Su mirada interpela el modelo vigente en Jujuy y propone una reorganización profunda con eje en la iniciativa privada y la participación ciudadana.
Hay momentos en la política donde las palabras dejan de ser discurso y se transforman en síntesis de una época. Cristina Guzmán parece haber entendido ese punto de inflexión. En un encuentro reciente, la ex diputada nacional volvió a posicionarse desde un lugar que combina experiencia, sensibilidad social y una vocación intacta por intervenir en la realidad jujeña.
Lejos de los estruendos mediáticos, su construcción es paciente, territorial y, sobre todo, conceptual. No se trata solo de disputar poder, sino de discutir el modelo de provincia. Y allí aparece una de sus definiciones más contundentes: “No puede ser que la máxima aspiración de un jujeño sea ser empleado público”.
La frase no es casual. Es un diagnóstico político. Guzmán observa una provincia donde el Estado, lejos de ser un promotor del desarrollo, terminó concentrando la actividad económica y condicionando las oportunidades. Un esquema que, según su mirada, desplazó al sector privado, redujo el margen emprendedor y consolidó una estructura dependiente.
En ese análisis, cuestiona el crecimiento de empresas estatales y sociedades creadas con fondos públicos que, en lugar de ampliar el mercado, lo cerraron. Casos como Xuma, proyectos vinculados a la industria del cannabis «La marihuanera» o incluso desarrollos energéticos, son mencionados como ejemplos de un modelo donde el Estado compite en lugar de facilitar.
Pero Guzmán no se queda en la crítica. Su planteo va más allá: propone una reconstrucción basada en principios. Familia, honestidad, transparencia y trabajo genuino aparecen como ejes de una sociedad que necesita reencontrarse consigo misma.
En ese camino, el rol del territorio es central. La dirigente viene recorriendo distintas localidades —como recientemente en El Talar— donde, según relata, el deterioro social ya no es una estadística, sino una realidad palpable. Allí es donde su discurso adquiere otra densidad: deja de ser teoría y se convierte en contacto directo con la gente.
“Hay miedo, hay resignación, pero también hay una demanda profunda de cambio”, interpreta Guzmán. Y en esa lectura introduce un concepto clave: el pueblo jujeño no se equivocó cuando votó libertad; lo que ocurre es que esa libertad no se expresa hoy en el plano provincial. “Nos han hecho creer que solo así podemos vivir, en un Estado que ha coartado libertades y derechos, donde solo es posible la supervivencia. Donde no hay división de poderes, solo uno.
Aquí emerge una de las tensiones más interesantes del escenario actual. Mientras a nivel nacional se impulsa un modelo de reducción del Estado, en Jujuy —según su visión— persiste una estructura concentrada, con fuerte control institucional y escaso margen para la iniciativa independiente y la opresión de aquellos que trabajan en el estado.
Frente a eso, Guzmán plantea la necesidad de una pedagogía política. No alcanza con denunciar: hay que explicar, convencer, formar y construir. Porque —sostiene— la transformación no será espontánea, sino producto de una organización con identidad y arraigo; características que son sellos en el Movimiento Popular Jujeño.
Cristina Guzmán también fue al hueso sobre uno de los puntos más sensibles del presente jujeño: las cuentas públicas. “¿Dónde está la plata?”, planteó sin rodeos. Y avanzó con una definición que busca perforar el cerco del discurso oficial: “Hace apenas tres meses sostenían que había superávit, y ahora dicen que están quebrados. Entonces acá hay una ruta del dinero, y la vamos a encontrar”. La frase no es menor. Coloca en el centro de la discusión la necesidad de transparentar el manejo de los recursos provinciales y desnuda una contradicción que, para la dirigente, no puede explicarse solo por la coyuntura.
En ese marco se inscribe el Movimiento Popular Jujeño, espacio que impulsa y que busca consolidarse como una alternativa con profundidad territorial. No como una reacción coyuntural, sino como una construcción sostenida en el tiempo.
“Jujuy tiene todo: recursos, ubicación estratégica, potencial productivo. Lo que falta es un modelo que libere esa energía”, señala. La referencia geopolítica no es menor: la provincia comparte frontera con Chile y Bolivia, territorios que han avanzado en esquemas más abiertos a la inversión y al desarrollo privado, desde el triunfo de banderas liberales, pues esa capilaridad de frontera genera sinergia en proyectos geopolíticos de trascendencias históricas.
La clave, según Guzmán, está en redefinir el rol del Estado en Jujuy: no como estructura dominante, sino como facilitador del crecimiento, aliado del emprendedor, generador de condiciones y no obstáculo.
En un diálogo cercano y sin intermediaciones, Cristina Guzmán se posicionó como puente intergeneracional al interactuar con un joven emprendedor, en una conversación donde las coincidencias fluyeron con naturalidad y proyectaron una visión compartida de futuro para Jujuy.
Su mensaje, en definitiva, combina realismo y esperanza. Reconoce el momento crítico, la falta de horizonte y el desgaste social. Pero también insiste en que no hay lugar para la resignación.
“Estamos en una etapa difícil, pero no definitiva. Jujuy puede tener otro destino”, afirma con convicción.
Y en esa frase se resume su apuesta: transformar la política en una herramienta concreta para que la esperanza deje de ser una idea lejana y se convierta en una construcción posible.
La entrevista se interrumpe con la dinámica propia de quien está en movimiento permanente. Suena el teléfono, entra una nueva coordinación, otra reunión en territorio espera. Guzmán se levanta, saluda y vuelve a la calle. Allí, donde dice que se juega todo, continúa una construcción que no se detiene: la de una esperanza que busca dejar de ser promesa para convertirse en destino.
Fuente: https://periconoticias.com.ar/jujuy-no-es-formosa-jujuy-somos-todos-cristina-guzman-endurece-su-discurso-y-va-por-la-ruta-del-dinero/?fbclid=IwY2xjawRCdxxleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFKT2g4blBvaXhwTUR5TUJsc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHihSdSw7ASLiFgKZDIYMXtf8SqtjtHzrGmyCYKGBi2b3y4LCy8M3HQCamqMs_aem_OnzqDwR989538yoh4ZQdTw

