreso de una comunidad donde se ven las falencias educativas. Están representadas por un lenguaje limitado, precario. Si recordamos el vínculo con el pensamiento, no es necesario mucho más para entender dónde estamos, que nos pasa como sociedad, en este lugar particular, nuestra nación.
“Sobre llovido mojado”. Mirando los medios de comunicación, la situación es más grave aún. Aparecen periodistas, panelistas, invitados todos vociferando y hablando al mismo tiempo. Eso significa quebrar el principio básico de la comunicación que es la escucha junto al valor del silencio como mensaje. Poner en primer lugar la sexualidad y la seducción usando como periodistas a presentadores o miembros de la farándula de ambos sexos, que distraen la atención con sus atributos corporales, vestimenta y maquillaje, más que con los intelectuales.
De esa forma el mensaje puede pasar desapercibido o sobrevalorado y así desinformar. Lo peor es ver y escuchar a periodistas ya reconocidos muy exaltados, fuera de sí, utilizando un lenguaje soez, pobre en contenido, dirigido desde la irracionalidad emocional a la irracionalidad del público. Incluso me apena cuando el poseedor de un medio propio, que alardea de ser licenciado en filosofía, lo que supuso lo habilitaba para criticar a un verdadero filósofo y poeta, mientras toma mate dice no tener palabras para explicar hechos de actualidad evidentes y previsibles para todos menos para él. Lo hace con expresiones que mi abuela diría propias de un carrero. Se lo ve exaltado, apenado, desconcertado, lo que no le impide opinar y dar consejos.
Agrava aún más el hecho que no habiendo sido nunca muy objetivo o al menos imparcial, basa su desconcierto y su enojo en información que oculta, que afecta a un poderoso al que lo liga una amistad personal. Oscila en la ambivalencia de decir no me o no nos vamos a callar y al mismo tiempo alude a lo que oculta con un no sé, no me puedo explicar. Termina aludiendo a violencias proveniente de un grupo opositor a su referente, frente a las cuales sugiere, pregona, que hay que “estar curtido” y responder no huir.
Entra en un verdadero galimatías emotivo en que rechaza la violencia tanto como la huida, sospecha o sabe, pero no habla a pesar que amenaza con no callarse. Suena a mensaje encriptado y direccionado, cosa que se supone un periodista no debe hacer. Puede informar y separadamente opinar permitiendo que el público saque sus propias conclusiones. Hay un desliz peligroso entre información, opinión y propaganda. Esta última tiene intencionalidad, objetivo y beneficios. Una evolución lamentable porque opaca y anula otras buenas aptitudes que solía tener y que lo llevaron a la popularidad y el éxito
Alguien descubrió el término “tábula rasa” y ahora muchos lo usan para criticar a los candidatos que pertenecientes a un partido pasan a otro que los acepta sin tener en cuenta su militancia y antecedentes previos. Lo usan pretendiendo dar imagen de cultura y veracidad pero a modo de la expresión vulgar “borrón y cuenta nueva”. Una especie de perdón tipo “a caballo regalado no se le miran los dientes” Hete aquí que tábula rasa no significa eso, Tanto en su versión Aristotélica como en la moderna de Locke se refiere a la inscripción de los conocimientos en una tabla o página en blanco donde no hay nada preexistente, ni borrado. En realidad apuntaban en contra de lo innato del conocimiento y al valor de la cultura en su inscripción en la tabula rasa de la mente. En el barrio dirían ignorancia al palo, en la academia versatilidad del lenguaje. Rasa significaba raspada porque así se preparaban las tabletas de arcilla o mármol, luego madera, para grabar en ella los escritos de modo que permanecieran y pudieran compartirse a distancia.
Finalmente otro prestigioso periodista a quien admiro y respeto, en un excelente artículo utiliza una metáfora a fin de hacer más evidente y comprensible nuestra actualidad. Entiende que la situación y turbulencia de estos últimos tiempos es producto de la elección inapropiada de un conductor carente de las capacidades para esa tarea. Sería una elección irracional por la apelación primaria a lo emocional, la acción sin miramientos en vez de la inteligencia, la sabiduría y la vocación de diálogo y consenso. Explica esa elección y apoyo a las falencias y fracasos, de sus antecesores que llevaron al hartazgo, repudio, y demandas de acción opuesta, rápida y contundente. En este caso se podría aplicar la idea correcta de tábula rasa, ya que el elegido carecía de antecedentes políticos; la escritura la va produciendo ahora, en el cargo. Propone el periodista entonces la metáfora del avión/nación en vuelo, que de pronto tiene problemas pues el piloto es incapaz o no sabe bien como dirigirlo al destino apropiado.
Sería un absurdo poner a cualquier pasajero sin conocimientos de aeronáutica en su reemplazo. Entonces plantea que nuestro error político ha sido equivalente a ese supuesto reemplazo, poniendo al mando alguien sin la preparación y experiencia apropiadas para tarea tan importante. Como ejemplo imaginario es interesante y útil en tanto apunta a la responsabilidad por el error de los pasajeros/ciudadanos. Como toda metáfora queda un tanto corta. Por ejemplo: si bien es correcto que tanto el piloto original por incompetente genera los errores de navegación y los pasajeros se equivocan al elegir una persona no capacitada para su reemplazo, deja de lado la posibilidad real que ese pasajero se postulara a sí mismo y hábilmente convenciera al resto de las bondades de esa decisión. En nuestro avión nación eso es lo que realmente sucedió.
