En primer lugar, me quiero referir a la gesta de las Islas Malvinas, episodio que conmovió a todos los argentinos porque simbolizó una toma sin derramamiento de sangre, con una sola excepción que hubo, que fue la heroica muerte del Capital de Fragata Pedro Edgardo Giachino que cayó cuando pretendió desarmado, notificarle al gobernador británico de las islas, la ocupación efectuada por las fuerzas armadas argentinas y le dispararon, hiriéndolo de muerte.
Lo cierto es que hubo una orden del gobierno argentino de tratar de resolver esta cuestión pacíficamente y por supuesto la reacción popular fue sumarse a los festejos de algo que creían que era definitivo. Se desató internacionalmente una gran conmoción principalmente impulsada por los Estados Unidos, y la designación del Secretario de Estado de esa potencia, el General Haig, impulsada tanto por todos los países de America y con intervención de las Naciones Unidas.
De ahí al dislate hubo un muy corto tiempo y “el si quieren venir que vengan les presentaremos batalla” de Galtieri dieron por concluidas las negociaciones de paz, que habían llegado hasta la propuesta de las tres banderas en las islas, gracias al gran apoyo y trabajo diplomático del presidente de la hermana República de Perú Fernando Belaúnde Terry. A partir de ahí se desataron las provocaciones entre ambos países que concluyó con el drama que todos los argentinos conocen.
El presidente Milei exclamó en su discurso conmemorativo en Plaza San Martín: “A nuestros héroes memoria y gloria, a nuestros veteranos honor y gratitud …”, bienvenidas son esas palabras, pero cuando invoca la resolución de Naciones Unidas 2065 que reconoció expresamente la situación colonial que debe ser resuelta, incurrió en una omisión, y fue incapaz de recordar que la misma fue impulsada por el Presidente Illia, y presentada y lograda la votación favorable a través de la gestión del embajador Lucio García del Solar.
Esta actitud del gobierno se reitera pocos días después cuando se celebra el resultado del tremendo juicio llevado a cabo en el exterior que comprometía el patrimonio en una suma de dieciocho mil millones de dólares. El planteo jurídico sostenido por nuestro país fue elaborado por el Procurador del teso durante el gobierno del Presidente Macri, Bernardo Saravia Frias y su equipo. Quien aún después de dejar el cargo siguió manteniendo e invocando la posición que en definitiva triunfó.
En este caso también parece que predominó el equivocado criterio de que las cosas se dividen según quien las señale o mantenga el reclamo. Así, se realizó un gran acto de celebración en la Casa de Gobierno con un importante cantidad de funcionarios, al que ni siquiera se invitó ni al expresidente ni a la cancillería del presiente ni al Procurador que había establecido las bases de la defensa. Son malas señales, nos gustan los títulos y hablar de políticas de estado, pero estos principios se marcan con hechos. Como nos recuerda ese gran filósofo español Ortega y Gasset, cuando nos dijo como síntesis de su experiencia en nuestro país. “argentinos a las cosas”.
Las actitudes señaladas no son lo que espera una población que sufre, y con seguridad en algún momento se encaminará tras una propuesta de un futuro mejor. No creo que haya vocación para seguir un camino equivocado.
Ex Senador Nacional C.A.B.A. (UCR)
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Quiero efectuar unas reflexiones sobre sobre los últimos actos que se celebraron durante el mes de abril, en conmemoración de importantes episodios sucedidos en nuestro país. 