Miércoles, 22 Diciembre 2021 08:57

La condena a Ricardo Echegaray: el shock por la sentencia, el festejo que no fue y el llamado de Oscar Parrilli - Por Federico Mayol

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El ex titular de la AFIP estaba seguro de su absolución y había preparado una celebración íntima que se frustró. Apuesta todo a la apelación. 

Ricardo Echegaray estaba tan seguro de que otra vez saldría favorecido que había preparado un festejo íntimo con su familia para la cena del jueves en su casa de Pacheco, en la zona norte del Gran Buenos Aires. La misma rutina que había repetido con anterioridad en otros expedientes gruesos en los que zafó, como la investigación por facturas apócrifas contra Lázaro Báez o el supuesto enriquecimiento ilícito. 

La información con la que contaba en la tarde del jueves giraba en torno a la absolución al igual que Cristóbal López y Fabián de Sousa, los otros dos acusados, en el juicio por defraudación en el marco de la causa Oil. A lo sumo, sus abogados podían aventurar con la posibilidad de un "incumplimiento de los deberes de funcionario público", un delito excarcelable por el que no habría que preocuparse demasiado.

Pero no fue ni uno ni lo otro. Fue lo único que no esperaba: "Estoy shockeado, desconcertado. Me cagaron la vida", se sinceró durante el fin de semana frente a alguno de sus amigos.

A Echegaray, a sus abogados formales -Martín Arias Duval, León Carlos Arslanian y Luis Alberto Bloise- e informales les llamó la atención la demora de más de dos horas de los tres jueces del TOCF 3 para comunicar la sentencia. "Es muy evidente que algo pasó. ¿Qué pasó? No lo sabemos". se preguntaban, sin respuesta, en las últimas horas.

De traje, sentado en uno de los sillones de su casa, el ex titular de la AFIP no podía creer lo que escuchaba: "Condenar a Ricardo Daniel Echegaray a la pena de cuatro años y ocho meses de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer la función pública, por considerarlo autor penalmente responsable del delito de administración fraudulenta agravado por haber sido en perjuicio de la administración pública".

"No hubo un solo día de las audiencias -le diría horas después a sus abogados- que uno pudiera interpretar que me había ido mal".

Desencajado y con gesto serio, masticó bronca. Cuando terminó la lectura y se despidió a las partes, Echegaray todavía seguía ahí, conectado, mientras el resto abandonaba la plataforma virtual. Miraba fijo a la cámara. Se pasaba uno de sus dedos por los labios, visiblemente rabioso. Al rato, suspendió los festejos.

Según pudo reconstruir este diario, el senador Oscar Parrilli, uno de los más cercanos a Cristina Kirchner, fue el único que lo llamó: hablaron durante un rato largo, y le pidió que no bajara los brazos. Con la ex Presidenta no habla desde mediados de año.

Echegaray, un peso pesado de la vieja guardia kirchnerista, no esperaba una primera condena de ese calibre. Hasta ahora, el ex titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos había sido un intocable en los tribunales federales de Comodoro Py. En parte por su paso por la gestión, en la que consolidó altísimos vínculos. Y por la gestión de sus asesores judiciales.

Ahora, el ex funcionario instruyó a sus abogados a poner todas las energías en la apelación que tiene previsto presentar después de la feria en la cámara de Casación, y de que se publiquen los fundamentos de la sentencia, en marzo. Una eternidad.

"Mi cabeza no tiene feria judicial, la de un absuelto, sí. Quiero ser absuelto de la misma forma en que fueron absueltos López y De Sousa", se quejó Echegaray después del veredicto frente a sus abogados, que no salen del asombro por el fallo del TOCF 3.

Según publicó Clarín, el ex funcionario conservará su cargo en la Aduana hasta que el fallo quede firme: trabaja en la planta de la automotriz Ford de Pacheco, cerca de su casa. En los ratos libres, se dedica a la apicultura.

Sus amigos de estudio del Liceo lo recuerdan como un "quilombero": dicen que "iba en cana" los fines de semana por sus travesuras de juventud.

Esto es distinto. Ahora, le tocó ser "el pato de la boda", resaltan. Todavía está "digiriendo algo inesperado", dicen. Le prende velas a casación.

Federico Mayol

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