Ayudado por la interesante metáfora, más café y un poco menos de bruma que me permite ver mejor las flores, me aventuro a ver si puedo completar un poco mejor el ejemplo. Imaginemos un avión real en la situación en que el piloto súbitamente fallece. El copiloto puede tomar el mando y además puede volar en piloto automático. Puede pedir ayuda al resto de la tripulación y también al aeropuerto más cercano o al de destino si está cerca y desde allí pueden guiarlo inclusive hacerlo aterrizar. Cabe también que entre los pasajeros viaje un aviador. Así planteado, lo evidente es que las acciones que implican graves riesgos están estudiadas, contempladas y previstas para minimizarlas y resolverlas.
Eso va desde al menos dos personas capaces de volar, sistemas de seguridad duplicados, automatizados, tripulación entera entrenada y comunicación eficaz tanto interna como externa para funcionar organizadamente Todo ha sido desarrollado a partir de información, conocimientos, saberes, educación, atención, razonamiento, investigación, ciencia ,tecnología, bien aplicados. El corolario son conductas inteligentes, responsables basadas en saberes. En nuestro caso todo eso está en falta con el agravante que el conductor autopropuesto comparte las falencias con el piloto original y con los pasajeros. En el vértice de estas conductas y elecciones, están la moral individual y la ética colectiva que condicionan y posibilitan todo lo demás sustentando la educación.
Un punto más a destacar es el reduccionismo excesivo productor de grietas y fanatismos que finalmente impide ver la realidad consensuada tal como es. La sobrevaloración monotemática de la economía pone a todo como mercancía sujeta a reglas de mercado; en última instancia oferta y demanda, costos y beneficios. La cuantificación y el uso inapropiado de las matemáticas hace que es lo mismo cualitativo que cuantitativo. En la primera evaluación hay valores no cuantificables y por ende no mercables: salud, educación, seguridad, justicia. Por ser excluidos del mercado es inexorablemente el estado quien debe ocuparse de ellos. Debe hacerlo de forma equitativa, eficaz y eficiente. Lo privado siempre se mueve con fines de lucro y por lo tanto condiciona el mercado. No ver esto ha llevado a la crisis actual con ribetes escandalosos no casualmente en el área de salud, donde los medicamentos por ejemplo, han dejado de ser bienes de y para la humanidad porque, la investigación y producción en manos privadas presupone un costo que debe ser resarcido con un plus llamado inocentemente ganancia razonable; en realidad mix de lucro, codicia y corrupción.
La industria farmacéutica es súper poderosa y hacen años que es trasnacional y está cartelizada. Nadie parece reparar que los humanos enfermos producen una demanda sin atenuantes pues les va literalmente la vida. No tienen poder negociador y están obligados a pagar directamente o a través de sistemas de seguros varios que también son empresas con fines de lucro. Solo el estado puede equilibrar la balanza administrando ese fondo y modelo cooperativo que son los impuestos y que por su magnitud compite con ventaja frente a las “industrias” de la salud, la educación, la seguridad y la justicia. La inoperancia de los gobiernos y su debilidad está a la vista, inclusive su poder debilitado.
La incoherencia es manifiesta, basta con mirar anuncios y programas inclusive periodísticos y culturales, que cada vez dedican más tiempo a las “tandas”, achican el tiempo de exposición valiosa con el eslogan” el tiempo es tirano”, cuando deberían decir es dinero. Peor aún, pasa desapercibido que algunos financiadores publicitan tendencias, consumos y hábitos, criticados en el mismo programa; la ludopatía y el alcohol están en primera línea, autos y motos de alta gama, gran porte e inútiles para uso ciudadano, además de contaminantes, los acompañan. En muchos casos se va legislando para regular su efecto como también el uso de celulares y pantallas; en otros países. Por casa llegamos a tener IA para copiarse o completar exámenes no solo a nivel escolar sino de graduados e medicina
Se puede educar para el poder sin más, en beneficio propio y egoísta o para el bien común en libertad y con justicia.
Si nos quedamos en las metáforas sin mejorarlas y analizarlas podemos caer en una de las tantas trampas del lenguaje, que no casualmente puede tener palabras polisémicas. Si no mejoramos el razonamiento seguiremos tomando partes por el todo, síntomas por la enfermedad, lo visible por lo real, lo parcial por lo absoluto, y lo aparente por lo verdadero.
La educación base del progreso en libertad , argentinos a las cosas de una buena y santa vez, dejaron su impronta por algunas viejas pero válidas lecturas y escuchas: Vasconcelos, Sarmiento, Ortega y Gasset sumados a mi padre.
Mar del Plata 31 de agosto 2025
Médico, Licenciado en Psicologia
Autor de El niño problema y La era del neuroTodo, I y II
Editoria Miño& Dávila


Mañana triste por gris, neblinosa y húmeda. Por aquí Santa Rosa va faltando a su palabra. Los pobres suburbanos agradecidos. Los programas informativos mostraron mapas satelitales que permitirían anticipar, pero que muchos no ven o no entienden o no pueden evitar las consecuencias. Algún cronista desaprensivo dirá “no la vieron venir” y se inundaron. 